Voulez-vous danser avec moi? ¿Quieres que bailemos un vals?». El 22 de abril de 1978, en París, José Vélez saltó al escenario con esta melódica canción, titulada Bailemos un vals, para representar a España en el festival de Eurovisión.

Con 65 puntos, el cantante canario quedó en una meritoria novena plaza, muy alejado, no obstante, de la victoria, que fue en aquella edición para los representantes de Israel con el tema A-ba-ni-bi. Pero aquella canción interpretada por Vélez no tardaría en convertirse en un éxito no sólo nacional, sino internacional.

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No era, ni mucho menos, el primer éxito del artista, que por entonces contaba con 26 años, fuera de las fronteras de España, pero su participación en Eurovisión sí sería, según reconocería años después el propio Vélez, «el punto donde mi carrera despegó fulminantemente».

Canciones como Vino Griego, Procuro olvidarte o Canarito se convirtieron en himnos imprescindibles del que sería uno de los cantantes más laureados del panorama musical español de la década de 1980, con una gran proyección internacional, que le sirvió para ganar cerca de 20 discos de platino y más de 30 discos de oro.

El éxito de José Vélez alcanzó tal dimensión que el cantante llegó a celebrar más de 150 conciertos en un solo año y logró hacerse hueco en escenarios de prestigio como el Teatro de la Zarzuela, en Madrid; el Madison Square Garden, en Nueva York; o el Luna Park, de Buenos Aires.

Fama de gafe

Con este palmarés, ¿cabría pensar en que el cantante canario es un portador de mala suerte? Para su desgracia, muchos sí parecen creerlo, lo que le ha llevado a verse envuelto en desagradables polémicas. Como la que protagonizó a finales de 2012, cuando amenazó con denunciar al programa de Antena 3 Tu cara me suena por una imitación realizada por el presentador Arturo Valls que no hizo ninguna gracia a Vélez. «Esto no ha sido una parodia, sino una burla en toda regla», declararon entonces fuentes próximas al artista canario.

Tan desfavorable acogida se explica porque Valls hizo, durante su interpretación, chanza de la supuesta mala suerte que persigue al cantante, un sambenito que según ha llegado a declarar Vélez le ha generado sufrimiento e, incluso, le llegó a sumir en una depresión, al sentirse maltratado por algunas personas dentro de la profesión, que incluso llegaron a vetarle, tal y como denunció en una entrevista en Onda Cero, hace poco más de cuatro años.

Vélez asegura desconocer cuál fue el origen de una fama que considera «injusta e inmerecida», aunque señala un hito clave en la popularización de esa etiqueta: la aparición del personaje de Pepe Gáfez en el programa de Alfonso Arus, Al Ataque -emitido entre 1992 y 1993-, que muchos identificaron con el cantante canario.

Vélez se ha sentido vetado por el sambenito de gafe que le acompaña desde hace décadas

«Llevo 23 años sufriendo. Yo creo que podía haber sido mucho más importante en mi país […] aquí no se me ha reconocido, sino cuando se habla en los últimos tiempos solamente es para ofenderme», lamentaba hace pocos años el artista.

Sea por ese sambenito de gafe o por cualquier otra cuestión, lo cierto es que, en paralelo a la popularización de aquella fama, la fama del cantante, nacido en 1951 en la villa grancanaria de Telde, comenzó a diluirse a nivel nacional en los últimos años del siglo pasado y, poco a poco, Vélez fue desapareciendo del radar de los principales medios musicales de España.

Su volatilización resultó tan radical que es fácil dar en la red con internautas que se preguntan si el cantante sigue vivo.

La respuesta a esta duda es un sí rotundo. José Vélez sigue vivo y dando guerra sobre los escenarios. El cantante canario lanzó su último disco en 2015, con el título Siempre, y en los meses posteriores ha llevado a cabo distintos conciertos para darlo a conocer, no sólo en su archipiélago de origen, sino también en Latinoamérica, donde sigue gozando de un notable tirón. Sin ir más lejos, el pasado septiembre ofreció en la ciudad argentina de Santa Fé una actuación frente a unas 15.000 personas.

A sus 65 años, quienes le han visto actuar recientemente resaltan el entusiasmo que sigue desprendiendo sobre el escenario. Y Vélez se muestra dispuesto a seguir alargando una carrera que se extiende ya por más de 40 años. «Mi trabajo y el escenario me mantienen joven; es mi alimento, el aire de mi vida. Cantaré hasta que muera o dejen de asistir a mis conciertos», señaló hace unos años en un encuentro digital para el medio regional Canarias 7.

Como ya advirtió en una de sus canciones más famosas, «un año más y parece que el tiempo no pasa y las ganas de ti que me abrazan». Y qué más da que le llamen el bala perdida o que digan que es flor de un día. Más de cuatro décadas después, José Vélez sigue haciendo aquello que un día le convirtió en uno de los artistas más afamados de España.