Este sábado Raphael volvía a casa por Navidad a pesar de la pandemia. El cantante triunfó un año más pero no con un concierto cualquiera, sino con un ‘todo vendido’ al que asistieron 5.000 personas e invitados de primer nivel, como Manuel Carrasco y Pablo López, convirtiéndose así en el concierto con más afluencia de gente de toda la crisis sanitaria.

Sin embargo, este aparente éxito del músico ha provocado que muchos usuarios critiquen en redes sociales la alta concentración de gente en el Wizink Center, a causa de que las recomendaciones sanitarias piden evitar las aglomeraciones y reuniones con personas no convivientes.

Medidas sanitarias del Wizink Center

Ante tal alboroto, desde la organización del evento han querido asegurar y remarcar que se cumplió con todas las medidas de seguridad, como el acceso escalonado al recinto, la obligatoriedad de las mascarillas, el aforo reducido -«del 40%, solamente está habilitado un 30%, para mayor comodidad y seguridad»-, o la toma de temperatura. Además, el Wizink ha apuntado en Twitter que su personal se sometió a un test de antígenos antes del concierto.

Además, se asegura que la regeneración del aire se produce cada 12 minutos, «nivel hospital» y la entrada del público se hace de manera separada. «Es un reto, pero no es un acto de valentía sino de responsabilidad», ha expresado Manuel Saucedo, CEO de Impulsa Eventos e Instalaciones, la sociedad que gestiona el recinto. «No solamente cumplimos las normas de seguridad de la Comunidad de Madrid, sino que las multiplicamos».

«En todos nuestros accesos encontrará personal de información que le ayudará a ubicarse, se le facilitará gel hidroalcohólico, pasará por alfombras que desinfectarán la suela de sus zapatos, y se le hará un test de temperatura», detalla en su página web Wizinkcenter.es.