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Me llamo Zoe y soy swinger

Hola, me llamo Zoe, y soy swinger. ¿Por qué? Por una sencilla razón: amo la libertad, en todas las facetas de la existencia y, por supuesto, también en mi vida sexual y en la de mis compañeros. Soy swinger porque creo que no se le pueden poner puertas al campo, que el deseo es un salvaje corcel que tiene que galopar por las praderas del sexo sin obstáculos, que nadie es de nadie y que si vences el miedo inicial a ser generosa, la recompensa es grande.

Ser una persona swinger no quiere decir que te guste más el sexo que a las personas convencionales, llamémoslas así, sino que lo entiendes de otra manera. Es una filosofía de vida. Es una forma diferente de entender la relación con tu pareja y con los demás.

La naturaleza nos demuestra que el ser humano no está hecho para sentirse atraído sexualmente por una única persona. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en enclaustrarnos en la cárcel de la monogamia? Hasta hace no mucho yo misma vivía felizmente resignada en esa cárcel, pero un buen día los muros saltaron por los aires. Por supuesto, mi forma de pensar no cambió de un momento para otro. Una persona experta fue guiando mis pasos, contestando a mis preguntas, amortiguando mis miedos, acompañándome en los saltos al vacío….

La naturaleza nos demuestra que el ser humano no está hecho para sentirse atraído sexualmente por una persona. ¿Por qué nos empeñamos en enclaustrarnos en la monogamia?

Echo un vistazo al mundo convencional y veo a parejas que se quieren pero se aburren. Otras optan por ponerse los cuernos, engañando a la otra parte, que muchas veces consiente de tapadillo. Otras veces la infidelidad rompe la pareja… En cambio en el mundo swinger veo parejas que viven juntas sus fantasías sexuales, que comparte momentos de placer (y nada más) con otras personas, relaciones en las que la palabra cuernos no existe.

El sexo es sexo, nada más, y nada menos. Para mí, es una actividad que puedes realizar con tu pareja, pero también, por qué no, con otras personas. Igual que no tomas café sólo con tu pareja, o no tienes una charla agradable sólo con tu chico ni te vas a pasear únicamente con él. Yo entiendo que nadie es de nadie, y que cada persona tiene su cuerpo, su libertad sexual, y que lo que debe hacer la pareja es potenciarla en lugar de tratar de encadenarla. Y os contaré un secreto, la propia relación de pareja se ve fortalecida: nace un vínculo más fuerte, de mayor complicidad y confianza. El propio deseo sexual de la pareja se ve reforzado, estimulado, aguijoneado…

Habréis visto que tanto a la hora de firmar mi novela Zoe en Horizontal como en mi cuenta de Twitter permanezco en el anonimato. ¿Por qué? Pues es sencillo. Yo tengo los conceptos clarísimos, pero desgraciadamente la sociedad va por otro camino. Es complicado vivir tu sexualidad sin tapujos cuando vas contra la mayoría. Y más si eres mujer. Mi propia familia, de moral además muy tradicional, no lo entendería, me vería como una ninfómana o una depravada. Mis compañeros de trabajo me tratarían de forma distinta a como me tratan ahora, seguro, y puede que incluso repercutiese de forma negativa en mi carrera profesional.

Admiro a las personas swingers que lo declaran sin tapujos. Y creo que es lo más valiente y lo correcto. Si nosotros mismos no defendemos nuestro modo de entender la vida no podemos pedir que la sociedad cambie y nos acepte sin reservas. Tengo amigas, amigos, parejas, que no se esconden, y viven con naturalidad su vida swinger fuera del armario. Y son felices.

Como digo, les admiro. Gracias a gente como ellos la sociedad y la mente de las personas se va abriendo y el mundo swinger es ya visto por muchos como una opción más, tan respetable como otras. Yo he optado por poner mi granito de arena contando mis experiencias reales y mi propia vida en una novela. De momento, por varios motivos, permaneceré agazapada tras el anonimato de una cuenta de Twitter. Quién sabe si pronto me atreveré a dar el paso. Mientras tanto, nos vemos en las librerías… o entre las sábanas.

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