La foto de una joven sin vida con evidentes marcas alrededor del cuello, un artículo de El Punt Avui con los escuetos detalles del caso. La mujer fue encontrada ahorcada a un árbol, vestida de blanco como una novia, sin posibilidad de averiguar su identidad. Empieza así, con un hecho real, un crimen sin resolver, la última novela protagonizada por el inspector Garibaldi. El personaje, entre lo literario y lo autobiográfico, creado por el barcelonés Rafael Jiménez, comisario de la Policía Nacional y escritor de novelas negras.

Rafael Jiménez

Rafael Jiménez PRINCIPAL DE LOS LIBROS

Con La novia ahorcada en el país del viento (Principal) se cierra la trilogía del odio que ha explorado las raíces del terrorismo de Eta (Inchaurrondo Blues) y de la violencia religiosa (El Blues de Garibaldi). Ahora se mete con otro tipo de odio. “Menos llamativo, más desapercibido e incluso tolerado. La violencia contra los más débiles. En este caso las mujeres que ejercen la prostitución, a menudo reducidas a la esclavitud por los traficantes” dice Jiménez a El Independiente. “Desafortunadamente hay todavía hombres que consideran una hazaña utilizar las mujeres como consumo» – afirma Jiménez – «En el tema del maltrato a las mujeres se ha avanzado, pero en el tema de la prostitución no. Por un lado está aceptada, o por lo menos tolerada, por el otro se mira al otro lado evitando de encarar el problema. Dejando sitio para que haya todo tipo de abuso».

Mientras los hombres consideren una hazaña ir de prostitutas, difícilmente se acabará con la trata de mujeres

En el verano de 2015, cuando El Punt desempolvó la historia 25 años después de su acontecimiento, Jiménez empezó a interesarse por la historia de esta chica que se quitó la vida y cuyo cuerpo nunca fue reclamado. “El crimen ha prescrito, pero me permitía desarrollar una novela centrada el fenómeno de las masificación de los prostíbulos que a principios de los noventa se instaló en la frontera norte de Girona”, explica Jiménez. Un fenómeno favorecido por una legislación ambigua, que permite camuflar los prostíbulos bajo la apariencia de hoteles, y por la disgregación del bloque del comunista. Los proxenetas supieron aprovechar de muchas mujeres solas del este de Europa que cayeron en sus redes.

Barcelona ensimismada

Durante cinco años Jiménez ha sido el portavoz de la Policía Nacional en Cataluña. En el libro aparece también una periodista, Anna Serra, que acompaña a Garibaldi en sus investigaciones. “El oficio del periodista, sobre todo del periodista de sucesos, se parece mucho al policía. Ambos buscan la verdad, aunque sean verdades diferentes. Ambos viven rodeados de incomprensión y a veces son culpados de todos los males que agobian a la sociedad”, apunta el escritor.

Portada del libro de Rafael Jiménez

Portada del libro de Rafael Jiménez PRINCIPAL

Antes de ser novelista Jiménez se ha dedicado al ensayo. En las antologías Barcelona Negra y España Negra ha contado los episodios más notorios de la criminalidad en España. La trilogía de Garibaldi ha pospuesto el proyecto de escribir una historia de la Europa Negra, que de momento queda en el tintero.Fiel a su raíces, el barrio chino de Barcelona donde nació, y a la Policía Nacional, echa de menos aquella Barcelona mestiza que acabó sepultada por la ladrillazo de las Olimpiadas y el turismo de masas. “Barcelona se ha ensimismado y ha acabado en decadencia. La ropa tendida de los balcones ha sido sustituida por las banderas y la ciudad ha perdido aquel aire de fiesta permanente que tenía. Un sabor que Jiménez, romántico incorregible, sigue buscando perdiéndose por las callejuelas estrechas y populares del barrio chino y el de la Barceloneta.