Los Windsor han dado mucho que hablar por sus historias de amor, desamor y sexo. Este verano los focos apuntan al príncipe Andrés, de 59 años, ahora octavo en la línea de sucesión al trono y segundo hijo varón de la reina Isabel II. Andy randy (Andresito, el cachondo), quien dicen que es el favorito de la reina, y sus amistades peligrosas. Entre estas relaciones explosivas figuraba el broker Jeffrey Epstein, que se suicidó en prisión el 10 de agosto, acusado de crear una red de tráfico de menores. Se exponía a una pena de 45 años de cárcel. Ha salido a la luz una foto del príncipe Andrés con una de las mujeres que denunció a Epstein, Virginia Roberts (ahora Giuffre), y también un video en el que se le vislumbra en la llamada casa de los horrores, la mansión del millonario depredador en la Gran Manzana.

Uno de los abogados de Virginia Giuffre, que tenía 17 años cuando posó con el príncipe, con quien se habría acostado a instancias de Epstein, ha pedido al Duque de York que cuente todo lo que sabe para ayudar a las mujeres de las que abusó el millonario estadounidense. «Apreciaremos mucho que nos ayudara», señalaba Brad Edwards a The Guardian.

El domingo publicó el Mail on Sunday la imagen del príncipe Andrés en diciembre de 2010 en la mansión más grande de Nueva York, propiedad de Epstein. En esta residencia, valorada en 56 millones de dólares, era donde Epstein quedaba con las mujeres que ahora le han denunciado.

El broker, que en tiempos se relacionó con el ex presidente Bill Clinton y también con el actual presidente, Donald Trump, abusó de unas 80 mujeres a lo largo de varios años. De Epstein dijo Trump en 2002, cuando era un magnate inmobiliario y el supuesto depredador sexual un financiero con gran instinto, que era un «tipo fantástico». Muchas de las mujeres que frecuentaron a Epstein eran menores y en general carecían de medios económicos.

Les prometía ayuda financiera para sus estudios o contactos para triunfar en el mundo de la moda o del espectáculo. La rutina era similar en todos los casos: invitaba a las jóvenes a su casa con la excusa de darle un masaje y luego aparecía desnudo y les sometía a tocamientos. Muchas veces las violaba.

El príncipe Andrés deplora la explotación de cualquier ser humano la insinuación de que podría haber consentido, participado o animado tal conducta es abominable», dice un comunicado oficial

El domingo, el Palacio de Buckingham rompió su silencio y emitió un comunicado: «El príncipe Andrés está indignado con las recientes informaciones sobre los supuestos delitos cometidos por Jeffrey Epstein». Añadía el texto que el hijo de la reina Isabel II «deplora la explotación de cualquier ser humano y la insinuación de que podría haber consentido, participado o animado tal conducta es abominable».

Tras conocerse los detalles de los abusos cometidos por Epstein, los medios británicos han recordado cómo el príncipe Andrés se dejó fotografiar con el broker paseando por Central Park en febrero de 2011. Más daño han causado a los Windsor las imágenes de Jeffrey Epstein en Balmoral, residencia de verano de la reina Isabel II, en 1999, junto a Ghislaine Maxwell, hija del editor Robert Maxwell, y según muchas de las denunciantes, cómplice del millonario estadounidense en sus abusos. Ghislaine Maxwell fue quien hizo que se conocieran el príncipe y el millonario estadounidense.

Veronica Giuffre ya dijo en 2011 que el príncipe Andrés «estaba al tanto» de lo que hacía su amigo, y en diciembre de 2014 aseguró ante un tribunal que ella y otras menores fueron obligadas a tener sexo con el príncipe Andrés y otros amigos de Epstein. Según Giuffre, el broker le instó a que diera al príncipe «todo lo que quisiera». La corte no tuvo en cuenta sus acusaciones contra el Duque de York, por considerarlas inconsistentes.

La cuestión es que las sospechas sobre Epstein datan de 2006 y dos años más tarde fue condenado a 18 meses de cárcel. El príncipe Andrés mantuvo la relación con el broker, que ha dejado una fortuna personal de más de 500 millones de dólares, después de esa fecha, pues las imágenes que se han conocido ahora son de finales de 2010 y principios de 2011.

