Han pasado nueve meses desde el día que Gloria Lomana abandonó su despachó en Atresmedia. Cesada, dimitida, relevada o lo que quiera que fuera, el 8 de julio, el mismo día que cumplía 13 años al frente de los informativos de la casa de San Sebastián de los Reyes, la mujer de Piqué salió por la puerta de atrás mientras que en su despacho se sentaba su sustituto, Santiago González, con la intención de dotar a los informativos de una mayor personalidad y trascendencia. El elemento que se había perdido en los últimos años de lucha con Pedro Piqueras y Telecinco, con sus compañeros de La Sexta y con el perfil institucional de Televisión Española. González no aterrizaba con la orden de recolocar la cadena ideológicamente, sino de recuperar la credibilidad perdida en el camino para seducir a la audiencia y mejorar los datos.

Hoy, tras nueve meses de gestación, al director general de Noticias de Antena 3 le corresponde la paternidad de haber conseguido un saldo positivo en su gestión que ha agradado a los directivos del grupo. Aterrizó sin aspavientos, sin ruido, muy en su línea. Alérgico al protagonismo, Santiago González invirtió los dos meses de verano en conocer a fondo al equipo heredado. Llegaba para dejar su impronta, sin pausa pero también sin prisa. Perfil de hombre de consenso, sobrio, austero y tolerante, logró partir ileso de su etapa como gestor en Radio Nacional de España y en Televisión Española (2007 y 2012), un periodo que coincidió con la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.

Mientras sus antecesores salieron escaldados políticamente de esos cargos, él ha sabido torear con maestría, de manera que abandonó la Corporación con unas relaciones políticas intactas, tanto con la izquierda como con la derecha. No en vano hay quien le ha bautizado como el superviviente. Santiago González procedía de otra cadena pública, la Radiotelevisión Canaria, controlada por Coalición Canaria, y antes había sido el presidente más joven de la FORTA.

Llegó marcando estilo, precedido por la humildad que le caracteriza, pero sin piedad

Llegó marcando estilo, precedido por la humildad que le caracteriza, pero sin piedad. En su primera reunión con el equipo ya avisó de que tenía en mente realizar cambios y que posiblemente no gustarían a todo el mundo. Su primera decisión fue destituir a Fátima Iglesias, mano derecha de Gloria Lomana, y en su lugar nombró como subdirector de informativos a Óscar Vázquez, hasta entonces director de fin de semana, uno de los jefes mejor valorados entre los miembros de la redacción de informativos.

Cuando sólo llevaba una semana como director, tras el salvaje atentado cometido en Niza el 14 de julio, interrumpió la emisión de una película para emitir un especial con el que convirtió a la cadena en preferida por la audiencia para informarse (859.000 espectadores y un 13,4%). Mientras, Mediaset seguía con la emisión de la gala de Supervivientes. Aquel día, González marcó otra de sus líneas de estilo, la actualidad informativa no era sólo cosa de La Sexta (bajo su batuta se han emitido en la franja del late night especiales sobre Donald Trump, el impuesto de sucesiones, novatadas en los colegios, la desaparición de Diana Quer y el próximo martes 11 de abril se estrenará ETA, la lección que no cuentan los libros).

Con el atentado de Niza, González marcó una de sus líneas de estilo, la actualidad informativa no era sólo cosa de La Sexta

Días después asestó su segundo golpe de efecto, prescindir de la figura de Álvaro Zancajo en Antena 3 Noticias 2. El valido de Lomana había protagonizado más de una polémica en redes sociales y era vox populi que entre él y su compañera de informativos, Sandra Golpe, la química brillaba por su ausencia.

