En el momento en que se inicia el invierno, la piel no se comporta de la misma manera, por el frío, viento, calefacción... que alteran su equilibrio, reduciendo la hidratación natural a la vez que van mateando el tono. A pesar de ello, muchas rutinas de maquillaje no se modifican y esto provoca acabados poco favorecedores y sensación de aire incesante sobre la piel. Adaptar productos, ajustar técnicas de aplicación es la única solución para tener una imagen cuidada, luminosa y natural durante los meses invernales.

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Falos en el maquillaje

Durante el invierno la piel se tiende a aclarar y a perder elasticidad. Usar la misma base del verano forma contrastes demasiado visibles, además de ofrecer un resultado muy polarizado y poco realista. Por otro lado, es más que seguro que las formulaciones de mate o de alta cobertura hacen evidente la sequedad, contribuyen a neutralizar la expresión del rostro y marcan las pequeñas imperfecciones que antes pasaban desapercibidas.

Exceso de polvos y productos densos

El uso excesivo de bases muy pesadas o polvos compactos marca las líneas finas, las zonas descamadas. En consecuencia, el resultado que se obtiene es un maquillaje envejecido que le quita frescura, enfatiza la textura y da un aspecto apagado a la cara del rostro.

Preparación antes del maquillaje

La falta de hidratación es uno de los errores más frecuentes en invierno. Sin una buena preparación previa de la piel, el maquillaje no se adhiere de forma correcta, pierde la uniformidad e incluso aparecen parches secos, lo que afecta de manera negativa al resultado del maquillaje final y acorta la duración diaria.

Aplicación excesiva de producto

Un exceso de base, corrector o colorete, bajo una cantidad excesiva, la saturación de la piel es inminente, afectando además los climas fríos en los que el producto tiende a acumularse y a desplazarse a las líneas de expresión.

Maquillaje en labios y mejillas

Los pintalabios mates y de larga duración acentúan todavía más la sequedad por la época del año. Si no se realiza previamente el cuidado adecuado, los labios se agrietan, el color pierde definición, la textura se vuelve irregular y, por tanto, poco favorecedora.

Colorete e iluminador mal elegidos

Los coloretes en polvo y el hecho de que los iluminadores sean muy metálicos, ayudan a que la textura irregular de la piel se note. Esto empeora la naturalidad, hace más duros los rasgos y destaca el efecto mate de esta época del año.

El hecho de adecuar el maquillaje para invierno no conlleva de manera ineludible tener que renovar completamente la rutina anterior. Se trata de afinar las elecciones y las técnicas que nos permitirán atender a las nuevas exigencias que la piel nos reclama en esta época del año. Por eso la elección de las bases hidratantes y la elección de tonos más adecuados a la época del año en curso hacen que nuestras facciones se difuminen y que nuestra cara recupere un aspecto que a simple vista mejorará.

Para alargar la duración y sostenibilidad de la piel, lo mejor es utilizar poca cantidad de polvos y dar prioridad a las texturas en crema, ya que aportan un plus en la flexibilidad, el confort y el acabado luminoso de la piel durante más horas. La razón es que los productos en crema suelen encontrarse más integrados con la piel y evitan el efecto acartonado que sobre aparece con facilidad durante el invierno.

Ante la llegada de los meses fríos, la preparación previa tiene un papel muy importante. Si la piel está hidratada, el maquillaje se asentará mucho mejor, se mantendrá más tiempo y el cutis estará muy homogéneo durante toda la jornada, incluso en lugares secos.

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