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Ver la guerra en cifras

Manchas en el silencio

Manchas en el silencio Cristina Lucas

Una tela blanca con un mapa de España bordado a máquina, está llena de puntos y nombres. “Son los lugares donde se produjeron bombardeos aéreos durante la Guerra Civil, sin distinción de bandos”, explica la artista Cristina Lucas. El patrón se repite a lo largo de la Sala Alcalá 31 de Madrid donde se exhibe Manchas en silencio (hasta el 5 de noviembre), el último proyecto de la artista. Todo empezó en 2012, cuando participó a la exposición colectiva “Tiempo y urgencia”, organizada por el Museo Artium de Vitoria para celebrar el 75º aniversario del Guernica de Picasso.

“Guernica es más que un lugar y un hecho. Es el símbolo de la globalización de una ignominia. Empecé a reflexionar sobre cómo los militares utilizaron los aviones para bombardear a la población civil y, prácticamente, es así desde que es posible volar. Entonces aparecieron otros conflictos, antes de la Guerra Civil española”, cuenta la artista a El Independiente.

Las telas de Cristina Lucas parecen banderas arriadas. A la vitrina con el mapa de España siguen Europa central en la II Guerra Mundial, los Balcanes en los 90, Afganistán después de la invasión Estadounidense. En el mapa dedicado a Oriente Medio los nombres y los puntos están tan pegados unos a otros que es imposible distinguir algo. “Hay tanta acumulación que el mapa se convierte en un anti-mapa”, argumenta la artista.

El mapa del silencio

Estamos acostumbrados a pensar en los conflictos por imágenes cruentas y desgarradoras. Como únicos protagonistas la muerte, el sufrimiento y la destrucción. Sin embargo, en la exposición “Manchas en el silencio” el terror hay que imaginarlo, verlo en perspectiva, extraerlo de los datos.

En el centro de la sala, sobre tres pantallas gigantes, las masacres aéreas toman su lugar en el mapamundi. La cuenta de víctimas civiles se desarrolla en orden cronológico. Un recuento lento por todos los rincones del globo. Y ahí sí que hay fotos. No siempre rinden justicia a la entidad de la masacre: de algunos acontecimiento ni siquiera existen fotos.

En la planta de arriba, el tic tac de 360 relojes instalados en la pared. Cada uno marcha con un desfase de cuatro minutos respecto al anterior. Todos juntos forman las 24 horas del día. “Vivimos en un presente infinito”, dice la artista de Jaén.

Una interminable lista de nombres y localidades llena una pared. Son los hechos fuera del mapa. Ahí está también la larga lista de agradecimientos. “Esta es una obra colectiva, un work in progress. Ha colaborado una amplia red de colectivos e instituciones. La idea es que se siga actualizando y que se moldee según el lugar donde se encuentra, profundizando en la historia local”.

La exposición se cierra – o se abre, según se quiera ver – con un vídeo de una avioneta que surca el cielo de Barcelona. Lleva una pancarta con una fórmula: L = (½) dv”sCL. Es la fórmula de la sustentación, la matemática que permite a los aviones volar. El principio de todo. Es un sueño de la humanidad que a veces se convierte en un infierno para los hombres.

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