Con Franco la Guardia Civil sufría las mismas carencias que el resto del país: miseria, sueldos bajos y escasa preparación. Cuando ETA empieza a crecer, no tiene nada que se le oponga. Con una Guardia Civil y una Policía preparada hubiera sido muy fácil acabar con ella, pero no existía, así que ETA crece mientras la Guardia Civil está estancada en la indigencia profesional. Nos mataban muchísimo, cómo y cuando querían”. Así de crudo es el relato de Manuel Sánchez Corbí, coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, cuando repasa los años en los que la banda terrorista actuaba con total impunidad.

Lo relata en su despacho a El Independiente, pero lo detalla en una obra con ambición enciclopédica: Historia de un desafío. Dos volúmenes repletos de documentación sobre las cinco décadas en las que la Benemérita combatió contra la banda armada publicada por Planeta y escrito junto a la cabo Manuela Simón.

“En 2009 ETA mata a los últimos Guardias Civiles, en el 2011 dice que se acabado y desde 2012 vemos que desde su entorno están dando versiones interesadas de lo ocurrido estos años, así que yo me planteo que poca gente había capacitada para poder escribir toda la historia de esta lucha, desde el principio hasta el final, desde el 58 hasta el 2017, que es cuando cerramos la obra”, explica el coronel.

Coche en el que asesinaron, el 13 de junio de 199, al guardia Ricardo Couso Río, en presencia de su hijo de nueve años.

Coche en el que asesinaron, el 13 de junio de 1991, al guardia Ricardo Couso Río, en presencia de su hijo de nueve años.

“El planteamiento era hacer una obra histórica que perdura por los tiempos y la salpico de muchos testimonios de las víctimas, de guardias civiles que han sufrido los efectos de ETA, de sus familias y de los investigadores de los que nunca hablamos, y me pongo escribir durante cuatro años”, añade.

Los libros recogen la historia de la derrota de ETA por el Estado de Derecho, la actuación de la Guardia Civil con la voz de quienes han sido protagonistas dentro de esta historia. “Hay testimonios que la primera vez que los escuché lloré, la segunda vez lloré y todavía sigo llorando, porque hay muchas historias muy tristes”.

De los dos volúmenes que abarcan Historia de un desafío, nace una tercera obra, escrita por Sánchez junto con el periodista Gonzalo Araluce y el escritor Lorenzo Silva: Sangre, sudor y paz. Una compilación de los dos volúmenes de Sánchez para llegar al gran público. Ya está en su segunda edición.

Una historia en paralelo

El resultado es una historia de la banda que transcurre en paralelo a historia de la Guardia Civil y que tiene el momento álgido de ETA, en el peor momento del cuerpo, y el peor momento de los terroristas, cuando la Guardia Civil se ha modernizado. “ETA ha sido el grupo terrorista más preparado técnicamente hablando”, reconoce. El enemigo no era fácil, pero se pudo con él haciéndose mejor.

“En el año 83 el Gobierno se da cuenta de que tenemos un problema muy gordo y que hay que invertir en las fuerzas de seguridad, en formación y en infraestructuras. Para nosotros supuso colocarnos en unos niveles que no tiene ninguna policía europea. Pero no por ser más listos o más inteligentes, sino porque nos han matado como chinches, hemos tenido 50 años de terrorismo. ETA nos ha encumbrado, es una paradoja, pero ETA nos ha colocado a unos niveles profesionales que poca gente tiene en Europa”, explica el coronel jefe de la UCO.

Un aprendizaje que ahora el cuerpo aprovecha en la persecución del crimen organizado y en la lucha contra el terrorismo yihadista.

Los GAL y otros errores

Ninguno de los libros es neutro, pero tampoco son un panfleto. La crítica y la autocrítica están muy presentes. “He pretendido que este libro sea de referencia, por lo que no podía ser un libro que obvie capítulos negros o errores del Estado. Así que están todos. Ahora bien, cada uno en su justa medida, el GAL fue un error, pero lo pones en la balanza y…”, Sánchez no termina la frase.

Vehículo en el que viajaba el guardia Francisco Álvarez Gómez en Ortuella (Vizcaya) el 9 de mayo de 1991.

Vehículo en el que viajaba el guardia Francisco Álvarez Gómez en Ortuella (Vizcaya) el 9 de mayo de 1991.

Además de errores de Estado, el libro recoge errores tácticos, humanos y políticos. “Las negociaciones entre el Estado y ETA, se cuenta cómo se hacen, cómo se desarrollan. Pero son siempre errores porque le daba a la banda un reconocimiento que no se merecía el Estado”. Para el coronel también fue un error no ilegalizar antes formaciones políticas que apoyaban a la banda. Aunque la equivocación que tuvo peores consecuencias para el cuerpo, según su opinión, fue la amnistía del 78 que puso en la calle a un gran número de etarras y pasamos de 15 muertos a cifras de 80, 90 y 100”. Es el conocido como Trienio negro.

