Estación de Príncipe Pío, ocho de la mañana, el vagón del metro está a rebosar. Ya no se ven periódicos, sólo cabezas buceando entre pantallas de móviles, tablets y libros electrónicos. La mayoría anda pululando entre sus redes sociales, pero ante la avalancha de series y la posibilidad de ver las temporadas del tirón, cada vez son más los que aprovechan el trayecto al trabajo para ver un capítulo de su serie favorita.

Tener la televisión en el salón de casa, esperar con ansia que llegue el día y la hora de ver un nuevo capítulo de esa serie que ha enganchado a toda la familia ya es lo más parecido a un anacronismo. El 21 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Televisión, una excusa para repasar las series que marcaron una época y dejaron a millones de espectadores pegados frente a la tele.

Curro Jiménez (1976)

Durante un tiempo, Curro Jiménez (Sancho Gracia), el Algarrobo (Álvaro de Luna) Y el Estudiante (Pepe Sancho) formaron parte de los sueños de los niños españoles. Esta partida de bandoleros campaba a sus anchas por Sierra Morena, ayudando a los necesitados y enfrentándose a terratenientes y guardias civiles que habían puesto precio a sus cabezas. Curro Jiménez fue la versión nacional de Robin Hood. Bandolero de leyenda sin patria ni ley.

La serie comenzó a emitirse en la Navidad de 1976, durante 40 episodios desveló las aventuras de Curro Jiménez, un personaje inspirado en Andrés López, el barquero de Cantillana, bandolero del siglo XIX. Curro y Andrés compartían historia. Ambos, por culpa de unos pleitos con la justicia, perdieron su oficio de barquero y se vieron obligados a echarse al monte. Ambos lo hicieron acompañados por su trabuco y su navaja.

Verano Azul (1981)

La muerte de Chanquete fue el primer trauma comunitario de los niños de la Transición y, por si no lo sabía, el primer spoiler oficial. La revista Supertele se atrevió a desvelar en su portada del 6 de febrero de 1982 el triste final de la serie. Algo que hoy en día resultaría impensable.

La escena de Pancho corriendo por la playa, desgañitado, gritando: “Chaquete ha muerto” está grabada a fuego en la retina nacional. Más que nada porque la serie de Antonio Mercero fue seguida por público mayoritariamente familiar y desde su estreno en 1981 no abandonó nunca la parrilla de televisión. Sus 19 capítulos fueron repuestos solo un año después de su estreno en TVE, que la devolvió a la programación en más de 10 ocasiones. La última en 2014.

Anillos de oro (1983)

España acababa de estrenar la Ley del Divorcio, publicada el 7 de julio de 1981 y TVE dio luz verde a un proyecto de serie que llevaba tiempo dando vueltas por los despachos de la actual Corporación. Escrita y protagonizada por la inolvidable Ana Diosdado acompañada por Imanol Arias y Juan Echanove, TVE apostaba por una serie de 13 capítulos protagonizada por un grupo de abogados y amigos cuyo final ya estaba escrito, de manera que no había opción a alargar la historia en el caso de que arrasará (como arrasó). El final fue el que fue y así jamás se desvirtualizó la trama.

La serie reflejó en cada capítulo realidades sociales presentes en la década de los años 80 como el aborto, el adulterio o la homosexualidad. Sin tapujos, sin complejos, sin necesitad de finales felices. Más de 30 años después, el óxido del tiempo le ha otorgado una pátina de documento que mezcla el humor con el reflejo de una sociedad que empezaba a despertar tras 40 años de silencio.

V (1983)

La escena de Diana comiéndose una rata y desvelando que los visitantes eran una especie de lagartos dejó traumatizada a toda una generación. fue todo un fenómeno sociológico que batió récords de audiencia como en su día lo hiciera Dallas con el disparo a J.R. Ewing. El éxito de V se debió a unos más que atractivos efectos visuales, carísimos para su época, y a una historia creíble que convencía al espectador del momento. En ella se vieron envueltos personajes con los que cualquiera podía sentirse identificado.

La historia seguro que todavía la recuerdan: 50 naves bajan a la Tierra tripuladas por extraterrestres con forma humana y aspecto pacífico, con la excusa de conseguir materias primas para su país a cambio de desvelar algunos de los adelantos de su planeta. Pero esa no era más que la tapadera para la verdadera intención de los extraterrestres, que no bajo ese disfraz humano ocultaban unos reptiles repugnantes.

Juncal (1989)

Erase una vez un tiempo en el que no importaban las audiencias, porque sólo había una cadena con dos canales. Una cadena pública que apostaba por la calidad, una cadena que convirtió a Francisco Rabal, probablemente el mejor actor que haya dado la patria, en Juncal, un torero sesentón retirado tras una grave cogida. Los siete capítulos de la serie dirigida por Jaime de Armiñán fueron una joya en sí mismos y magistrales en el conjunto.

