La esquiadora estadounidense posa con algunos de sus principales trofeos

La esquiadora estadounidense posa con algunos de sus principales trofeos EP

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Lindsey Vonn, la musa blanca

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Lindsey Vonn, la musa blanca

La esquiadora estadounidense, campeona olímpica y mundial, recibe el Premio Princesa de Asturias de los Deportes

La de Lindsey Vonn es una historia de superación. De huesos rotos, operaciones y lágrimas deslizándose por sus mejillas de porcelana. De levantarse ante la adversidad. De quirófanos y tornillos en una rodilla derecha que crujió dos veces.

La esquiadora estadounidense, que este viernes cumple 35 años, se rompió dos veces el ligamento cruzado anterior, otra el ligamento colateral mediano y también ha tenido problemas con rótula y el menisco. Eso únicamente en la rodilla derecha, porque también se ha roto la muñeca, el tobillo, varios dedos y algún que otro hueso más. Cosas que le pasan a los deportistas, podrán pensar. Sí, cierto: la diferencia con Vonn es que a pesar de todo eso tiene un palmarés que la coloca como una de las mejores esquiadoras de todos los tiempos.

Campeona mundial y olímpica, Vonn sufrió su primera gran lesión en febrero de 2013 en la estación austríaca de Schladming. Era la superestrella del momento, la gran atracción del deporte blanco, pero un mal aterrizaje en la prueba del supergigante derivó en una aparatosa caída. La rodilla hizo crac. Fue evacuada en helicóptero y días después entró en el quirófano para someterse a una compleja operación: fractura lateral en la meseta tibial,  rotura del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral.

Segunda operación y sin Juegos Olímpicos

Sin embargo, siete meses después se subió a un avión rumbo a Chile para empezar a preparar la temporada. En febrero de 2014 se celebraban los Juegos Olímpicos de Sochi y no había tiempo que perder. Sin embargo, en noviembre de ese año, cuando entrenaba en Copper Mountain sufrió otra caída. Otra vez la rodilla derecha. Otro crac. Desgarro parcial del ligamento cruzado anterior: adiós a la temporada y adiós a los Juegos.

Evidentemente, sí he pensado en cómo habría sido todo sin las lesiones. Probablemente habría superado a Stenmark

Y llegaron las dudas. Las de sus familiares, no las suyas propias. «Bueno, Lindsey, ¿no crees que ya es hora de retirarse?», escuchó la esquiadora de Minnesota en su entorno tras la segunda cirugía. «Ya has tenido muchísimo éxito y te vas a lisiar como sigas compitiendo».

«Pues entonces me lisiaré. No me importa», respondió ella, según reveló en 2017 en una entrevista en el programa 60 Minutes de la CBS. Esa frase resume en gran medida quién es Lindsey Vonn: el dolor es parte del camino y la meta, ganar y colgarse medallas. Casi a cualquier precio.

Un palmarés a la altura de muy pocos

Y es que Lindsey Vonn no ha parado de subirse al podio a pesar de todos los contratiempos físicos que ha sufrido. Lo ha ganado prácticamente todo hasta que se retiró en febrero de este año. Ganó el oro olímpico en descenso en Vancouver 2010, donde también logró el bronce en supergigante, y ocho años después, en Pyeongchang 2018, se colgó otro bronce en descenso. Su palmarés está adornado además con dos oros, tres platas y tres bronces mundiales.

No obstante, los números que mejor reflejan su dominio son los de la Copa del mundo, la única gran competición internacional que se disputa cada temporada. Vonn es la mujer con más victorias de la historia, 82, veinte más que la siguiente en la lista, la ya retirada Annemarie Moser-Pröll. Si se tienen en cuenta los registros masculinos, sólo le supera el sueco Ingemar Stenmark con 86.

En sus vitrinas brillan también cuatro Globos de Cristal de la clasificación general de la Copa del mundo (2008, 2009, 2010 y 2012), además de ocho de descenso, cinco de supergigante y tres de combinada.

«Evidentemente, sí he pensado en cómo habría sido todo sin las lesiones. Probablemente habría superado a Stenmark», señaló este jueves en una rueda de prensa en Oviedo antes de recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. «Pero no hay que preguntarse por hipótesis que no han ocurrido. Siempre he dado el 110% y he competido al máximo. Por eso tuve tantos problemas y tanto éxito. Es descorazonador, pero la vida es así. Y me ha hecho una persona más fuerte”.