Hay experiencias que dejan huella. Me hallo delante de la nueva generación del BMW Serie 8, embelesado por sus deportivas líneas. La estampa parece la de un curioso aficionado apreciando una de las últimas obras de su artista favorito, aunque más bien la estampa parece la de El Pensador, de Auguste Rodin. Este escultor concibió la famosa obra en un principio para ilustrar a Dante en La Puerta del Infierno, rodeado de los demás personajes de la obra La Divina Comedia”. ¿Te lo imaginas? ¿Pensando qué poema escribir mientras estaba rodeado del mismísimo abismo? Algo así nos sentimos nosotros con el calor infernal y las 14 curvas que nos esperaban en el Circuito de Estoril, en Portugal. A diferencia de nuestro amigo Dante, nosotros no nos quedamos en una roca meditando, sino que nos sentamos dentro de un vehículo muy especial; un vis a vis con el M850i, la variante más deportiva.

Estética intachable. Te guste o no este tipo de carrocerías, el Serie 8 describe unas líneas extremadamente deportivas para tratarse de una variante “convencional”. Y es que no es de extrañar esta naturaleza agresiva, ya que antes del de calle, nació el de circuito. El M8 GTE fue desarrollado para llevar la marca M Sport a otro nivel, traspasando todo lo aprendido en la competición a las carreteras.

De frente es muy agresivo; los típicos riñones de BMW que vemos por parrilla son muy anchos y con un acabado en negro –color que veremos por todos los elementos en la variante más deportiva del Serie 8–. Estos presentan un pequeño mecanismo interno para abrir o cerrar la compuerta de la misma, mejorando la aerodinámica cuando el coche no necesita mucha refrigeración.Otro punto a destacar en el frontal son las luces delanteras Led, de serie. En opción tenemos las BMW Laserlight –las mismas del i8–, con un rango de acción de hasta 600 metros.

Si seguimos las líneas de la carrocería con la mirada, salta a la vistas las grandes dimensiones de este cupé. El BMW Serie 8presenta 4.843 mm de largo, 1.902 mm de ancho y 1.341 mm de alto, con casi 3 metros de batalla (2.822 mm). Como puedes esperar, el espacio es más que generoso para las plazas delanteras, con las traseras aptas para menos de 1.80 metros (configuración 2+2).

BMW Serie 8

BMW Serie 8

De lateral, destacan las pinzas de freno M Sport, junto con las llantas de 20” de la variante M850i –el diésel 840d de 320 CV parte desde las 18 pulgadas–. Presenta unas branquias localizadas junto a las ruedas delanteras, también con un acabado en negro unos tintes muy ‘racing’.

Los faros traseros son uno de los elementos que más nos llaman la atención. Se presentan con un diseño alargado, ancho, deportivo y con tecnología Led de serie. Podemos optar por un paquete de carbono que añade este material a varios elementos de la carrocería, como el spoiler trasero, difusor trasero, elementos de los paragolpes, retrovisores o incluso el techo –esto último es la primera vez que se ofrece en un modelo que no pertenece a la división M.

Si el exterior destaca por su deportividad, dentro tenemos que decir que BMW ha combinado muy bien el lado “canalla” de la firma M, junto con la más exquisita elegancia y refinamiento propio de un vehículo de lujo. La configuración es completamente nueva, con una pantalla central de 10 pulgadas, unida a un nuevo volante multifunción y a un panel de instrumentos digital de 12,3”. Por tanto, BMW no solo ha colmado de pantallas digitales el interior, sino que ha añadido también más funcionalidades en el sistema de infoentretenimiento, con una pantalla táctil unida a un asistente virtual con inteligencia artificial.

el nuevo BMW Serie 8 llega con un bloque V8 de 4.4 litros y 530 CV con 750 Nm

Junto a la variante diésel 840d de 6 cilindros en línea, el nuevo BMW Serie 8 llega con un bloque V8 de 4.4 litros y 530 CV con 750 Nm, disponibles a partir de las 1.800 vueltas. Sus prestaciones son dignas de un superdeportivo; su 0 a 100 km/h es de solo 3,7 segundos, junto con una velocidad limitada electrónicamente a 250 km/h.

