Fue una mujer valiente y rompedora. Pasó de imitar y admirar a la reina Victoria Eugenia a acostarse con su marido, el rey Alfonso XIII, y mantener durante ochos años una intensa relación de amor. Carmen Ruiz Moragas, actriz popular en los años 20, logró captar la atención y el corazón del rey como jamás lo hizo con su esposa. Su relación se basaba en cuatro atributos: «Amor, vicio, amistad y deseo», y dio como fruto dos hijos. Así lo describe con detalle la periodista Pilar Eyre en su última novela, Carmen la rebelde (Planeta), basada en una profusa investigación sobre la vida del rey y su amante. En ella se describe a una mujer culta, valiente y feminista que se puso el mundo por montera, que nunca quiso convertirse en reina, que siempre priorizó su libertad y que murió con el nombre de su amado entre los labios y pidiendo perdón a la reina.

Pregunta.- En la vida de Alfonso XIII afirma que hubo muchas mujeres, además de su esposa, la reina Victoria Eugenia. ¿Por qué decide contar la historia de Carmen Ruiz Moragas, la amante que más quiso el monarca?

Respuesta.- Anteriormente escribí la vida de Victoria Eugenia, la mujer de Alfonso XIII, y Carmen era la otra. No tenía datos para biografiarla y me parecía un personaje interesante. Hubo una cosa que me llamó la atención. En la larga lista de amantes del rey duraban días, meses o incluso horas pero la relación con ella se prolongó ocho años, por eso quise saber qué había realmente. Descubrí una vida de película, llena de sucesos inéditos y en un contexto muy interesante, el del mundo del teatro de los años 20. Era el mundo del Madrid efervescente, el que vivía en la calle, lleno de dramaturgos, actores, etc. Todo eso me atrajo mucho.

P.- ¿Cómo se desentraña una historia como ésta casi siete décadas después de que sucediera y con el detalle con el que usted lo hace en Carmen la rebelde?

R.- Me ha sido fácil y difícil al mismo tiempo. Carmen era famosísima, era una actriz muy conocida y sus andanzas salían a diario en la prensa de salones, como se llamaba entonces a la prensa del corazón. Se retransmitía casi a diario lo que hacían. También la actividad de la familia real. La Biblioteca Nacional ha digitalizado sus fondos y son de libre acceso todos los periódicos y revistas de los últimos tres siglos. De este modo, desde el salón de mi casa pude reconstruir muy fácilmente, cruzando datos, lo que había sido su vida en común. La vida de ella la he reconstruido también basándome en las biografías que han salido de ella.

P.- En todas estas historias de amores y desamores reales, ¿cuánto hay de mito, de fantasía y cuánto de realidad?

R.- Hay muchos episodios de la vida de Carmen que no sabíamos. Ella se casó con un torero [el mexicano Rodolfo Gaona] y tuvo un episodio de malos tratos y un divorcio. Fue una de las primeras mujeres de España que se divorció. Esto, por ejemplo, se había ocultado. Piense que era un personaje incómodo para todos, para los republicanos por ser la amante del rey; para los monárquicos porque luego se hizo republicana y por ser su amante, y para los franquistas porque intentaban ocultarlo todo. No había nadie interesando en reivindicar su figura y por eso han corrido leyendas sobre ella. La familia ha intentado elevarla a los altares, sus detractores han pretendido convertirla en una prostituta de lujo, etc. Yo he querido explicar realmente quién era realmente esta mujer y creo que lo he conseguido en el libro.

Carmen era un personaje incómodo para todos, para los republicanos por ser la amante del Rey; para los monárquicos y para los franquistas»

P.- ¿Aún existe resistencia a contar estos episodios relacionados con la familia real española? ¿Ha recibido presiones para no contar estas cosas?

R.- Hombre, dado que pongo en cuestión que el rey no es el padre de Leandro Alfonso, creo que los Borbones estarán contentos porque en lugar de adjudicarles hijos se los quito. La familia de ella está enfadada, cosa que entiendo. Si se hablara de mi abuela de la misma forma, también yo me enfadaría. Ya contaba con ello. Me reprochan que no les haya avisado que escribía este libro o que no haya recurrido a ellos para reconstruir su vida. Con toda modestia, sé más de la vida de Carmen Ruiz Moragas que ellos. ¡Sé más de su vida que de mi propia abuela!

Carmen Ruiz Moragas.

Carmen Ruiz Moragas.

