Si bien hay personas que sueñan con tener una gran casa o el mejor coche, hay otras que sueñan con ser los faraones del mar a bordo de yates de infarto. Este sueño es posible entre los más adinerados, los cuales, en muchas ocasiones, compiten entre ellos por lograr la mansión flotante más lujosa y peculiar añadiendo alturas, camarotes y suites, piscinas, jacuzzis, discotecas e incluso cines a sus barcos. Cada uno de ellos a su vez se suele crear con un propósito concreto además del propio disfrute, como sacar rentabilidad mediante su alquiler o apoyar fines benéficos para el medio ambiente.

Azzam, Eclipse o Rev Ocean son algunos de los nombres de estas lujosas embarcaciones. Con ciertos aspectos en común como la longitud de su eslora o su capacidad humana, pero al mismo tiempo muy diferentes entre ellos en cuanto a decoración, estilo y función principal.