Juncal no fue una serie de toros, los toros formaban parte de la vida de José Álvarez Juncal, un perdedor, un soñador y un mujeriego que llegaba a la vejez queriendo desliar los errores del pasado, mientras cometía muchos más para conseguir su propósito. Cada mañana le hablaba a la plaza de toros de Sevilla. “Mira, hay dos tipos de toreros: los de arte y los de bragueta. Los de bragueta, a cobrar; los de arte, a acompañar”. Juncal era un sinvergüenza feliz, un Quijote cuyo alter ego fue su fiel amigo el limpiabotas Búfalo (Rafael Álvarez El brujo), al que le dedicó sus últimas palabras: “Gracias Búfalo”. La serie fue todo un relato costumbrista de la época.

Farmacia de guardia (1991)

Un 28 de diciembre de 2005 se emitía en Antena 3 el último episodio de Farmacia de Guardia. El capítulo sentó frente al televisor a 11.527.000 de espectadores, lo que supuso un 62,8% de share, todos pendientes de si Lourdes Cano y Adolfo Segura se decían el sí quiero.

Antonio Mercero volvió a dar en el clavo con una serie de ficción que durante cinco temporadas fue líder de audiencia. No en vano, Mercero ya había demostrado su capacidad de seducir a la audiencia con Verano Azul. Esta vez lo hizo con una serie repleta de situaciones de enredo, cameos y un tono muy blanco destinado al público familiar. Como anécdota, Emilio Aragón participó en el último episodio de Farmacia de Guardia, disipando los rumores de supuesta rivalidad entre su serie Médico de Familia y la de Mercero.

Médico de familia (1995)

Creada y protagonizada por Emilio Aragón, Médico de familia se estrenó el 12 de septiembre de 1995 en Telecinco. Producida por Globomedia, la serie se presentaba como una historia apta para toda la familia, una historia que pululaba entre el drama y la comedia, pero que también tuvo tiempo para el amor. La TSNR (tensión sexual no resuelta que nos enseñaron los protagonistas de Luz de luna) entre Nacho (Emilio Aragón) y Alicia (Lydia Bosch) se transformó en una de las historias de amor más seguidas de la televisión.

Con un total de nueve temporadas y 119 episodios, la serie se despidió el 21 de diciembre de 1999. Médico de familia narraba el día a día de la familia Martín, encabezada por Nacho, un joven médico de familia, viudo y padre de tres niños: María (Isabel Aboy), Chechu (Aarón Guerrero) y Anita (Marieta Bielsa). El último capítulo obtuvo una media de 8.484.000 espectadores y un 46,2% de cuota de pantalla.

Los Serrano (2003)

Emitida en Telecinco entre el 22 de abril de 2003 y el 17 de julio de 2008, durante ocho temporadas, Los Serrano relataba los enredos de la familia Serrano, que vivía en el barrio de Santa Justa. La familia regentaba la taberna Hermanos Serrano. Desde su estreno, fue uno de los espacios con mayor audiencia de la cadena, llegó a ser el programa más visto  en 2004​ y mantuvo de manera regular el liderazgo de audiencia en su franja horaria.

Eso sí, fue el final más decepcionante de la historia de la televisión. Después de un día tremendo, viendo como sus hijos Guille y Teté repetía la historia de amor de sus dos hermanos mayores y no sé cuántos conflictos más, Diego Serrano (Antonio Resines) se tira por un puente. Cuando abre los ojos aparece el rostro de Lucía (Belén Rueda), su gran amor. Diego la mira desorientado y aturdido. No es para menos: “¿Qué haces aquí?”. “¿Y tú?”, sonríe ella incorporándose de la cama. “Te recuerdo que nos casamos ayer”. “Te he echado tanto de menos”, dice un Diego que sigue sin dar crédito. Todo había sido un sueño. Nada más que añadir.

Cuéntame como pasó (2001)

Lleva 18 temporadas emitidas, acaba de empezar el rodaje de la 19º y no parece que se acerque su fin. Sus protagonistas han crecido y han envejecido al mismo tiempo que su audiencia. A Cuéntame se le califica desde sus inicios como una serie de éxito. El éxito para productores y directivos de televisión suele radicar en las cifras de audiencia, pero resulta inevitable hablar también de la magia con la que ha seducido a las diferentes generaciones de espectadores. Apelando a la nostalgia, en estos 16 años todos los espectadores se han visto reflejados en alguna de las tramas de la familia Alcántara.

Cuéntame se estrenó el 13 de septiembre de 2001. Desde el primer momento destacó con una media de un 30% y 5,5 millones de espectadores en su primera temporada de 33 episodios. Unas cifras que todavía prometían dar más alegrías. Su mejor tanda de episodios la consiguió el tercer año de emisión cuando promedió un 45,1% con 6,7 millones de seguidores. El capítulo más visto de su historia pertenece a esta temporada cuando el 3 de julio de 2003 reunió frente al televisor a 7,2 millones y un 51% de share. Con la llegada de las nuevas cadenas, las audiencias han variado mucho. A pesar del tsunami, Cuéntame ha aguantado el envite y continúa seduciendo a los espectadores. Es, sin duda alguna, la última serie de sofá.