Por muchos ceros que uno escriba en un cheque, nunca habrá suficiente espacio para compensar la pérdida de una hija o de una hermana. Es imposible. Las indemnizaciones, en situaciones que han terminado con la muerte de una persona, sirven, si acaso, como un reconocimiento de la responsabilidad de aquél que tiene que hacer frente al pago. Es la más pequeña de las victorias para la familia afectada.

Así deben sentirlo los De Villota. Cuatro años después de la muerte de la piloto María de Villota, han alcanzado un acuerdo con la escudería Marussia, heredera del equipo Manor, tras el trágico accidente que provocó múltiples lesiones muy graves a la madrileña. El contencioso entre ambas partes se prolongaba ya más de cinco años y la decisión se formalizó este miércoles, coincidiendo con el cuarto aniversario de la muerte de la piloto, el 11 de octubre de 2013.

La vida de María de Villota cambió el 3 de julio del año 2012. Ya había dado la primera vuelta con su Fórmula 1, en unas pruebas rutinarias del equipo, cuando al comenzar la segunda tanda se estrelló contra un camión que tenía la plataforma trasera bajada, justo a la altura de la cabeza de la piloto. Chris Mann, un periodista de la BBC que se encontraba en el circuito en el momento del accidente, explicó que María dio una vuelta y luego “aceleró repentinamente para estrellarse contra el camión”.

Momento del accidente de María de Villota en Inglaterra, en el que se ve el camión contra el que chocó.

El golpe fue tremendo y afectó, según explicaron los servicios de emergencia, a la cara y el rostro de la española, que permaneció inmóvil durante los primeros momentos tras el accidente, ocurrido minutos después de las 10 de la mañana.

Rápidamente quedó ingresada en el hospital Addenbrooke, en Cambridge, donde fue tratada en varias ocasiones y donde tuvo que recibir sutura y cirugía tanto en el rostro como en la cabeza. Las primeras operaciones se prolongaron durante varios días y dejaron evidentes consecuencias físicas en María de Villota.

Sólo enumerarlas ya encoge: cinco placas en la cabeza, pérdida del ojo derecho y del sentido del olfato, limitación bucal por la atrofia del músculo parietal y 104 puntos en la cara.

Recuperación

La factura física fue tremenda, pero María logró recuperarse y seguir con su vida. Pero los problemas no acabaron ahí. La escudería de Formula 1 se quitó la responsabilidad de encima y atribuyó, casi desde el primer momento, el accidente a un error humano.

Un informe de la agencia de seguridad laboral británica (Health and Safety Executive) determinó que efectivamente el equipo no tenía responsabilidad alguna. Esta comisión, en un informe que publicó la BBC el 26 de mayo de 2015, dictó que el coche estaba diseñado para mantener las revoluciones por encima de las 4.000 vueltas por minuto para así evitar daños en el motor, por lo que, cuando María detuvo el monoplaza, éste estaba básicamente luchando por continuar la marcha.

El problema residía en que los ingenieros de pista de la Marussia no explicaron en ningún momento a la española que el coche tenía bloqueado el embrague, el sistema para cambiar las marchas. Para cuando la piloto logró accionarlo para desengranar las marchas, no ocurrió nada porque el sistema anticalado no permitió disminuir esas marchas. La comisión terminó por determinar que el coche “empujó” a María contra el camión.

María de Villota, antes de sufrir su accidente. EFE

Ahora, tras una batalla judicial larga, el conflicto ha quedado resuelto. A través de un comunicado de ambas partes, tanto el equipo Marussia como la familia De Villota afirman que ponían fin al contencioso y que el verdadero problema era la presencia del camión aparcado con su rampa trasera desplegada, eximiendo a María de toda responsabilidad.

Aun así, la familia ha querido resaltar que siempre han cuestionado “la posición del camión”, pero también apuntan a “las dificultades en el control del monoplaza, la falta de información logística y técnica y la ausencia de unas pautas básicas de seguridad” como problemas añadidos.

Cuarto aniversario de su muerte

María de Villota logró superar todas las consecuencias físicas y psicológicas del accidente. Ella mismo relataba la primera ocasión en la que se miró al espejo, todavía en el hospital, y vio su rostro, asolado por los 104 puntos que tuvieron que ponerle en la cara. “¿Quién me va a querer así?”, fueron sus primeras palabras, según explicó en su reaparición pública, muy animada, en la sede del Consejo Superior de Deportes en Madrid meses después del accidente.

La piloto volvió al mundo del motor con apariciones en las retransmisiones de la Fórmula 1 en España, en las que daba consejos de seguridad para todos los aficionados a las cuatro ruedas. También daba charlas y explicaba su experiencia de lucha y superación en muchos espacios.

Por desgracia, la recuperación nunca fue del todo completa y las heridas terminaron por cobrarse la vida de María de Villota un 11 de octubre de 2013, cuando se encontraba en Sevilla para participar en una conferencia.

A las 7:23 de la mañana los servicios de emergencia de la ciudad recibían una llamada para acudir al Sevilla Congresos, donde encontraron a María tendida en el suelo. Rápidamente un equipo de sanitarios intentó reanimarla, pero no lo lograron y terminaron por trasladar su cuerpo al Instituto Anatómico Forense, donde los especialistas determinaron que la causa del fallecimiento era “absolutamente natural”.

Nacida en Madrid el 13 de enero de 1980, María de Villota falleció a los 33 años de edad. “Queridos amigos: María se nos ha ido. Tenía que ir al cielo como todos los ángeles. Doy gracias a Dios por el año y medio de más que la dejó entre nosotros”, rezaba el comunicado de la familia Villota tras el fallecimiento.

Cuatro años después se cierra la disputa legal entre la escudería que le dio la oportunidad de conducir un Fórmula 1 y su familia. El Legado de María queda en forma de una asociación, apoyada por el propio CSD, que busca promover a través del deporte los valores que la piloto llevaba por bandera en su día a día y “ayudar las personas, principalmente los niños, con enfermedades neurodegenerativas y a gente sin recursos”. También llevará su nombre la curva de entrada a meta del circuito del Jarama, que anunció la decisión coincidiendo con la celebración del 50 aniversario de su inauguración.

Los De Villota no van a recuperar a María y la indemnización, de la que no se ha hecho pública la cuantía, apenas servirá como reconocimiento de que su lucha no ha sido en vano. Descanse en paz.