En el balcón, uno de los mástiles centrales, sin bandera, simbolizaba, como ayer adelantó el alcalde Joseba Asirón, la protesta por la imposibilidad de izar la ikurriña. La bandera española, la navarra, la de Pamplona y la enseña europea han presidido el momento más esperado del chupinazo. Poco antes, el alcalde de Pamplona ha reiterado la necesidad de defender todas las “sensibilidades políticas” y ha llamado a seguir “luchando por ello”.

Desde minutos antes, decenas de miles de personas abarrotaban la Plaza Consistorial. Sobre el público, una ikurriña de grandes dimensiones, junto a la bandera de Navarra y una pancarta reclamando la libertad para los ocho condenados por la agresion a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua. Junto a ellas, varias más reclamando la libertad y el acercamiento a prisiones cercanas a Euskadi de los presos de ETA. Tampoco han faltado las pancartas con referencias a la sentencia de ‘La Manada’, en una de ella se podía leer, “Esta justicia es una mierda”.

El lanzamiento del chupinazo que ha dado inicio a los Sanfermines 2018 lo han prendido los representantes de ‘Motxila 21’, un grupo de música nacido del seno de la Asociación de Síndrome de Down de Navarra. Ibai Ganuza y Leire Zabalza han sido los encargados de encender la mecha del chupinazo tras los tradicionales “¡¡Pamploneses!!, ¡¡Pamplonesas!!!, ¡Viva San Fermín!, Gora San Fermín!”.

A partir de la explosión del chupín, la algarabía se ha apropiado de todos los presentes, que un año más han teñido de rojo y blanco la capital navarra. El alcalde Asirón avanzó ayer que hoy no habría ikurriña en ninguno de los cinco mástiles del Ayuntamiento de Pamplona. Aseguró que la presión judicial le había llevado a renunciar a izar la enseña vasca como hizo en las dos ediciones anteriores del chupinazo.

El primer edil añadió que un mástil vacío simbolizaría esta mañana el rechazo a la prohibición impuesta por la Justicia después de que los tribunales hayan condenado a los consistorios navarros, entre ellos el de Pamplona, por hacer ondear la ikurriña durante sus fiestas patronales. Un mástil desnudo con el que ha pretendido representar a las “identidades proscritas, a las identidades que todavía no pueden verse reconocidas en el ayuntamiento”.

El primer edil siempre ha defendido que le corresponde asegurar y “garantizar que todas las sensibilidades estén representadas” y que es sumamente “triste que tengamos que asumir que hay banderas proscritas”: “Para mi no sobra ninguna bandera, si acaso falta una cuando no ondea la ikurriña”. Para Asirón “es inaudito que en pleno siglo XXI haya quien crea que se pueden prohibir banderas”. Ayer señaló que durante el lanzamiento del chupinazo en la Plaza Consistorial estaría presente la ikurriña, bien en los balcones de la plaza, bien entre el público o portada por algunos cargos públicos.

El inicio de las fiestas de San Fermín viene marcado no sólo por la polémica en torno a la ikurriña sino por el impacto de la reciente condena por el caso de ‘La Manada’, del que ahora se cumple justo un año. La sentencia que condenó a sus cinco miembros a nueve años de prisión por un delito de agresión sexual y no de violación provocó una fuerte repulsa en la capital navarra. El impacto de este caso estará miy presente no solo en los planes de seguridad y concienciación promovidos por el Consistorio sino también en las distintas peñas y colectivos presentes en las fiestas durante los próximos nueve días.

En esta edición de las fiestas se cumplen ademas el décimo aniversario del asesinato de Nagore Laffage en los Sanfermines de 2008 a manos de José Diego Yllanes, quien está ya en libertad.

Los días previos del inicio de las fiestas también han estado protagonizados por el debate sobre la presencia de los toros en las fiestas pamplonesas. El alcalde Asirón encendió la polémica al asegurar que la pervivencia de las corridas de toros debería ser revisada de acuerdo a la sensibilidad social creciente contraria a centrar el ocio en “el sufrimiento animal”.