El British Open de golf es la meca, preciado objeto de deseo para todos aquellos que viven entre bunkers, hierros y maderas. Es, además, el torneo más antiguo de este deporte, ya que su primera edición data del año 1860.

La mística del torneo sólo está a la altura de su centenaria tradición. Da igual dónde se celebre, la dirección siempre está a cargo del Royal and Ancient Golf Club of St Andrews, si bien el legendario recorrido es la sede una vez cada cinco años. La otra gran condición para que un campo pueda ser la sede del British es que sea un links, es decir, que el recorrido esté en una zona costera.

La edición 146 del torneo se celebrará, desde este jueves al domingo, en el Birkdale Golf Club, al norte de Liverpool, que acogió por primera vez el evento en el año 1954. La última vez que este recorrido fue sede del evento se lo llevó el irlandés Padraig Harrington, que arrasó y le sacó cuatro golpes al inglés Ian Poulter. Harrington repetía así título después de destrozar a Sergio García en el desempate del British anterior, cuando el español falló un putt sencillo para llevarse el torneo.

Cerca de la desembocadura del Mersey conoceremos al sucesor en el palmarés de Henrik Stenson, que el año pasado arrasó en el Royal Troon Gold Club de Escocia. El sueco pasó por encima del campo y terminó entregando una tarjeta de 20 golpes bajo par para anotarse el major.

Este año las apuestas, siempre ventajistas, dan como máximo favorito al número uno del mundo, el norteamericano Dustin Johnson. Tras arrancar la temporada como un ciclón, Johnson ha bajado algo el nivel pero sigue dominando al ránking con mano de hierro. Jordan Spieth y Rickie Fowler completan la tripleta de grandes favoritos, tras los que aparece bandera española.

Asalto español

Porque el golf español está en su mejor momento en una década. A la figura de Sergio García hay que sumarle la explosión de John Rahm y el gran momento de Rafa Cabrera-Bello, ya que los dos últimos vienen de ganar en Irlanda y en Escocia, respectivamente. Entre los tres, más Álvaro Quirós, suman seis triunfos este año, algo que no pasaba desde 2010.

Sergio, ya no El Niño, ha tardado una década en sacarse la espina de aquel British que se le escapó entre los dedos. 10 años en los que los críticos recitaban el mantra de que, en los momentos de presión, El Niño no valía. Con un puñetazo sobre el verde del Augusta National se hizo mayor, se puso la chaqueta verde de ganador del Masters y ahora opta a todo.

No es el único torneo que ha ganado el castellonense este año, ya que también se impuso en Dubai. Sus triunfos han sido más que suficientes para colocarse en quinta posición del ránking mundial y para hacerles saber a sus rivales que El Niño es más peligroso que nunca.

Pero no es el único aspirante a traer el título a España, algo que no pasa desde que el legendario Severiano Ballesteros lo hiciera en 1988. John Rahm todavía no ha competido profesionalmente en suelo español, pero ha pasado los últimos días en el campo de Valderrama, en Cádiz, puliendo su juego antes de viajar a Inglaterra. La explosión de Rahm, número siete del mundo y ganador este año en Irlanda y en el Farmers Insurance, es comparable a la de Sergio García.

«El British es el major«, ha dicho. Tampoco Rahm oculta que es el grande que más le pone. La ocasión es perfecta para que se desquite de la mala actuación en el Open de Estados Unidos, donde no logró pasar el corte.

El tercero en discordia es Rafa Cabrera-Bello. En discordia por decir algo, ya que viene de imponerse en el Open de Escocia y está en un momento dulce. A sus 33 el canario está jugando mejor que nunca ganando su primer torneo en cinco años, también en un links, y pasando del puesto 31 al 17 en el orden mundial en apenas una semana.

El asalto español al British Open se podrá ver en Movistar Golf desde el jueves a las 7:30 de la mañana. Los días decisivos, el sábado y el domingo, el juego comenzará a las 11 y a las 10 de la mañana respectivamente.

La meteorología, como no podía ser de otra manera, no lo va a poner fácil. El viernes, el sábado y el domingo las previsiones dictan que hay un 90% de posibilidades de lluvia y vientos que superarán los 30 kilómetros por hora. Eso, sumado a una temperatura máxima de 19 grados en todo el torneo, pondrán el British muy british.

Ansiado objeto de deseo, el tercer major del año respira tradición y hierba. Son greens, viento, lluvia y malas condiciones. Pero también es el momento más dulce del año para el vencedor y el más amargo si, en el hoyo 18, se te escapa el título. Esta vez irá dentro, porque Seve quiere un sucesor.