Fundación MAPFRE expone en la Barcelona  la obra del fotógrafo norteamericano Peter Hujar (Nueva Yersey, Trenton, 1934 – Nueva York, 1987). Se trata de una muestra que pone de manifiesto la amplitud, la profundidad y la singularidad de una obra que ejerció una influencia clave y transformadora en la fotografía de la segunda mitad del siglo XX, especialmente sus retratos.

A la velocidad de la vida ofrece 160 fotografías del fotógrafo americano Peter Hujar desde 1950 hasta su muerte en Nueva York, en 1987. Puede verse hasta el 30 de abril, en la Sala Garriga i Nogués de Barcelona.

Vivió  un Nueva York que fue escenario de los primeros movimientos de liberación homosexual y de los estragos causados por el sida, en la década de 1980.

La trayectoria de Hujar  estuvo marcada por su evolución personal más que por éxitos palpables, se desarrolló durante las décadas de los años 1950, 1960 y 1970, coincidiendo con un Nueva York que era escenario de los primeros movimientos de liberación homosexual y de los estragos causados por el sida, en la década de 1980.

El fotógrafo mantuvo muchas cercanía con sus retratados, en especial con aquellos provenientes de los ambientes gay y drag de Nueva York, pero también de personalidades de la cultura como pintores, actores, coreógrafos y escritores como Susan Sontag y William S.Burroughs. Destacan los retratos que hizo a su amigo, el actor drag, Ethyl Eichelberger y las que realizó en las zonas más deprimidas de los alrededores de Nueva York.

«Desde la rebelión gay hasta la época del Sida, fue el retratista que con más fidelidad retrató la escena neoyorquina», explica el comisario, Joel Smith. Según destaca el comisario la fotografía de Hujar se caracteriza por tres rasgos: el primero de ellos, el intimismo, con unos retratados con los que llegaba a gastar hasta 20 carretes y pasaba horas de silencio hasta extraer «el comportamiento natural de estas personas». En segundo lugar la ausencia de vergüenza con unos retratos a través del cuerpo y no del rostro; y por último, la singularidad: «Le interesaba entender al personaje como único y original, no como parte de un todo», explica Smith.

La utilización del blanco y negro, junto con un estilo definido por la sencillez, hace que sus fotografías resulten profundamente evocadoras y conmovedoras. A través de su cámara, Hujar profundiza en el que es su principal interés: generar una atmósfera de intimidad que le permita establecer una relación directa con el retratado y adentrarse en su verdadera naturaleza.

Hujar se movió en los círculos de Susan Sontag, a la que retrato en 1975, y de la Factoría de Andy Warhol y durante años se dedicó a ser fotógrafo de moda, momento en el que  publicó  fotografías en Harper’s Bazaar y GQ.

Peter Hujar murió en 1987, once meses después de ser diagnosticado de sida.