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“Pablo, amigo, Dios está contigo”

“Oye que hay un cura por ahí…”. La señora se ríe pero va corriendo hacia el señor alto, es el padre Jerónimo, acompañado de sor Passo y sor Lucía. Nada más cruzar la entrada de Vistalegre una horda de periodistas se echa encima de ellos. Son los cleroflautas. Padre Jerónimo lleva una bolsa con la cara de Juan XXIII, el Papa bueno. Dentro están unas pancartas. “Pablo amigo, Dios está contigo”, reza una. “La revolución será con fe o no será”, dice otra. La avalancha de periodistas es tal, que el padre Jerónimo tarda en recomponerse.

Para las cámaras el espectáculo es mejor que el paseíllo de Pablo Iglesias de ayer. “Creemos que se necesita una Iglesia podemita, como la que representa el Padre Ángel”, dice el padre Jerónimo. La hermana Paloma también habla con los medios. Sor Passo, la más joven y tímida, sujeta una imagen de Pablo virada en los colores de la famosa imagen de Obama con el lema Yes, we pray (Sí, rezamos).

Se vive una cierta emoción, como si en el Palacio de Vistalegre pudiera darse ese abrazo entre la izquierda y la Iglesia que parece imposible. Todo es perfecto, una foto perfecta, los periodistas intentan sacar todo el jugo posible de este extraño acontecimiento, si no fuera porque es una ilusión sociológica, un troleo. Se trata de la última acción de corte ultrarracionalista del colectivo Homo Velamine, pero muchos medios caen y la dan por buena.

“A los españoles les gustan las fiestas. Sólo hace falta un poco de jamón para hacer  una fiesta de domingo. O en una paellada, como harían los del PP”, dice Rasomón, activista del colectivo que se ocupa de documentar los troleos del colectivo. El jamón eran ellos en Vistalegre hoy cuando, vestidos de cleroflautas, han dado su bendición al renovado liderazgo de Pablo Iglesias. Pero, ¿quienes son los ultrarracionalistas?

‘Cleroflautas’, Patria, Esperanza y Rajoy

“Ultraracionalismo significa llevar las contradicciones hasta las últimas consecuencias”, explica Rasomón, uno de los fundadores de Homo Velamine. “Vivimos en una época de democracia espectacular, donde la línea entre realidad y ficción es tan delgada que nuestras acciones son absolutamente creíbles”.

Vivimos en una época donde la línea entre realidad y ficción es tan delgada que nuestras acciones son absolutamente creíbles”, dice un fundador de Homo Velamine

Y en esa delgada línea, entre la realidad y la performance, se mueven los ultraracionalistas. Como cuando llevaron una bandera de España en una manifestación de los indignados. Fue en la Marcha de la Dignidad, el último momento de movilización masiva indignada antes de la eclosión electoral de Podemos. Anónimo García, ideólogo y rostro más visible de Homo Velamine, se presentó en la manifestación con una bandera de España. Le recibieron al grito de “¡hay que quemar esa bandera!”. En cuestiones de minutos le quitaron la rojigualda de las manos. Quién hubiera dicho que, apenas unos meses después, Pablo Iglesias arengaría al pueblo indignado en la Puerta del Sol, invocando el concepto de patria.

Volvieron a hacerlo con Esperanza Aguirre. Fueron a la presentación de su libro Yo no me callo. Anónimo García y un grupo de mujeres se personaron vistiendo una camiseta con la cara de la política madrileña y el nombre de un colectivo ficticio: Feministas con Esperanza Aguirre, esto es, el  FEA. Reivindicaban así el papel de Aguirre como pionera del feminismo. En la foto, Anónimo García, Esperanza Aguirre y otra activista de Homo Velamine aparecen sonriendo cómplices de la acción.

El salto a la gran audiencia televisiva lo dieron durante las celebraciones de la victoria del PP en las elecciones del 20-D. Entonces eran los Hipsters con Rajoy  y pedían “menos Podemos y más torreznos”. En la campaña electoral, el líder popular había tuiteado un selfie con un chaval barbudo al estilo indie, de ahí la idea.“Los del PP se portaron bien, incluso cuando una periodista nos descubrió”, dice. ¿Un recuerdo de aquella noche? “Cuando un señor nos dijo: “Chavales, tenéis la mochila abierta. Los de PP son ultrarracionalistas sin saberlo”.

La incursión en el congreso de Vistalegre se ha preparado en tiempo récord. Los trajes se alquilaron a última hora y reciclaron carteles que habían usado en el pasado. “Barajamos diferentes opciones, al final decidimos que un cura y una monja era lo mejor. En la izquierda sigue habiendo gente que no soporta los curas por la herencia de la Guerra Civil”. En los días previos, Anónimo García estaba en Roma por cuestiones de trabajo y aprovechó para llevar el verbo ultrarracionalista al mismísimo Vaticano.

Entre Zaragoza y Debord

 

Se les podría tildar de provocadores, pero sería reduccionista. Las ascendencias más próximas son con el movimiento Situacionista francés capitaneado por Guy Debord. Durante las revueltas del 68 en París, el teórico de la sociedad del espectáculo escandalizaba a la izquierda ortodoxa con sus detorunaments: la distorsión de un concepto o de una idea de la cultura hegemónica para obtener un efecto crítico. Pero tanto Anónimo como Rasomón son de Zaragoza y reivindican el origen maño de su filosofía. Por un lado, Buñuel y su idea de que la “imaginación es siempre inocente”; por el otro, Francisco de Goya, del que se mofan en su manifiesto afirmando que “es la razón la que genera monstruos”.

“Queríamos hacer un fanzine”, dice Rasomón. Al final la cosa “se retroalimentó y al cabo de dos semanas teníamos una revista bien maquetada”. Ahora no hay suficiente papel para imprimir todos los artículos del colectivo: “Hay gente que no conocemos de nada y que nos envía escritos. A menudo son buenos”.

Pero hay tabúes que tampoco los utrarracionalists están dispuestos a tocar. El feminismo, por ejemplo. “Lo desechamos porque nos caerían hostias por todos los lados. Ahora es como una herida abierta que duele mucho”. Es cierto que Homo Velamine se mete más con la izquierda que con la derecha. “Son más intransigentes – dice Rasomón -. Tanto en la nueva como en la vieja tradición política hay quien sigue anclado a ideales del pasado a pesar de que no puedan volver. Además, están más divididos. Siempre hay un pablista, un errejonista, un trotskista, o lo que sea”.

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