Un zumbido inunda la escena. De fondo se escucha una televisión. Cruje un sofá, y suena el agua vertiéndose en un vaso. Alguien se sienta. Vuelve a crujir el sofá. Se oye un roce de la ropa chocando entre ella. Los sonidos te teletransportan a esa escena. Viajas a ese sofá antiguo que cruje con cada movimiento, y te imaginas a esa persona sentada en su salón, casi sin prestar atención a la televisión. Todos estos pequeños matices que hacen que el oyente se imagine con sonidos el paisaje de la ficción sonora, esconde el trabajo de miles de horas de los diseñadores sonoros, uno de los pilares fundamentales del podcast.

Su objetivo es claro: hacer que los oyentes vean a través de los ojos. ¿Cómo suena un barco al romperse? ¿Y una máquina del tiempo? ¿Y el roce de un cuchillo en un pantalón de cuero? Son preguntas a las que se someten constantemente estos profesionales. Algunas veces los guiones tienen pautas que les orientan, pero en otras ocasiones tienen que hacer volar su imaginación. Hace unas semanas, la Cadena SER lanzó el podcast ‘Chapapote: la mancha del Prestige’. A pesar de ser un documental, en los primeros minutos se recrea una conversación entre el barco y el puerto y, además, se escucha el momento en el que el barco se rompe. Roberto García, jefe de producción de SER Podcast, es el creador de este momento. Cuando pensó en cómo hacerlo, se dio cuenta de que no sabía cómo sonaba un barco cuando rompía, pero al ver las imágenes de un barco oxidado, pensó en añadir sonidos que “chirriaban y que sonara a metal”.

Si defines a un ladrón de poca monta y le llevas al oyente a su casa, no puedes poner una puerta que suene como una casa de La Moraleja

Una de las primeras cosas que tuvo que hacer como diseñador sonoro fue interpretar cómo sonaba una persona que moría electrocutada. Para representar cómo la carne y las vísceras ardían, hizo pruebas quemando carne. Añadió sonidos de electricidad y otros de desgarros de piel partiendo coles o remolacha, y dio con lo que él creía que sonaba mejor.

“Puede parecer que algo muy rimbombante es más complejo, pero a veces es más sencillo recrear un espacio del tiempo que la estancia de dos personas dentro de una habitación”, opina Andreu Quesada, director de sonido de la productora El extraordinario y diseñador sonoro de la ficción de terror psicológico ‘Clic‘, que se estrena en diciembre. “Cuando empiezas a trabajar con sonido te das cuenta de que las cosas no suenan como tú te imaginas”, añade. Para Quesada, “no es tan fácil coger un micrófono y grabar unos pasos porque también suena la ropa cuando rozan los pantalones. A mí me han llegado a decir que unos pasos sonaban a mujer y era un hombre el que caminaba”. La sala en la que están, el suelo, cómo suena un portazo o si suena a silla de plástico. Todo afecta. “Si defines a un ladrón de poca monta y le llevas al oyente a su casa, no puedes poner una puerta que suene como una casa de La Moraleja”, explica el diseñador sonoro de la SER

Para García, que ha participado en ficciones sonoras como ‘Negra y criminal’, ‘Aventuras en la bañera’ o ‘Menlo Park‘ de Podium, considera que “una ficción sonora de audio es muchísimo más completa que una película”. “Cuando ves caminar a una persona, a no ser que sea en un terreno muy concreto, o sean unos pasos que tengan un significado muy importante, no tienes por qué escucharlo porque ya lo estás viendo”, explica.

La ficción sonora se construye sobre tres elementos. El guion, la dirección y el diseño sonoro. Tras la lectura de guion, comienzan las grabaciones, momento en el que los diseñadores sonoros consideran muy importante participar. “Hay muchas cosas que en el guion pueden parecer de una forma y luego, según con la intención que estén grabadas o interpretadas, te pueden llevar a otra cosa”, explica García. Para Quesada, es muy importante incorporar la figura del diseñador sonoro desde el primer momento en el que se gesta el proyecto. En su caso, al ser un diseñador que produce para otras empresas no siempre cuentan con él desde el principio. Muchas veces es la última persona del proceso y recibe todo grabado.

Puedes poner todo tu empeño en que un espacio suene de la manera más real posible, pero si no hay una buena interpretación, eso se viene abajo

Como cuenta Ana Alonso, jefa de SER Podcast, “la interpretación es una parte fundamental de la ficción sonora”. Pero en muchas ocasiones los actores no graban juntos, sino que cada uno graba su parte y luego se monta en posproducción. Sin ir más lejos, en la última temporada del podcast ‘Guerra 3’, que dirigía Alonso, tuvieron que grabar de uno en uno. “Si hay 5 episodios y en cada uno hay 20 personajes, es una locura. Eso hace que los actores no se contagien los unos de los otros”, explica. En el cuento de navidad de este año de la SER, por ejemplo, “ha habido como mínimo 10 o 12 actores y solo 2 de ellos han coincidido grabando juntos. Ahí es muy importante el trabajo de Ana, para que calcule el tono en el que está cada uno”, comenta García. “Puedes poner todo tu empeño en que un espacio suene de la manera más real posible, pero si no hay una buena interpretación de los actores, eso se viene abajo”, concluye el director sonoro de El Extraordinario.

La distopía, el género que gana por goleada

Entre las ficciones sonoras lo que más destaca es la distopía. “Gana todo lo que tiene que ver con el terror y el misterio”, cuenta Alonso, que ha participado en podcasts como ‘El gran apagón’ o ‘Guerra 3’. “Cuando uno escribe un guion para ficción sonora, hay que aprovechar las cosas buenas que tiene el audio: recrear guerras o explosiones, cosas que en audiovisual cuesta mucho dinero hacer”, explica.

Durante muchos años hemos vivido pegados a la televisión, ahora los podcasts nos permiten hacer cosas mientras escuchamos historias. Hay quien saca al perro a pasear, o incluso hace running mientras se adentra en un paisaje sonoro. Influye dónde lo escuchas. «No es lo mismo hacerlo en el salón sin inputs externos, que si te estás preparando la comida. Te vas a enterar de la historia, pero no vas a vivir lo que se ha intentado transmitir. Para Quesada, «no hay nada como escucharlo en el salón en un sistema envolvente con unos altavoces a la distancia adecuada».

La pregunta del millón es cuánto tardan los diseñadores en editar, montar, mezclar y seleccionar la música de un capítulo de una ficción. Tanto Quesada como García coinciden en que depende mucho del podcast que sea. “A veces puedes tardar unas 4 horas en editar 2 minutos, pero normalmente con un episodio de 20 o 30 minutos estás una semana» explica García. «Muchas veces se nos va el tiempo en una librería musical buscando la música adecuada para una escena», explica Quesada.