Se encuentra en las antípodas de cualquier reality que haya visto hasta ahora. El puente se sale de todos los esquemas. De hecho, ha sido esa particularidad la que ha seducido a Paula Vázquez, la que ha conseguido que la presentadora salga del ostracismo en el que se encontraba desde hace tres años para volver a la televisión.

El puente, que se estrena el próximo lunes 29 de mayo a las 22.00 horas en canal #0 de Movistar, ha trasladado a la Patagonia a 15 hombres y mujeres (de 21 a 52 años) para protagonizar un juego de estrategia y aventura con un objetivo último: construir en 30 días un puente de 300 metros, de manera artesanal y con las herramientas mínimas, un puente que les llevará hasta un tesoro de 100.000 euros. Sin nominaciones ni expulsiones, ellos serán los que escojan el ganador, y el vencedor decidirá si comparte el premio, con quién lo comparte y en qué proporción.

Queríamos un programa con los ingredientes de la aventura clásica, un reality, pero con una aproximación totalmente distinta»

Así, a priori, El puente parece recuperar la esencia del primer formato de Supervivientes, programa que se estrenó en el otoño del 2.000 de la mano de Juanma López Iturriaga, en el que 15 desconocidos se lanzaron a la aventura de la resistencia, en este caso más que la resistencia primará la organización. Xavier Monjonell, el primer ganador del reality emitido por Telecinco, se embolsó 10 millones de pesetas, premio que hoy correspondería a unos 60.000 euros. Entre los primeros supervivientes había una geógrafa, un socorrista, un policía, un estudiante de INEF, un director comercial y una maestra. Producido por Movistar+ en colaboración con Zeppelin TV, los concursantes de El puente comparten médula espinal con el preludio del Supervivientes que conocemos hoy. Actualmente, ambos programas se encuentran en polos opuestos.

«Es muy difícil que una cadena decida apostar por un formato de creatividad propia como es el caso de El Puente. Queríamos un programa con los ingredientes de la aventura clásica, un reality, pero con una aproximación totalmente distinta, como no habíamos hecho nunca», explica Álvaro Díaz, director de Zeppelin TV.

el puente

Paula Vázquez regresa a la Televisión con ‘El puente’.

Desde el primer minuto, el espectador percibe que no se encuentra ante un reality de consumo fácil. Su particular tratamiento de la imagen, la realización y el montaje rezuman calidad y conocimiento. Paula Vázquez ejerce de narradora. La presentadora marca distancia con la intención de transformar el reality en una especie de docuserie con personajes reales. “Hemos venido a hacer un programa y nos ha salido una película. El Puente se cuenta como Perdidos con flashbacks”, considera Paula Vázquez.

Para la construcción del puente cuentan con 9.600 metros de madera, 6.000 clavos, 600 bidones y 3.000 metros de cuerda

Al contrario que La isla (programa recientemente estrenado en La Sexta en el que 14 hombres intentan sobrevivir en condiciones extremas), no se trata de un reality de supervivencia, puesto que los concursantes tienen agua potable y comida, la justa pero asegurada. Se trata de un reality de aventura, no tienen ni luz, ni agua corriente y todo se desarrolla en un paraje que recuerda a los primeros pobladores del oeste americano. Para la construcción del puente, los participantes cuentan con 9.600 metros de madera, 6.000 clavos, 600 bidones (para conseguir que flote cada plataforma del puente sobre el agua) y 3.000 metros de cuerda. Respecto a las herramientas, sólo poseen cinco sierras y cuatro martillos.

Para diseñar la duración del programa y la longitud de El Puente se realizaron multitud de pruebas en el pantano de San Juan de Madrid, trabajando mano a mano con un equipo de ingenieros. «Calculamos que un grupo de 15 personas bien organizadas puede más o menos avanzar 10 metros al día, que lo consigan o no es otra cosa. Dependerá de cómo se organicen», sostiene Álvaro Díaz.

En el primer capítulo (de los ocho que se emitirán) queda claro que no se trata de un concurso más. En un momento, Clyed, el veterano del grupo, mientras cocina confiesa que cuando supo que iba a vivir en España lo primero que hizo fue leerse El Quijote. «No hay salsa más rica que el hambre». Evoca un pasaje del clásico de Cervantes al tiempo que le da vueltas a un guiso.

Entre los 15 concursantes no hay ni tróspidos, ni viceversos, pero se vislumbra un futuro complicado respecto a la convivencia

El mayor problema que surge entre los concursantes es el de la organización. Raúl y Jo se erigen como líderes de manera innata y natural, uno es bombero y el otro vive en un barco, son los que, aparentemente, controlan el proceso de la construcción. Los 15 se mueven en el universo de: “Me molesta el lenguaje de mandar”, “aquí se organiza no se manda”, “no quiero tener un líder, hay 15 líderes” “Los hombres si no mandáis no estáis a gusto”, “veo muchos micromachismos”, “No soporto el heteropatriarcado”. En fin, si lo que pretenden trasmitir es que entre los 15 no hay ni tróspidos, ni viceversos, prueba superada. Ahora bien, se vislumbra un futuro complicado respecto a la convivencia, puesto que entre tanta formación confunden términos como líder y jefe. No les hubieran venido mal conocer el caso de Orpheus la orquesta neoyorquina que interpreta sin director, ahora bien, según la pieza de la que se trate, ejercen de líder unos u otros. Liderazgo creativo, sin más.

Indudablemente, El puente es un producto de calidad técnica al que no están invitados aquellos que se acerquen a los realities por puro entretenimiento, para poner la mente en blanco y para pasar el rato. De cuidado, el producto final resulta aburrido.