Tanto el chasis, como la suspensión, escapes y dirección ha sido firmado por la división M; por tanto, el coche no solamente hace las funciones de confort de un gran cupé, sino que tenemos unas “armas” que han nacido para estar en el circuito.

Unido a este bloque, vemos que monta una transmisión automática steptronic de 8 velocidades como única opción. De la misma forma, todas las variantes llegan con el sistema de tracción total xDrive de BMW, lo que le confiere una seguridad envidiable.Por si no tenías suficiente, la variante M850i llega con eje trasero direccional. Como ya sabemos de otros modelos del mercado, en los giros a baja velocidad (hasta 72 km/h) las ruedas traseras girarán en dirección opuesta a las delanteras. Por encima de esa velocidad, las ruedas seguirán el mismo sentido que las delanteras. Para añadir más inri, el BMW M850i equipa un diferencial trasero autoblocante de deslizamiento limitado, lo que mejora la tracción en la salida de las curvas.

BMW Serie 8

BMW 8 Coupe

Portento físico

Sé lo que piensas, ¿cómo un bicho de tales cotas (casi 5 metros de largo y más de 1.900 kilos) puede tener un comportamiento dinámico a la altura? Pues los señores de BMW han hecho magia, y han traído los deberes hechos.

Nada más sentarte dentro notas que es un coche bastante grande, y sobre todo ancho. En circuito, el Serie 8 se mueve como pez en el agua; el eje trasero direccional hace maravillas y redondea las curvas de una forma sensacional. Parece que estamos sentados en un vehículo de menores dimensiones.

El inicio de curva es increíblemente ágil, aunque si jugamos demasiado agresivo con el volante, las casi dos toneladas de peso se hacen presentes. No es un coche excesivamente subvirador, si cuidas la demanda de gas en curva, logra realizar trazadas perfectas sin el menor esfuerzo. La suspensión varía en dureza dependiendo del modo de conducción. Con el modo “Sport Plus” encontramos un tarado duro, pero no tan extremo como pensarías. Aun así, apenas notamos balance de carrocería. El V8 de 530 CV es, sin duda, lo mejor del M850i. Es inmediato, muy lineal y con un par muy alto (750 Nm) desde apenas el ralentí. Esto hace que salgamos catapultados de las curvas, gracias en parte también al sistema de tracción xDrive y al diferencial autoblocante trasero. Corta la inyección a las 6.000 vueltas, por lo que es un coche que, al tener el par disponible a bajas vueltas, no es necesario llevarlo al límite. Entre las 4.500 y 5.500, vemos su patio de recreo.

De nada sirve tanta potencia si no sabemos transmitirla bien al suelo, ¿verdad? Gracias a que BMW ha implementado una transmisión steptronic de 8 velocidades, la potencia se gestiona de maravilla. En modo automático, los cambios son directos y justo en el rango de revoluciones óptimo (cinco mil y poco); en manual tenemos que acostumbrarnos a que el motor corte “tan pronto”, ya que muchas veces nos encontraremos llegando al limitador sin quererlo. Sin embargo, es rápida y deportiva si se lo demandamos.

BMW Serie 8

BMW 8 Coupe

No todo va a ser circuitos en esta vida…

El BMW M850i es un modelo muy versátil y capaz de sobrellevar cualquier tipo de situación cotidiana gracias a su suspensión adaptativa. En modo “Confort” vemos que es un cupé comodísimo e increíblemente fácil de conducir. El eje trasero direccional también tiene protagonismo en carretera. Es tan fácil como girar el volante a 90 grados y ya estas realizando el 80% de los giros que harás en el día a día. El volante nuevo es muy comunicativo, ancho y ergonómico, con unas levas bien situadas.

Sorprende ver cómo un vehículo de estas prestaciones sea tan polivalente. Adáptate o muere, se suele decir; el nuevo BMW Serie 8 renace bajo un ADN que se moldea a la situación que el conductor quiera poner en su camino. Prestaciones muy cercanas a las que hemos experimentado en las variantes M más recientes. Como diría el autor de la obra El Pensador, Auguste Rodin, “Lo más importante es emocionarse, amar, esperar, temblar, vivir”. Hemos pasado por cada una de esas fases a bordo del nuevo buque insignia de la marca. BMW M8, ¿dónde estás? Quiero conocerte…