Lo hace a menudo. En la recepción de un hotel, un restaurante, deposita un sobre a nombre de quien esa mañana le sirvió el desayuno, le atendió en el almuerzo o simplemente conversó por la noche con él. En su interior deposita dos entradas para asistir a su concierto. Es consciente de que no todos podrían permitírselo y que muchos ni siquiera jamás se lo habrían planteado. Pero Juanjo Mena (Vitoria 1965) no quiere que nadie pierda la oportunidad de disfrutar de la magia de una orquesta en directo, de disfrutar de las obras de los grandes autores y menos aún interpretados por los músicos de la BBC.

En realidad, es la misma que a él le brindaron y que le convirtió en lo que es hoy, uno de los directores de orquesta más reconocidos en el mundo. Cuando sólo era un niño que estudiaba en el Colegio Samaniego de Vitoria, también a él le abrieron la puerta a la música. También de modo altruista. Lo hizo Antxón Lete, con una flauta y cuatro notas musicales en busca de voces para su coro. Hoy aquel estudiante procedente de una familia sin tradición musical que vivía en el barrio obrero de Zaramaga en la capital alavesa, viaja por medio mundo y dirige una de las orquestas más aplaudidas del planeta, la BBC Philharmonic.

Juanjo Mena visita estos días España con la Orquesta Filarmónica de la BBC, de la que es titular, con la que dará cinco conciertos

Estos días Mena está en España, donde protagonizará junto a su orquesta una gira que le llevará el miércoles 10 por Barcelona, un día después a Alicante, el día 14 a Oviedo, el 15 de este mes a Zaragoza y concluirá con un concierto en Bilbao el martes 16. Una gira en la que combinará dos programas en el que por un lado se combinan piezas de Beethoven, Brucker y Strauss con otro programa más inglés con la obertura “The Wasps” (Las avispas) de Vaughan Williams, la sinfonía número 1 de Edward Elgar y la rapsodia sobre una obra de Paganini firmada por Serguéi Rachmaninoff.

“Son obras de un enorme virtuosismo y que requieren una gran preparación técnica. Son obras bellísimas, es el segundo romanticismo, es emoción pura, amor, vivencias. Son obras con esa solemnidad inglesa, como ‘Pompa y circunstancia’. Para el público son amor lleno de éxtasis y dulzura”, aseguraba este lunes Mena durante la presentación de la gira por España y su actuación en Bilbao.

Un repertorio en la capital vizcaína que tendrá matices especiales. No sólo por tratarse de obras de autores  ingleses sino por estar interpretado por una orquesta como la de la filarmónica de la BBC. “Las orquestas inglesas tienen algo especial. La primera lectura de una obra por parte de una orquesta inglesa es como estar escuchando ya el disco. Están todos afinados, van todos juntos, etc. Allí, el respeto al grupo es enorme”.

Orquestas inglesas, un ritmo mayor que las españolas

Mena continuará al frente de la Filarmónica de la BBC hasta el verano de 2018. Por ahora, el modo de trabajar de la orquesta y sus músicos le han encandilado. El respeto a la partitura, a su fidelidad extrema: “Lo primero es tocar lo que está escrito y tal y como está escrito, con una enorme objetividad. Si pone piano, es piano, y si es mezzoforte, mezzoforte. En cambio aquí, los latinos, somos más expresivos e intentamos trasladar lo que sentimos también a lo que tocamos”.  Mena señala que esas aportaciones individuales a la música en el seno de una orquesta pueden ser muy positivas en muchos casos, pero no siempre. “A veces la aportación personal debe ser sentida desde el grupo, desde la totalidad y la disciplina”.

Mena, premio Nacional de Música 2016, no tiene ganas de regresar a España. Tras la BBC su próximo reto pasa por proyectos fuera de nuestro país. Durante su comparecencia ante los medios en Bilbao, el genial director de orquesta se ha mostrado algo crítico con el modo de trabajar en nuestro país. El no olvida sus orígenes como director en la Orquesta Sinfónica de Bilbao, pero años después, convertido en un referente internacional, no oculta que el nivel de producción en nuestro país poco tiene que ver con el de los músicos en el Reino Unido.

En la BBC Philharmonic hacemos tres programas por semana. En España algunas orquestas hacen uno cada dos semanas y están mejor pagados que mis músicos”

“Normalmente una orquesta española hace un programa por semana y en algunos casos uno cada dos semanas. Nosotros en la BBC Philharmonic damos tres. Grabamos par la BBC, luego ensayamos otro programa o dos al mismo tiempo, viajamos, etc. Eso supone cada semana tres programas diferentes, tres sinfonías diferentes, tres oberturas, tres solistas. Exige un nivel de estudio y trabajo intensísimo. Es una gran diferencia. En nuestro país hay orquestas que hace un programa cada dos semanas y probablemente esos músicos ganan más que los míos”.

Aún recuerda su primer concierto con la BBC. Fue en un estudio de radio, sin apenas público. “Para mi fue un flash. Estaba todo perfectamente minutado y la orquesta tocó como si estuviera ante un concierto multitudinario. Allí sólo había 25 personas pero me dijeron que al otro lado, escuchando por la radio se encontraban unas 20.000 personas, la audiencia media del canal de música clásica de la BBC”.

Juanjo Mena

Juanjo Mena

Tecnología que hace “sufrir”

Ahora Mena está esperanzado y algo preocupado. La sociedad de la información, ese arma que combina funciones de aliado y enemigo al mismo tiempo, está dejando su rastro en la música que tanto ama. “En las orquestas donde han sabido hacer un gran trabajo buscando nuevas audiencias, con incrementos del 30%. Ahora podemos llegar a más gente”, señala esperanzado. Pero la contrapartida le inquieta. Cansado de observar, en sus desayunos comidas y cenas “en solitario” fruto de su ritmo de vida, “me entristece ver a familias que no hablan, no lloran, no ríen juntas, sólo atienden al iphone”: “Esa tecnología está haciendo sufrir a la humanidad. Como personas, necesitamos conversar, mirarnos a los ojos y no estar sólo atentos a una pantalla”.

Como personas, necesitamos conversar, mirarnos a los ojos y no estar sólo atentos a una pantalla

A ese pesimismo suma la preocupación por la deshumanización de la enseñanza en nuestro país. “La ley actual no está pensada con criterio humanísticos sino tecnológicos. Prime lo rápido, prima la ‘Q de calidad’ de un colegio, las matemáticas, los ‘Ipads’ y un buen proyecto deportivo”, señala, “pero ahora las artes se han apartado. Veo una enseñanza muy materialista”. Por todo ello defiende la necesidad de volver a descubrir valores inmersos en las artes, en la música. “Cantar”, recuerda, “no es sólo cantar, es dar la oportunidad de utilizar un instrumento natural, cantar con más gente, respetar al que está al lado, hacer grupo. Cantar es una socialización maravillosa”.