Escondido en Sotogrande

Cuando se supo que Epstein se había suicidado el príncipe Andrés estaba con su ex esposa, Sarah Fergusson, en Balmoral, con la reina. A la Duquesa de York el millonario estadounidense le había prestado unos 15.000 euros, algo que ella luego calificó como «un error de juicio». Andrés y Sarah, que se divorciaron hace 23 años, siguen viviendo juntos y se fueron de vacaciones a Sotogrande al estallar el escándalo Epstein.

Los duques de York llevan una década veraneando en Sotogrande. En este caso la finca donde se alojan, a cambio de una foto familiar firmada, es una auténtica fortaleza. Según ha publicado LOC, es una villa lujosísima valorada en unos 41 millones de euros. Cuenta con cinco campos de golf, una de las aficiones favoritas del príncipe Andrés. Está protegida por vallas electrificadas y seguridad privada.

Es un amor en el que hay más confianza que en muchos matrimonios. «Es el príncipe más guapo del mundo», suele decir Sarah Fergusson, cual colegiala. Tienen dos hijas, Eugenia y Beatriz.

Fue la princesa Diana de Gales quien hizo posible esta relación, que sobrevive a los escándalos y al divorcio. El príncipe Andrés y Sarah se conocían desde niños, pero habían perdid el contacto. La princesa invitó a Sarah Ferguson a una fiesta y desde entonces empezaron a quedar.

Antes de esta relación incombustible con Sarah Ferguson, Andy randy, que fue segundo en la línea de sucesión hasta que su hermano Carlos fue padre primero y luego abuelo, hizo de las suyas. Amigo de las juergas, como su tía, la princesa Margarita, hermana de la reina Isabel II, mantuvo un tórrido romance con la actriz Koo Stark, que había hecho sus pinitos en el cine porno. También se le ha relacionado con la rica kazaja Goga Ashkenazi y hasta Courney Love asegura que el imparable Andy Randy intentó divertirse con ella.

El príncipe Andrés, que recibe una asignación de su madre de 320.000 euros anuales más 550.000 en gastos de representación, fue designado representante especial del Reino Unido para el Comercio y la Inversión, cargo que ejerció entre 2001 y 2011. En realidad, la prensa reveló que utilizaba el cargo para autopromocionarse y llegaba a gastar 800.000 euros al año en viajes. Le apodaron entonces Andy Miles (por las millas aéreas que hacía).

Hermanos vividores

De joven el príncipe Andrés era más atractivo que su hermano Carlos, el heredero, más simpático y juerguista, y fue piloto de helicópteros con actuación estelar en la guerra de las Malvinas. A la reina Isabel II le gustaba más que el serio Carlos, que se casó con una Diana virginal y angelical que luego se convirtió en un icono pop. El actual heredero prefería, sin embargo, a su amiga de juventud, Camilla, con quien mantenía conversaciones que podrían servir de guion a una película de Koo Stark (aquella mítica charla de amantes en la que Carlos soñaba con convertirse en el tampax de Camilla…).

Entre los Windsor los hermanos sin papel en la Corona se han deslizado por el lado oscuro. En realidad, empezó el rey Eduardo VIII, quien dejó el trono menos de un año después de asumirlo para casarse con la estadounidense Wallis Simpson, divorciada dos veces. Dejó paso a su hermano, Jorge VI, el padre de la reina Isabel II y de su hermana Margarita. Era aún menor de edad cuando se enamoró del capitán Townsend, mucho mayor y casado. En un viaje a Sudáfrica, en sus paseos a caballo, cayó rendida ante quien ejercía como edecán de su padre el rey. Su amor sobrevivió al paso del tiempo y quisieron casarse pero se lo impidieron una y otra vez. La serie The Crown retrata a una princesa Margarita amante de la vida y de los placeres, asfixiada por su escasa relevancia como hermana de la reina.

Finalmente, la princesa Margarita conoció a otro hombre singular, un artista, el fotógrafo Antony Armstrong-Jones. Fue la primera boda de una hija de un rey con un plebeyo en 400 años. También el primer divorcio en la Casa de Windsor, en 1978. Desde entonces los príncipes han dejado de ser azules y se separan como los plebeyos.

El heredero de los Windsor, el príncipe Carlos, está divorciado y casado con una divorciada. Su hijo menor, Harry, también está casado con una actriz estadounidense, divorciada. De hecho, todos los hijos de la reina menos el menor se han separado. Aunque Andy Randy demuestra que hay ex parejas que son eternas.