El periodista Carles Capdevila ha fallecido esta noche a los 51 años víctima del cáncer de colon que le fue diagnosticado hace dos años. Director y fundador del diario Ara, creador de APM (Alguna pregunta más) uno de los programas decanos de la radio y la televisión públicas catalanas, o «Malalts de tele»  y colaborador habitual en varios medios de comunicación, Carles Capdevila será recordado por el gran público como el periodista que nos enseñó a ser padres. De la mano de los consejos de la pedagoga Carme Thió -a la que entre bromas responsabilizaba en parte de su generosa paternidad, cuatro hijos durante tres lustros junto a la también periodista Eva Piquer- Capdevila se convirtió en los últimos años en uno de los más celebrados conferenciantes sobre la paternidad y la educación para los hijos del babyboom.

Con el humor siempre presente -de hecho es una impronta en todos los programas en los que ha participado, aunque él advertía de que no «no soy el gracioso del grupo, soy más bien serio»- Capdevila se convirtió en los últimos años en portavoz accidental de esa generación perdida entre la educación represiva y la ausencia de normas heredada de la reacción posterior. Un discurso que llevó a sus últimos libros, como «Educar mejor», éxito de ventas en el Sant Jordi de 2016, el programa «Educad a las criaturas» en Catalunya Radio y a sus colaboraciones en espacios como la Guía de Padres de Cadena Ser. O la ponencia Gestionando hijos, con casi dos millones de visualizaciones en YouTube.

Al margen de su reconocida obsesión por la educación Capdevila fue un periodista convencido de la importancia del papel de los medios en la sociedad y decidido a influir en ella. De ahí su participación en la creación de Ara, un periódico en catalán fundado en los primeros momentos del proceso independentista -salió a la luz coincidiendo con la llegada de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat-junto a otras firmas tan mediáticas en el ecosistema catalán como Toni Soler, Albert Om o Antoni Bassas y el apoyo financiero de familias de peso de la burguesía catalana como los Rodés o los Carulla.

Capdevila fue su primer director y durante los primeros años marcó el producto tanto en la línea ideológica, inequívocamente independentista, como la imagen de un producto en el que buscó nuevas fórmulas con un peso evidente de la versión online y las redes sociales, en el que destacaban iniciativas como la sustitución de todas las fotografías por dibujos de niños para celebrar el día mundial de la infancia. De su labor como director, sus colaboradores destacan además su capacidad de escuchar y su obsesión, como no, por los temas de comunicación.

La despedida

Él mismo anunció su enfermedad en un artículo en Ara, «Fa de mal dir que tens cáncer» (Queda feo decir que tienes cáncer) y en los últimos tiempos se reconocía centrado en la lucha contra la enfermedad y poco dispuesto a perder el tiempo «con gente sin sentido del humor y que se temo demasiado en serio la vida, no se puede vivir con ellos». Premio nacional de comunicación en 2016, aprovechó el galardón para pronunciar un duro discurso contra la complacencia en la profesión. «Cuando nos conviene defendemos nuestra influencia, pero cuando las cosas se tuercen, decimos que somos simples espejos de lo que pasa. No es eso compañeros».

Su muerte ha recorrido las redes y los medios catalanes con reacciones de pésame de toda la clase política y periodística. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemon, ha agradecido su «maestría» en el ejercicio del periodismo y el Delegado del Gobierno, Enric Millo, su «actitud ante la vida». La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha asegurado que «su sonrisa, su vitalidad… Su ejemplo estará siempre con nosotros». Entre sus compañeros, Toni Soler ha lamentado su pérdida «en un momento de madurez magnífica en el que cada palabra que escribía valía la pena ser leída».