Lo había visto en casa. Fue su padre, Biaggio Arcimboldo, quien junto a sus tíos, también pintores, quien le enseñó las primeras nociones en el arte de la pintura. Cuando él nació en 1526 trabajaba ya como pintor en la catedral de Milán. Años más tarde, el joven Giuseppe comenzaría a deslumbrar. Con apenas 23 años comenzó a plasmar en las vidrieras de la catedral su habilidad que no tardó en extender a otros templos de la ciudad italiana. En 1554 Giuseppe caminaba ya por libre aplicando y mejorando las lecciones de su padre y tíos. Catedrales como las de Monza, o la de Como guardan aún algunos de los trabajos de Arcimboldo.

Su obra no tardó en llamar la atención de nobles y reyes. Hasta los emperadores querían tenerlo a su lado. La corte imperial de Viena le llamó como retratista. En tiempos de Maximiliano II, Giuseppe Arcimboldo ya se había consagrado. El día de año nuevo de 1569 presentó ante el emperador las series Cuatro Estaciones y la de Los cuatro elementos. Su larga obra incluye trabajos para documentar espectáculos, recepciones, torneos, representaciones teatrales en la corte de los Habsburgo entre 1570 y 1580.

La pericia con la que Arcimboldo pintaba se puede ver desde hoy y hasta el 5 de febrero de 2018 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. La exposición Arcimboldo, las floras y la primavera muestra por primera vez en nuestro país las obras que de este autor existente en colecciones españolas. La muestra está centrada en las obras Flora (1589) y el óleo Flora meretrix (1590), que no habían sido mostradas en público hasta ahora. También se puede contemplar La primavera, una pintura propiedad de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Flores, animales y elementos naturales

En los cuadros que se exhiben se aprecia la gran habilidad de Arcimboldo en el tratamiento de las flores, los animales y otros elementos naturales. Así, La primavera forma parte de una serie de estaciones realizadas en homenaje al poder de la dinastía imperial y presentados solemnemente en 1563 al emperador Maximiliano II junto a una complementaria serie dedicada a los elementos naturales.  Por su parte la obra Las dos floras responden al encargo realizado por el emperador Rodolfo II.

Junto a ellas, en la exposición que permanecerá abierta hasta el 5 de febrero próximo se han incluido retratos de los principales comitentes del pintor, como El emperador Maximiliano II de Antonio Moro o el retrato de Rodolfo II, emperador de Austria o el del archiduque de Austria, de Alonso Sánchez Coello. La muestra se completa con diversos tratados contemporáneos sobre iconografía artística y botánica que permite ilustrar el gran conocimiento científico del pintor milanés.

El director del Museo de Bellas Artes, Miguel Zugaza asegura que Arcimboldo sufrió un «prolongado e injusto olvido histórico»

La exposición destaca por sus tres principales piezas, La Primavera de la serie Las Estaciones, pintada en 1563, Flora meretrix, de 1590 y Flora, de 1589. Según ha explicado el director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, estas tres son las únicas obras originales realizadas por el pintor que se conservan en España en la actualidad a pesar de que el rey español Felipe II recibió once cuadros de sus series Las Estaciones y los Elementos que actualmente se consideran perdidos.

No obstante, el comisario de la muestra, Jose Luis Merino Gorospe, ha precisado que se sospecha que las obras que pertenecieron al monarca español pueden encontrarse en colecciones privadas de Europa y Norteamérica.

Arcimboldo, uno de los artistas más originales y desconocidos del periodo de grandes genios individuales del manierismo italiano de la segunda mitad del siglo XVI, sufrió un «prolongado e injusto olvido histórico», en palabras de Miguel Zugaza. Fue redescubrimiento a principios del siglo XX gracias a que el primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York lo incluyó entre los artistas precedentes del movimiento surrealista europeo en la legendaria exposición Fantastic Art. Dada surrealism, del año 1936-37. «Desde entonces -ha precisado-, su popularidad ha ido creciendo, principalmente a través de sus ‘cabezas compuestas'».