P.- En el fondo la historia de Carmen y Alfonso XIII es la historia de dos desgraciados que se consuelan. Cada uno aporta aquello de lo que uno carece…

R.- Ella resumió su historia con el rey diciendo que había sido muy generoso con ella, que era una persona desdichada y que se habían amado mucho. El rey tuvo una vida, por mucho que ahora se adorne, muy desgraciada. Era una persona que había sido hijo póstumo, su padre fue tuberculoso y sifilítico. Fue rey antes de nacer, rodeado de aduladores, no tenía amigos de su edad, presidía consejos de ministros desde que tenía meses, los profesores no se atrevían a reñirle… Su educación fue un desastre. Vivía rodeado de aduladores que incluso le llevaban las señoras a la cama o le lavaban los dientes. Se acostó con su primera mujer a los 14 años y se la buscaron los señores de la Corte. Era una persona dependiente. El rey era un patriota que sentía un gran amor por su pueblo y que intentó hacer lo mejor posible pero se equivocó en todo. No tenía contacto con la realidad. Hizo un viaje a Las Hurdes para ver cómo vivía la España profunda. En realidad, fue la primera campaña de marketing de una familia real. Se trató de una excursión de lujo que no tenía nada que ver con la realidad.

P.- Afirma que Carmen Ruiz Moragas lo que en realidad le aportó a Alfonso XIII fue “amor, deseo, vicio y amistad”. ¿Fue a buscar fuera lo que no encontraba en su esposa, la reina?

R.- Él odiaba a su mujer. Pintaba bigotes y gafas en las fotografías de su esposa, escupía sobre sus fotos. Su matrimonio fue un desastre. Era un hombre gastado por las mujeres cuando conoce a Carmen. Ella con su ímpetu y su enorme imaginación, el órgano sexual más importante que tenemos, fue la que consiguió  reavivarle, darle una nueva juventud y enamorarlo. El rey estuvo loco por ella. Pasaron dos meses en Florencia de ensueño cuando tuvieron a su hija. La quiso mucho.

La familia de Carmen está enfadada conmigo, cosa que entiendo. Si se hablara de mi abuela así, también yo me enfadaría. Ya contaba con ello».

P.- En Bilbao descubrieron que esperaban a su primera hija en común…

R.- Sí. Ella iba mucho a Bilbao con su compañía de teatro. Él, celoso compulsivo, en cierta ocasión y mientras estaba en Barcelona, decidió comprar todo el aforo del teatro porque no quería que nadie fuera a verla. Cuando ella vio que no había nadie en el patio de butacas se disgustó. Esa noche, el director de la compañía le dijo que su relación con el rey era una incomodidad y que era mejor que dejara la compañía. El rey la visitó en el hostal de Bilbao para pedirle perdón. Fue cuando ella se desmayó y él, que había tenido ya muchos hijos, le dijo que estaba embarazada. Era cierto.

P.- A Carmen no le faltaban hombres, pero ¿qué buscaba en realidad en su relación con Alfonso XIII?

R.- Buscaba independencia, libertad. Era una mujer culta y muy trabajadora. No quería ser como su madre, una acomplejada. Quería ser una mujer libre. Carmen fue una feminista. Quemó los corsés, se cortó el pelo, conducía su propio coche, etc. Tardó mucho en aceptar dinero del rey, quería vivir del teatro, hasta que le dijeron que era mejor que dejara la compañía. Siempre intentó tener una vida al margen de él.

P.- ¿Alguna vez le pidió ser reina de España?

R.- Amaba mucho la libertad como para ser reina. El rey sí intentó anular su matrimonio con Victoria Eugenia. Habló incluso con el papa Pío XI, quien le dijo que quizá podía haber algún motivo por haberse casado con una mujer enferma sin que él lo supiera. Pero Carmen nunca quiso ser reina. Alfonso fue su gran amor. Murió con su nombre en los labios.

P.- La Reina Victoria Eugenia, ¿cómo vivió todo este romance?

R.- Fuimos muy injustos con ella. Estaba muy sola. Cuando se fue de España decía que estaba contenta de abandonar un país piojoso y cruel. Odiaba las corridas de toros, no tenía amigos y era una persona desarraigada. No volvió. No supimos entender que era una mujer sensible y culta que tuvo la desgracia de que todos sus hijos varones estuvieran enfermos.

P.- La relación entre Carmen Ruiz Moragas y la reina Victoria Eugenia pasa de una admiración inicial al odio posterior y una petición de perdón casi en el lecho de su muerte.

R.- Antes de conocer a Alfonso, ella admiraba a Victoria Eugenia. Las dos eran altas, medían 1,75 metros y Carmen la copiaba en el modo de comportarse, de posar para las fotos. Le gustaba ese aire de decencia, severa, que tenía la reina y procuraba imitarla. Luego, cuando se hizo amante de Alfonso comenzó una rivalidad. El momento cumbre fue cuando se encontraron, que es como comienzo el libro, en el teatro y, en lugar de sentirse triunfadora, sintió compasión por ella. Incluso por la noche le regaló una crema a Alfonso para la reina para que se cuidara una alergia que tenía en la cara. Al final de su vida Carmen le pidió perdón a la reina. No sé si se lo concedió.

