Es difícil hacer comprender a un no iniciado que, prácticamente cada domingo, haya cientos de personas en todo el mundo que invierten miles de euros para jugar torneos de póker presenciales. Lo hacen a sabiendas de que la probabilidad dicta que esa cantidad no la recuperarán con los premios que sacarán por dicho campeonato de Texas Hold’em, la modalidad más popular, y que la rentabilidad sólo es posible cuando se acude a términos matemáticos como el volumen, la varianza, el valor esperado o el famoso retorno sobre la inversión.

Entre esa gran masa de jugadores que componen el ecosistema sobresale una figura: la de Adrián Mateos, madrileño que, a sus 23 años, acaba de ser coronado como el mejor jugador de póker presencial del mundo.

Nacido en San Martín de la Vega, una localidad madrileña 30 kilómetros al sur de la capital, Adrián tuvo claro desde su juventud que quería dedicarse profesionalmente al póker. Antes de cumplir la mayoría de edad y antes de poder sostener un par de naipes en un casino ya había devorado decenas de manuales teóricos, pero la explosión que supuso su llegada a la comunidad española marcó un hito. El niño iba para figura.

El 26 de octubre del año 2012, domingo, se llevó su primer gran premio en el Casino Gran Madrid de Torrelodones, la mítica sala al norte de la ciudad. Adrián convirtió los 600 euros de la inscripción del Campeonato Nacional de Póker que organizaba Poker770, sala online víctima de la regulación, en un premio de 32.699 euros tras imponerse a Sebastián Fernández en el mano a mano final.

Su leyenda no tardó en empezar a escribirse, pues unos meses después, en julio de 2013, repitió título en el mismo recinto. El 27 de enero se llevaba a casa un cheque de 103.053 euros por su victoria en el Estrellas Poker Tour de Madrid, rentabilizando a la perfección la entrada de 1.100 euros tras superar a 631 rivales.

Rey de Europa…

Thomas Austin Preston Jr, natural de Arkansas, es uno de los mayores apostadores de la historia. Cuando su padre se mudo a la ciudad de Amarillo, en Texas, tras un traumático divorcio, le acompañó y rápidamente empezó a ser conocido como Amarillo Slim. Su leyenda llega al punto de que se vanagloriaba de haber compartido mesa de póker con presidentes de Estados Unidos como Richard Nixon o Lindon Johnson, y de haberle colado algún farol a Pablo Escobar. Esa vez fue plata.

También se le atribuyen frases tan conocidas como “si en una mesa de póker no reconoces al primo, es que el primo eres tú” o “puedes esquilar una oveja cien veces, pero la puedes despellejar sólo una”. Amarillo Slim reinó en el mundo del póker y, muchos años después, Adrián Mateos le tomó el relevo.

Las World Series of Poker (WSOP) es la serie de torneos más prestigiosos del mundo. Su serie de paradas en Europa en el año 2013 quedaron coronadas con el Evento Principal, un torneo de 10.450 euros de entrada en el que 375 fueron los llamados, pero sólo uno el elegido. Tras varios días de competición, Adrián derrotó al francés Fabrice Soulier en el mano a mano final y salió de Cannes, marco del evento, con un cheque de un millón de euros en su bolsillo. La gran promesa se convertía en una realidad, siendo el primer nacido en España en hacerse con un brazalete de las WSOP.

Eso le valió a Adrián para instalarse definitivamente en la élite mundial y para, dos años después, pegar un puñetazo en la mesa del póker mundial. A principios de mayo del año 2015 la temporada de póker europeo se cerraba, como ya era tradicional, con la gran final del European Poker Tour en Montecarlo. Fueron 564 jugadores los que depositaron los 10.600 euros que les daban derecho a pelear por un premio de 1.082.000 euros.

Todos ellos no sabían, al comenzar, que ese cheque ya tenía un nombre escrito. Adrián se abrió paso hasta una mesa final en la que dejó una mano legendaria, poniendo en riesgo su torneo con un farol en un duelo contra el noruego Johnny Lodden, uno de los mejores jugadores del continente.

El torneo no sólo era un triunfo decisivo para el joven madrileño, también para el póker español. Era la primera vez que un jugador nacido en nuestras fronteras se llevaba un título del EPT, tras más de 100 eventos en los que ya nos habíamos quedado a las puertas en muchas ocasiones.

… y de Estados Unidos

Tras arrasar en el continente europeo, y ya instalado en Londres escapando del mercado cerrado que impuso la regulación del juego en España, Adrián puso sus ojos en Estados Unidos, la meca del póker mundial.

Ya se había hecho con un brazalete de las WSOP, tras su victoria en Cannes, pero ahora tocaba repetir hazaña en suelo estadounidense. El 22 de junio de 2016 se hacía con su segunda presea de las series mundiales al imponerse en un torneo de 1.500 dólares en el que se tuvo que enfrentar a 1.839 rivales para embolsarse, además del prestigioso triunfo, 409.181 dólares, casi 340.000 euros.

La racha no acabó ahí. Un año después, el 9 de junio de 2017 completaba su terna de brazaletes y entraba en la historia de la mayor serie de torneos del mundo al convertirse en el más joven en conseguir tres trofeos. El hito lo logró en el Campeonato del Mundo de heads-up, la modalidad en la que se juega uno contra uno, tras convertir los 10.000 dólares de la inscripción en 336.656 dólares, casi 280.000 euros.

Ya enfocado absolutamente en el póker en vivo, el objetivo de Adrián pasó a ser convertirse en el mejor jugador del mundo según la clasificación que elabora el Global Poker Index (GPI), que otorga una serie de puntos a cada jugador según sea su actuación y según la magnitud del torneo en el que la consigue.

En enero ese sueño se convertía en realidad. Sus 3.391,7 puntos superaban a los 3.333,5 del estadounidense Bryn Kenney, y se colocaba al frente de una clasificación en la que su antiguo compañero de piso Sergio Aído está en la octava plaza.

El mejor español de la historia

A lo largo de su camino a la cima del póker mundial, Adrián firmó en 2017 el mejor año de su carrera con 5,88 millones de dólares, casi 4,85 millones de euros, en premios en torneos presenciales, a lo que habría que sumar lo amasado en internet, algo mucho más difícil de calibrar.

Eso ha elevado sus ganancias a lo largo de su carrera hasta los 12,24 millones de dólares, poco más de 10 millones de euros, lo que le convierte en el español que más dinero ha ganado nunca en torneos presenciales de póker.

Hace no tanto el primer puesto de Juan Carlos Mortensen, de padres españoles pero nacido en Ecuador, parecía prácticamente inalcanzable, después de que El Matador se hiciera con el torneo más grande del mundo, el Main Event de las WSOP, en el año 2001.

Sin embargo, el buen hacer de Adrián Mateos, así como la gran explosión del póker en vivo que ha elevado los premios en los grandes eventos, ha hecho que el primer puesto en la lista de ganancias con bandera española quede a su nombre.

El primer puesto sólo lo amenaza, además del propio Mortensen, Sergio Aído. El jugador asturiano, que también se mueve en los ambientes más elitistas del póker mundial, ya acumula más de seis millones de dólares, casi cinco millones de euros, pero está más enfocado en las grandes partidas de cash de Macao, la nueva Las Vegas con los millonarios asiáticos en las mesas.

Todo apunta a que el reinado de Adrián en la lista de ganancias en España se mantendrá, ahora que Mortensen está algo más alejado del circuito, pero su posición cómo número uno del mundo va a tener que pelearla mucho. No va a ser fácil pero, de momento, podemos decir que el mejor jugador del mundo de póker es español. Que dure.