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Arte urbano para recordar la historia de George Floyd

Una mujer afroamericana recopila las tablas con pintadas y mensajes sobre la víctima más emblemática de la violencia policial

Escena donde tuvo lugar el asesinato de George Floyd en Minneapolis

Un mural con el rostro de George Floyd junto a la tienda de Cup Foods en Minnesota. ANNA KOENNING

Leesa Kelly se despertó tarde el 26 de mayo de 2020. Cuándo se levantó hacia las nueve, su pareja estaba sentado en la cama, contrariado. Le contó el motivo de su malestar: un policía había matado a un hombre negro mientras gritaba I can’t breathe cerca de una tienda llamada Cup Foods en Minneapolis. Había un video del suceso. Un video que ella no querría ver.  

«Fue un dolor diferente a todo lo que había sentido antes», recuerda. “Algo dentro de mí se había roto. Algo dentro de mí había muerto». Leesa pasó el resto del día acurrucada en el sofá con su nuevo cachorro. 

Poco después de la ola inicial de dolor por otro asesinato de un hombre negro y de que Minneapolis se incendiara, Leesa Kelly se dio cuenta de que las tablas de madera contrachapada que protegían las ventanas y los accesos a los comercios habían sido decoradas con murales y mensajes de protesta. Los manifestantes habían escrito frases como Black lives matter, RIP George y Fuck 12 en esos días de ira y dolor. 

Tablas de madera contrachapada con pintadas como las que ha recopilado Kelly/ ANNA KOENNING

Kelly, que no tenía experiencia como artista ni como organizadora de exposiciones, contactó con el Museo de la Herencia Afroamericana de Minnesota para preguntar si la institución colaboraría en un intento de coleccionar y exponer el arte de esas tablas de madera. El museo aceptó. 

Así nació Memorialize the Movement (Conmemorar el Movimiento).

«Creo que en estas tablas, la gente ve esos murales hermosos y esos mensajes poderosos, aprecia su sentido artístico, pero va mucho más allá», afirma Kelly. «Es historia. Son piezas históricas. Cuando ves esas tablas expuestas, te das cuenta de que cuentan toda la historia de lo que nos pasó durante el verano de 2020 en Minneapolis». 

Las raíces de Leesa Kelly

Kelly es una mujer afroamericana de Chicago que se instaló en Minnesota en 2017, poco después de licenciarse en Turismo  en la Universidad Western Michigan. 

Antes de la muerte de Floyd, vivir en Minneapolis era difícil para Kelly. Cuando ella y su pareja se mudaron a Jacksonville, Florida, Kelly dijo a sus amigos que nunca volvería a Minnesota. No estaba por la labor cuando el trabajo de su pareja los llevó de nuevo a las Twin Cities  el año pasado. 

«Creo que Minneapolis y St. Paul son ciudades estupendas», dice Kelly. «Pero estoy buscando un lugar con más diversidad para que no necesite luchar tan duro por mi y por mi gente». 

Kelly trabajaba en el departamento de ayudas financieras de una universidad y escribía un blog sobre el estilo de video antes de dedicarse a Memorialize the Movement. Aunque en el pasado pintaba en su tiempo libre, Kelly no se considera una artista.

El activismo no es lo suyo por el coste emocional. Aún así ha asistido a varias manifestaciones para ser «una más en la multitud». Estuvo en las protestas por la muerte de George Floyd. Lo necesitaba.

Busqué otras maneras de sobrellevar la muerte de una persona negra a manos de la policía de Minneapolis porque significó mucho para mí»

leesa kelly

«Busqué otras maneras de sobrellevar la muerte de una persona negra a manos de la policía de Minneapolis porque significó mucho para mí», explica. «Esta vez no vi otra opción que salir y hacer que se escuchara mi voz. Tenía que decir lo que necesitaba decir y encararme a los cuerpos de seguridad para expresarles mi indignación». Pero esas protestas iban agotando a Kelly mental, física y emocionalmente.

«Volvía a casa después de horas en las calles, gritando, mostrando mis emociones y sentimientos con los cantos poderosos, escuchando a las madres de personas negras asesinadas, escuchando sus historias y llorando juntos con ellas, y llegaba a casa y mi pareja me envolvía en una manta y lloraba hasta quedarme dormida», relata Leesa.

Las tablas con pintadas

Uno de los mayores temores de Kelly acerca de las tablas fue que los dueños blancos de los comercios se plantearan tiraras a la basura cuando no las necesitaran.

«El dolor que todo el mundo sentía antes de la muerte de George Floyd está en esas tablas. Todo está escrito ahí. Cada emoción que nosotros estábamos sintiendo como una comunidad colectiva está en las tablas», dice Leesa. «No podía permitir que eso desapareciera.. sabía en mi corazón que los comerciantes blancos no eran conscientes de la importancia de lo que tenían en sus ventanas y que iban a tirar las tablas a la basura».

Kelly tenía razón. La primera tabla que recogió fue una de sus favoritos -un retrato de Floyd- lo encontró al lado de la basura en un negocio propiedad de personas blancas. «Esta es nuestra historia y estoy preservándola».