Quería ser libre. Carmen fue una feminista. Quemó corsés, se cortó el pelo, conducía su coche. Tardó en aceptar dinero del Rey, quería vivir del teatro»

P.- Una vida intensa que terminó joven, con 39 años…

R.- Sí, un mes y medio antes de que comenzara la Guerra Civil. Fue un cáncer de útero. Murió en brazos de su amante, que la llevó sobre su pecho. Ella decía: «No me traigáis medicinas, traedme a Alfonso». Fue su gran amor.

P.- El Rey falleció cinco años más tarde. ¿Diría que fueron felices?

R.- Tuvieron unos meses de felicidad que fueron los que vivieron en Florencia, donde se comportaron como un matrimonio normal. Fue una relación tormentosa, con momentos buenos y malos. Se necesitaban el uno al otro y se querían locamente.

P.- Victoria Eugenia y Alfonso, ¿llegaron a quererse en algún momento?

R.- Nunca. Él le fue infiel desde el viaje de novios. La primera hija que tuvo fuera del matrimonio tiene la misma edad que su hijo mayor. Se acostaba con todas, con las institutrices, con la prima de su mujer, con las señoras de la Corte. A ella siempre le llegaban los rumores. Victoria Eugenia le quiso mucho hasta que se desengañó por completo. Cuando se fueron al exilio en París, le dijo que no quería ver su «fea cara» nunca más. Se separaron y no volvieron a estar juntos. Nos han engañado mucho. Dicen que murió rodeado de sus hijos y su mujer… Si a la mujer no la dejaron entrar en la habitación del hotel en el que murió hasta que no expiró.

Alfonso XIII fue infiel a la Reina Victoria Eugenia desde el viaje de novios. Se acostaba con todas».

P.- ¿Alfonso XIII siempre quiso ser Rey o hubiera preferido no serlo jamás?

R.- No, al contrario. Él encarnaba la figura del Rey, decía que la Corona  era él, que circulaba por su sangre. Los reyes entonces consideraban que España eran ellos.

P.- ¿Qué ocurre con la fidelidad y la rama Borbónica que no se llevan bien?

R.- Bueno, con nuestro rey actual creo que sí. Es cierto que Alfonso XIII se acostó con más mujeres que Julio Iglesias y Juan Carlos I juntos. A mí, cuando me dicen que el rey Juan Carlos ya está mayor, creo que va a seguir dando guerra.

P.- Siempre se habla de la infidelidad de los hombres, pero, ¿y las mujeres de la realeza, siempre han guardado fidelidad?

R.- La reina Isabel, la madre de Alfonso XIII, era bastante… Es cierto que quizá en lo que en los hombres queda bien y a ellos les gusta, en las mujeres… Al rey Juan Carlos le gusta que cuente sus avatares sentimentales, a lo mejor si fuera una mujer no me atrevería a contarlo, no lo sé. Pese a todo, creo que en general las mujeres se comportaron mejor. Las hijas de Alfonso XIII todas tuvieron matrimonios largos.

El único que se ha salvado de momento de la maldición de la infidelidad es Felipe, Letizia tampoco se lo consentiría».

P.- ¿La infidelidad es una cuestión genética o es el entorno de una familia real y lo que conlleva lo que la favorece?

R.- Hombre, es mucha casualidad. También Alfonso XII, que murió joven, murió sifilítico por su trato con las mujeres y su vida promiscua. Luego está Alfonso XIII y Don Juan, que tampoco fue ningún modelo de fidelidad. El único que se ha salvado de momento de la maldición es Felipe, que Letizia tampoco se lo consentiría.

P.- En España estos episodios, que años atrás no se aceptarían, ¿hoy son mejor asimilados?

R.- No lo creo. Aún hay cierta censura. Yo siento que son temas aún incómodos y que en mi vida profesional me han perjudicado. También hay medios que se resisten, hay periodistas de cámara. Recuerdo que con La soledad de la Reina mi editora y yo nos la jugamos. Hasta entonces todo el mundo creía que los reyes se llevaban muy bien. Fui yo la que dijo que estaban separados y que el rey tenía amantes. Todo el mundo lo negó y dijo que era mentira y mira…

P.- ¿Trabaja ya rastreando más amantes? ¿Se puede saber por dónde irá?

R.- No, aún no. Sólo le puedo decir que será una saga.