Cierra el bar Mazarino, un clásico de Madrid vecino de Richelieu.

«Mazarino cierra sus puertas por jubilación y cambio de dirección. Gracias», reza el cartel a la entrada del Paseo de Eduardo Dato, 13. De la estirpe del llamado bar inglés característico del barrio de Chamberí, Mazarino cesa la actividad tras más de 50 años de servicio.

«Desde los años 70, ilustres personajes se han asomado a este bar para comentar las efemérides del día, saborear los combinados de la casa en una charla amena y distendida o limpiarse los zapatos con el carismático limpiabotas que aún conserva. Mazarino ha sido, desde siempre, punto de reunión de nobles, intelectuales, ejecutivos, grandes personalidades del mundo del arte, la literatura, el cine o la política y referente para películas de cine y reportajes gráficos», se puede leer en la historia de Mazarinobar.com

«En este clásico bar se puede disfrutar de una velada tranquila y diferente, disfrutando de un buen vino de entre una cuidada selección de vinos de las denominaciones más reconocidas, una copa de balón con el combinado más actual del momento o un buen cóctel clásico o novedoso, con un servicio de los de antes con excelentes profesionales», era el guiño que utilizaba este establecimiento con nombre de cardenal, al igual que el vecino de Eduardo Dato, 11. Richelieu continúa en pleno apogeo con su solicitada terraza y el interior con tres plantas.

Aún permanecen en la zona de Chamberí bares de similar estilo como El Yate, Las Bridas o Sotoverde.

Mazarino constituía junto a Richelieu y Fleury (actual Milford, en Juan Bravo) el eje de bares de cardenales que unía los barrios de Chamberí y Salamanca.