«BANKSY. The Art of Protest», llega a Barcelona con el aval de más de 3 millones de visitas durante los siete años que lleva ya de gira mundial. Más de 70 obras del artista, algunas de ellas inéditas, en un particular cameo con la capital catalana. La exposición llega además a Barcelona con la propuesta de una experiencia inmersiva que traslada al espectador a los escenarios escogidos por el misterioso autor británico. Una oferta con la que el Disseny Hub Barcelona aspira a atraer al público joven tras el gancho del artista contemporáneo más famoso gracias, en parte, a la explotación de su anonimato. Nadie sabe quién es Banksy, pero todos conocen la obra de Banksy.

La globalización, el consumismo, las guerras, el poder de la política y la religión, la lucha de clases, la crisis migratoria o la crisis climática en el menú de la exposición que ha recorrido, con variaciones, medio mundo. Y por supuesto, la protesta y cuestionamiento de la autoridad policial en una ciudad que le ha cogido el gusto en los últimos años a las batallas callejeras.

De hecho, las piezas que abren la muestra en Barcelona son dos obras arrancadas de los muros donde Banksy las creó, en Londres y Los Ángeles, que retratan una rata de grandes dimensiones («Out of Bed Rat») y un policía orinando («Pissing Guard»).

Ya en el interior, obras mundialmente conocidas como «Niña con globo» en gran variedad de formatos: óleo, acrílico o spray sobre lienzo y madera, serigrafías de edición limitada, esténciles sobre hormigón, esculturas, instalaciones, vídeos y fotografías.

En el interior de las salas del Disseny Hub Barcelona, la mayoría de las obras son serigrafías y piezas de estudio porque «Banksy está en un momento de transición. Primero ha pasado de las calles a las galerías y ahora está pasando de las galerías a los museos», según el comisario de la exposición Alexandre Nachkebiya.

De la calle a los museos

Una llegada a los museos que nadie puede asegurar que sea del agrado del artista, ya que esta muestra no ha sido autorizada por él, como ocurre generalmente en las exposiciones de Banksy.

«Respetamos su decisión e indicamos claramente en los carteles que es una exposición no autorizada -ha aclarado Nachkebiya-. No obstante, las obras están autentificadas y seguimos todas las normas, cosa que no hace todo el mundo». De hecho, las piezas proceden de colecciones particulares, cuyos dueños «las han adquirido y que están en su derecho de exponerlas», añade.

Con o sin permiso del autor, la exposición que llega ahora a Barcelona -con retraso por el Brexit- acoge también grabados de edición limitada de la primera exposición de Banksy en la ciudad de Los Ángeles, la que le otorgó el el reconocimiento internacional. O detalles de «Dismaland«, el proyecto de arte contemporáneo en forma de macabro parque de atracciones que Banksy creó en el sur de Inglaterra.

 

La Reina de Inglaterra, Lady Di, Lenin, John Travolta, Samuel L. Jackson, Kate Moss o Jesucristo, bajo el prisma de Banksy, pueblan desde este fin de semana y hasta el próximo mayo las salas del Disseny Hub. Junto a ellos, policías y militares comparten protagonismo con niños y niñas, monos y ratas.

La exposición de Barcelona también incluye además de una veintena de fotografías cedidas por Steve Lazarides, amigo, fotógrafo personal y primer agente de Banksy. Diez años trabajando con el artista le permitieron reunir un archivo fotográfico que ahora ilustra la evolución en la carrera de Banksy y su trabajo en las calles de diferentes ciudades del mundo. 

Completa la exposición una recreación del estudio de Banksy, con una figura sin rostro en el centro, que representa la idea de anonimato que defiende el artista. Además de un una experiencia en realidad virtual que trasladará al visitante por las calles en las que el artista ha dejado su sello.