Las dos caras de Francia

La evolución de ETA también discurre en paralelo con la relación de España con Francia y el coronel jefe de la UCO, que cuenta con la más alta condecoración de Francia, la Legión de Honor, lo sabe bien. En sus años de lucha de antietarra estuvo destinado en el país vecino haciendo de enlace y coordinando acciones.

Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, Asier Borrero Toribio y Iurgi Mendinueta Mintegi en la estaciónn de Versalles (Francia), abril 2009.

Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, Asier Borrero Toribio y Iurgi Mendinueta Mintegi en la estaciónn de Versalles (Francia), abril 2009.

“Francia ha tenido dos caras. Cuando nace ETA Francia le da cobijo, amparo, infraestructura y cariño. Así nace el santuario francés. ETA vive en Francia y mata en España. Así fue desde el año 60 hasta el año 85, durante 25 años ETA creció porque tenía una retaguardia segura. Pero en el 85 Francia ya se da cuenta de que en España ya no está Franco, que han pasado 10 años de su muerte, que hay un país que camina hacia Europa, que no tiene nada de dictadura y, en el año 1983, surge el GAL, que actúa en su territorio. Esas dos cosas son determinantes para que cambie Francia. Cambia tanto que si no hubiera sido por su ayuda no hubiéramos acabado con ETA todavía- y concluye Sánchez- Tuvo una cara oscura, pero le tenemos que agradecer que haya acabado con ETA”.

La Ertzaintza y los Mossos

Si la relación con Francia vivió momentos muy distintos, la relación con la policía autonómica, según el coronel, fue muy pobre. “Las relaciones siempre fueron las justas o menos. La policía autonómica vasca debió hacer más en el tema contra ETA porque nace en el País Vasco y ellos tenían más información de los miembros de la banda que nosotros”. El Guardia Civil recuerda que, Javier Arzalluz, reconoció que, a ciertos comandos, no los detuvieron aun teniendo capacidad para hacerlo. Al margen de la banda terrorista, la relación en otros ámbitos de actuación fue y es buena.

Una fuerza de seguridad es una fuerza de seguridad, no puede tomar parte en la política

Este experto policial considera que la cooperación es clave, por eso cree que “los Mossos van a tener un problema de credibilidad muy grande con media Cataluña, con la justicia y con los otros cuerpos de seguridad- y añade- y la otra media Cataluña que sí confía en ellos, cuando vengan los disturbios, que vendrán, les van a decir: ¿pero tú no eras de los míos? Una fuerza de seguridad es una fuerza de seguridad, no puede tomar parte en la política.

Los paralelismos entre el nacionalismo vasco y el catalán conducen la conversación con el coronel al terrorismo catalán. “Terra Lliure desapareció rápidamente, no había ese caldo de cultivo porque la sociedad no estaba en Cataluña por la independencia. La Cataluña de Terra Lliure no era la de ahora, no tenía el sentimiento independentista que hay ahora”. Respecto a lo que pueda pasar ahora este experto recuerda que “en España el terrorismo nos ha demostrado una cosa a todos; ninguno ha conseguido nada, pero que alguien se lie la manta la cabeza y le de por ahí…”.

Casa cuartel Legutiano (Álava) furgoneta bomba 2008.

Casa cuartel Legutiano (Álava) furgoneta bomba 2008.

La vida en País Vasco antes y ahora

Sánchez Corbí es hijo y nieto de guardias civiles y su vida está muy vinculada al territorio vasco. Allí pasó su infancia dentro de un cuartel en Irún. “Era como vivir en un fuerte del oeste en territorio comanche, se hacía mucha vida dentro del cuartel y se pasaba mucha preocupación por las patrullas”. Nada que ver con lo que hay ahora, pese a lo ocurrido en Alsasua, “la vida de la Guardia Civil en el País Vasco, ahora, es muy cómoda, yo ahora me pondría el uniforme y podría pasear por San Sebastián y nadie me diría nada”, asegura.

El coronel, que ha dedicado toda su vida a la lucha contra la banda terrorista – con sus errores y sus aciertos- asegura que él creía que llegaría algún día así. Después de mucha sangre y sudor, un día en el que los guardias civiles, más allá de las precauciones rutinarias, entrarían y saldrían con normalidad por la calle. Un día en el que pudiera decir: “el País Vasco es una delicia para la Guardia Civil, y para cualquiera que vaya”. La paz.