Carlos Saura vuelve al teatro con La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, y con Juan Echanove interpretando al mandatario dominicano Rafael Trujillo, enterrado junto a Franco en lo que el actor define como el «Parque Warner dictatorial de Mingorrubio».

Carlos Saura, que dirige en el teatro Infanta Isabel de Madrid, ha asegurado que Franco, como dictador, «tiene menos épica que Hitler o Stalin» y por eso «no ha llegado a esa dimensión» para ser llevado a novela o cine, como sí es el caso de Rafael Trujillo, el protagonista de la obra de Mario Vargas Llosa.

«Franco no tiene esa dimensión, aunque luego veas esos reportajes terribles firmando sentencias de muerte con una frialdad tremenda. Pero es un dictador cristiano diferente y no tiene esa cosa épica que sí que tienen Hitler, Mussolini o Stalin», ha señalado el cineasta, resaltando no obstante una coincidencia que se ha dado estos días con Trujillo.

«Tras la exhumación del Valle de los Caídos, ahora están los dos -Franco y Trujillo- enterrados en el mismo sitio, los dos amigos», ha comentado con humor Saura, quien recuerda cómo cada vez que el dictador dominicano visitaba España «era portada en todos los periódicos».

Saura se ha mostrado preocupado por la actual situación política en España, alertando de que «podría darse una nueva Guerra Civil en un futuro próximo», informa Europa Press. «Vox ya está blanqueando el pasado, pero en España de siempre se ha hecho, solo que una minoría puede luego ser mayoría. Los extremismos son muy peligrosos», ha apuntado.

Saura se muestra preocupado por la situación política en España, alertando de que «podría darse una nueva Guerra Civil en un futuro próximo»

En esta misma línea de pesimismo político se muestra el actor Juan Echanove, quien en la obra -que estará en cartel del 22 de noviembre al 31 de enero de 2020- da vida al dictador Trujillo. «Estamos en una reubicación de las cosas que no sabemos donde va a llegar», ha avisado.

«Si alguien se sitúa en una franja dudosa, cuidado con decantarse del lado de los salvadores de la patria, que nunca han salvado a la patria. Eso no lo hacen los dictadores, sino los ciudadanos que se levantan cada mañana», ha señalado, para luego hablar de «una pandemia mundial». «Uno empieza a mirar todo el continente americano de arriba abajo y se le hiela la sangre. Ya no es que sea solo en Europa la inmigración o la extrema derecha, que también», ha lamentado.

Echanove cree que el tipo de obras como La fiesta del chivo son «a favor de la memoria». «El que no ha leído la novela se da cuenta de que no le está hablando de una cosa lejana, del siglo XVIII, de Hernán Cortés o de la guerra de secesión americana. Estos diálogos y estas cosas que se dicen estamos volviendo a oírlas», ha afirmado.

El actor, quien define a su personaje como «un caballo loco», asegura no tener reparos en interpretar a un dictador porque «uno es un profesional», si bien sí reconoce que es «un material que hay que tratar con cuidado». «Si no fuera actor, quizás sí pensaría en la indignación que me produce el recuerdo histórico de Trujillo, que está aquí enterrado en esa especie de Parque Warner dictatorial que es Mingorrubio», ha indicado.

A los ensayos de la obra ya ha acudido Vargas Llosa, a quien la adaptación «le ha gustado muchísimo», según ha celebrado Saura. El director repite en el teatro tras su experiencia con El coronel no tiene quien le escriba junto a Imanol Arias.

Pese a considerarlo «un refugio maravilloso», Saura quiere continuar en el cine -ya cuenta con 48 películas en su haber- porque se trata del «arte total». «En el teatro es una maravilla tener a otro responsable de la adaptación, además de que en el cine se pasa un numerito de circo cuando vas a exteriores por el frío y el calor. Pero, para mí, es el arte total», ha concluido.