Después de preguntar a los dueños si podían recoger la tabla, Kelly y su pareja llevaron esa muestra en su camión a su garaje. Los dueños estaban felices de ver que Kelly y su pareja habían recogido la tabla. Kelly continuaba encontrando tablas de esta manera y finalmente repartió panfletos informativos a la comunidad. Entonces el movimiento creció, se hizo conocido, y la gente y los comercios empezaron a colaborar.

En julio de 2020, un periódico de Minneapolis publicó un artículo sobre Kelly y una mujer llamada Kenda Zellner-Smith, quien había creado un movimiento llamado Save the Boards para hacer exactamente lo mismo. Hasta este punto, Kelly y Zellner-Smith no sabían una de la otra. Después del artículo, se unieron para fundar Save the Boards to Memorialize the Movement.

Ahora, Kelly y Zellner-Smith tienen casi 900 tablas. 

El valor artístico de las tablas

Después de algunos meses, las tablas eran tantas que ya no cabían en el garaje de Kelly ni en el patio de Zellner-Smith. Buscaron entonces un lugar donde guardarlas: algunas medían 2,5 metros de altura y requerían cierto control de la temperatura.

Encontraron un espacio abierto llamado Northrup King, y Kelly organizó a unos 30 voluntarios para transportar las tablas a través de las Twin Cities. Para Kelly ese traslado fue una «experiencia espiritual».

«Son más de 800 tablas dedicadas a contar esta historia y expresan el dolor y el trauma colectivo. No se puede entender esta historia sin tener en cuenta el desgarro de la comunidad afroamericana», explica. Con el tiempo, el equipo de Kelly creció. Había pasantes e investigadores estudiantiles para organizar y documentar las tablas para crear un archivo por internet. 

Para la investigadora Adem Ojulu, el aspecto más notable del trabajo con Memorialize the Movement es tocar y mover las tablas. «Ha sido muy poderoso para tocar físicamente las tablas», afirma Ojulu. «Me siento honrada de tener la confianza de tocarlas por el peso e importancia que tienen, no sólo para otros sino también para mí».

El grafiti ha sido y siempre será la forma más inmediata de comunicación para las culturas oprimidas»

frederica simmons

Estos investigadores reconocen el valor de estas tablas como arte urbano. «Creo que el grafiti ha sido y siempre será la forma más inmediata de comunicación para las culturas oprimidas. Escribir en la pared es una forma de protestar… y es la forma de arte más accesible que existe», señala la investigadora Frederica Simmons. «Es probable que veas grafiti en la calle como niño antes de ir a un museo».

Hay tablas con garabatos y otras con murales coloridos y complejos. Rachel Weihen, colaboradora en el movimiento, dice que muchos de las tablas más crudas son obra de personas negras o mulatas. Los blancos hicieron piezas más elaboradas.

«Hay una diferencia en la forma de procesar lo sucedido. Tal vez sea porque la comunidad afroamericana estaba traumatizada y por eso su forma de expresar lo que sentían sea diferente a los blancos», afirma.

Weihen dice que Memorialize the Movement es «un planteamiento revolucionario». Compara esta labor de preservar las tablas con el proceso alemán de reconocer y reconciliar con la historia. Para Weihen es un tema que le afecta personalmente: su familia fue víctima del Holocausto. Por eso evoca cómo Alemania se ha reconciliado con su pasado al «reconocer, preservar y poseer» una historia honesta. Estados Unidos falla en este sentido.   

Junto con un grupo para la justicia racial llamado Visual Black Justice, Kelly y Memorialize the Movement mostraron dos tablas fuera del Hennepin County Government Center en el primer día de la selección del jurado para el juicio. Los manifestantes llevaron unos espejos pintados para que pareciera que estaban ensangrentados. Así querían lanzar un mensaje a la policía. Y a la vez enviaban mensajes positivos, con el otro lado de los espejos, a la familia de Floyd.

Kelly marchó por el centro de Minneapolis con los manifestantes, quienes estaban en silencio. Un altavoz lanzaba consignas sobre la libertad y la justicia. Esta procesión fue más pequeña de un otro que empezó en el otro lado del Government Center, y los pocos periodistas que cubrieron los eventos fuera del edificio no siguieron la procesión. 

«Hicimos algo muy hermoso al apoyar a la familia, pero creo que tan difícil como es hablar de esto, tenemos que hablar del hecho de que estábamos completamente tranquilos y los supremacistas recurrían a la violencia», señala Kelly.

Fueron testigos de un suceso muy alarmante. Un hombre que llevaba una furgoneta blanca les gritó y cuando uno de ellos le siguió, volvió portando un hacha. «Ese hombre nos arruinó una jornada tranquila y poderosa».

Una exhibición anual

Junto con el Museo de la Herencia Afroamericana de Minnesota, Kelly puso en marcha una exhibición el 22 de mayo, unos días antes del aniversario de la muerte de Floyd, en un parque cerca de Cup Foods. Kelly quiere que la exhibición pase cada año. 

Además de preservar la historia y mostrar la narrativa de una perspectiva negra, otra meta de la exhibición es educar sobre la experiencia de los afroamericanos. 

«Mucha gente blanca no sabe cómo es de verdad, y piensa que sabe cómo es ser una persona negra en América», afirma Kelly. «No saben que vivimos con miedo constante a que nos roben la vida por cualquier tontería. Espero que esta visibilidad de las tablas contribuya a contar nuestra historia. Necesitamos que la gente nos entienda».

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