Nueva temporada

El 9 de septiembre de 2016 Santiago González presentaba la nueva temporada de informativos de Antena 3. “Afrontamos la nueva temporada apostando por la gente de la casa y con clara vocación informativa. Queremos competir pero, sobre todo, sacar el periodismo, las posibilidades y el dinamismo de esta redacción”. Toda una declaración de intenciones que se transformó en una valiente apuesta por el informativo de género. De un plumazo, Gonzalez acabó con el tópico de periodista maduro acompañado por la guapa de turno que dominaba los informativos hasta entonces, recuperó a María Rey para las noticias del mediodía a la que acompañaría Sandra Golpe y colocó a Vicente Vallés en la edición de las 21.00 horas. No sin antes tentar a su admirado Pedro Piqueras, al que quiso seducir para que cruzara hacia su terreno. Consciente de que el giro de la audiencia de una cadena a otra es una tarea lenta y complicada, con estos movimientos de piezas de ajedrez González lo único que pretendía era recuperar la credibilidad perdida.

Santiago González se encontró la suma de los informativos de Antena 3 en una media del 12,5 de cuota de pantalla. Mes a mes, décima a décima, ha conseguido colocarlos en el 12,8%. Siguen siendo la tercera opción, pero como reza la moraleja de la fábula de la liebre y la tortuga: los lentos y estables también ganan las carreras.

Hasta ahora, las cifras de audiencia han respaldado los movimientos  del periodista canario, que puede presumir de haber empezado a reducir la brecha entre la segunda edición de noticias de Antena 3 con Telecinco, las dos cadenas que viven una colosal batalla directa respecto a las audiencias. Vaya por delante que el líder indiscutible es Pedro Piqueras. En marzo de 2016 su informativo tenía una media acumulada de un 18,1% de cuota de pantalla. Desde entonces, Piqueras ha ido perdiendo décimas hasta llegar al 16,4% acumulado actual. Mientras, Vicente Vallés y su Antena 3 Noticias 2 ha crecido ocho décimas de forma consecutiva, ha pasado de 11,3% a un 12,1% acumulado. La distancia entre ambos sigue siendo amplia, Noticias 2 es la tercera opción, pero recorta distancia cada mes.

El magacín que presenta Susanna Griso vive su mejor momento gracias a los cambios de González. Suya fue la idea de estrenar Un café con Susanna, donde la presentadora entrevista a un personaje de actualidad, y de haber dividido Espejo Público en varios tramos, lo que ha dado como resultado un incremento a la hora de medir la audiencia. El pasado mes de marzo Espejo Público alcanzó el 18,5% de cuota de pantalla y sedujo a 500.000 espectadores y Espejo Público: la última hora se conformó con un 13,4% y más de 400.000 seguidores. Una pequeña trampa que ha alimentado la rivalidad con el espacio presentado por Ana Rosa Quintana en Telecinco, puesto que si sumamos toda la audiencia de ambas partes, el programa continúa a la zaga de Ana Rosa Quintana, que ha cerrado el mes de marzo con un 19,4% de share, cuando el total de Espejo público obtuvo un 16,8%.

‘Un café con Susanna’

El verdadero éxito de González es Un café con Susanna, un espacio que debutó en septiembre y ha llegado a ser líder en su franja horaria. Por su mesa han pasado más de 100 invitados, todos los líderes de los partidos políticos, salvo Mariano Rajoy, pero ahora que ha duplicado la previsión de entrevistas en 2017 puede que encuentre un hueco en su agenda para desayunar con Griso. El programa ha ganado terreno en la batalla por la influencia y ha puesto en un brete a Los desayunos de TVE, todo un referente en esa franja.

González se encontró una redacción crispada, a la que ha tenido que convencer de que sus maneras no son las de antes

Convencido de la importancia de la gestión emocional y dejando a un lado el examen de las audiencias, Santiago González es un líder nato, de esos que convencen, ejemplifican, buscan la motivación y el sentimiento de equipo. Se encontró una redacción crispada, muy irritada, una redacción a la que ha tenido que convencer de que sus maneras no son las de antes. “Hemos vivido 13 años en Auschwitz, su llegada ha sido un soplo de aire fresco. La situación que teníamos era insostenible. Al principio todos estábamos a la expectativa. El ambiente ha cambiado mucho. Santi llama a los redactores por su nombre, incluso viene a tomar café con nosotros”, desvelan desde redacción.

Con el respaldo de los datos de audiencia, Santiago González tiene por delante un reto complicado, un desafío en el que progresa poco a poco. A pesar de todo, el lance se antoja largo y laborioso.