Es el embajador ‘oficial’ de los Reyes Magos. Su labor es recoger las cartas de los niños y entregarlas a los soberanos de Oriente para que llenen el saco de los regalos con los deseos de los niños. A él le toca también el ingrato cometido de regañar a los más pequeños por sus travesuras.

La historia del Mago Chalupa, el rey mago de Ponferrada, es tan poco conocida como sorprendente. En un tiempo que aborrece todo lo que es tradicional, es un milagro del folclore contemporáneo cuya fascinación permanece intacta más allá de las generaciones. Menos famoso que Melchor, Baltasar y Gaspar, el Mago Chalupa es, como el Olentzero o el Cagatió, una variante local de la tradición navideña. Sin embargo pocos, en España, le conocen.

Como nació

Todo empezó a mediados de los cincuenta en los estudios de Radio Juventud de Ponferrada. Era entonces la única emisora de todo el Bierzo y al mismo tiempo una escuela de periodismo: ahí empezó Luis del Olmo. El Mago Chalupa nació cuando un joven recién llegado de León, José Ángel Tejerina, propuso crear un personaje que respondiera a las cartas de los niños a los Reyes Magos. “Podríamos llamarlo ‘chalupa’, dijo una tarde y así fue”, recuerda Amalia Ruiz. Era la primera locutora de la radio y se encargó de leer las cartas.

“Los niños estaban pegados al aparato para oír si se leían sus cartas. Yo estaba en el estudio y al otro lado del cristal estaba el Mago Chalupa contestando a cada carta. Nos inventamos una serie de ruidos para simular una mala conexión. ‘Uy qué mal se conecta hoy… – decía – ¿está nevando en Oriente, Mago Chalupa?’”.

“Carlitos, se lo diré a los Reyes y te llevarán tu camión pero no tienes que hacer pis en la cama”, decía el Mago Chulapa en respuesta a una carta

Los problemas técnicos no eran una invención del todo. El equipo de Radio Juventud tenía poca potencia, se calentaba mucho y había que suspender las transmisiones durante dos horas cada tarde para que enfriaran.
La radio recibía tantas cartas que se empezaban a leer justo después de Navidad.

En el reverso los padres ponían los defectos: si la niña comía mal, si el niño era desobediente. Así que el Mago Chalupa, para gran maravilla de los pequeños oyentes, sabía siempre todo y no les ahorraba una reprimenda. “Carlitos, se lo diré a los Reyes y te llevarán tu camión pero no tienes que hacer pis en la cama”, recuerda riendo Amalia. En el sobre se encontraban también billetes de 2, 5 o 10 pesetas que Radio Juventud utilizaba para organizar la cabalgata, en la que también participaba el Mago Chalupa.

De la radio a la cabalgata

“Por aquel entonces en Ponferrada no había cabalgata. Decidimos organizarla para que los niños creyeran que el Mago Chalupa existía de verdad. Iba por delante de los otros magos, con la estrella y pintado de negro. Como no había productos usábamos betún de los zapatos”.

Amalia se encargaba de confeccionar las coronas de los reyes con pintura y cartón gordo mientras sus niños, Nacho y Mario hacían tiras de cómic. En una ocasión el Mago Chalupa y los reyes magos llegaron en tren, aclamados por un ejército de niños que los escoltó hasta las carrozas aparcadas en la entrada de la estación.

El periodista Ignacio Linares se conviritió en mítica voz y cara del Mago Chulapa para generaciones de niños ponferradinos

A Amalia el nombre “chalupa” siempre le sonó a embarcación, a canoa. “No tenía un significado o una razón especial. Aunque pueda parecer que pintarle de negro tuviera a que ver con la minería, en realidad lo elegimos porque le daba un toque extravagante. No había personas negras en aquel entonces en Ponferrada. Era algo extravagante”, dice a El Independiente.

Con el tiempo el testigo del Mago Chalupa pasó a otros trabajadores de Radio Juventud hasta llegar al periodista Ignacio Linares, mítica voz y cara del Mago para muchas generaciones de niños ponferradinos.

Cuando Radio Juventud cerró, la tradición estaba tan arraigada en Ponferrada que el Mago sobrevivió a sus creadores. Hoy en día tiene un apartado en la web del Ayuntamiento, visita los colegios y sigue encabezando la cabalgata la víspera de la Epifanía. De momento ninguna otra ciudad en España le ha invitado, aunque el Mago – consultado por este periódico – dice que no le importaría y que se le puede escribir a su cuenta de Twitter.