Las puertas de madera son un elemento habitual en muchas viviendas, pero suelen pasar inadvertidas a la hora de realizar la limpieza. El uso frecuente, la acumulación de polvo y la grasa acaban con el brillo de la puerta sin apenas percatarnos. Durante las últimas semanas ha ido tomando protagonismo un sencillo remedio casero, con el cual se pueden limpiar a fondo las puertas para devolverles el brillo de antaño, sin productos agresivos ni métodos difíciles. En pocos pasos y con algo de cuidado las puertas volverán a lucir en perfecto estado.

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Cuidar correctamente la madera

A la hora de limpiar, hay que tener en cuenta de forma previa el tipo de cuidado. La madera natural que, por otra parte, no ha sido tratada con anterioridad, es la más sensible en lo que a la humedad y a lo agresivo se refiere. La que ha sido barnizada y se encuentra con una película que hace que sea más fácil limpiar. Al contrario, la madera lacada hará que tengamos que realizar movimientos suaves a fin de no perder uniformidad ni brillo. Cada uno de los tipos de acabados muestra diferencias y conocerlo evitará romper la pieza por un mal lavado o un mal producto.

Materiales habituales en las puertas del hogar

En la mayoría de las casas podemos ver la presencia de tipos de maderas como el roble, el nogal o el pino, que se caracterizan por ser resistentes y duraderos. También existen muchas superficies que imitan la madera, estando hechas a partir de mezclas de fibras y plásticos reciclados. Este tipo de alternativas puede ser más fácil de mantener, y visualmente se parecen a la tradicional madera cálida.

El truco para limpiar puertas de madera

El primer paso es deshacerse del polvo acumulado usando un cepillo suave o un plumero. Luego, pasamos a limpiar la suciedad más evidente con agua tibia y un poco de jabón lavavajillas. El paño debe de estar bien escurrido, así no empaparemos la superficie ni haremos que pueda entrar agua en la madera.

La mezcla casera que devuelve el brillo

Para borrar huellas y restos de grasa, el truco es una mezcla de agua y vinagre diluido y unas gotas de aceite de oliva. Esta mezcla además de limpiar grasa, hace que se recupere el brillo sin dejar una sensación de adherencia. Se aplica con un paño de algodón y después, se seca con otro paño limpio y seco, ejercitando ligero contacto para absorber lo que quede de humedad.

Errores al limpiar puertas de madera

Ciertos utensilios y productos para la limpieza de la madera pueden generar daños irreversibles en ella. Los estropajos metálicos, por ejemplo, y los productos en polvo, son abrasivos, rayan la superficie y hacen que el acabado se desgaste más rápidamente. El amoniaco, la lejía, el alcohol o el cloro, que sequen la madera y la descoloren con el tiempo, tampoco se adaptan a este fin.

El exceso de agua y el uso de ceras

La elevada humedad puede inflar el material. La porosidad y presión de un trapo demasiado mojado para la limpieza puede provocar la aparición de hongos o pudrición. Hay que tener cuidado de no aplicar demasiadas ceras o aceites, ya que la superficie puede quedar fría, pegajosa y atraer más suciedad y polvo. Por ello, la clave es aplicar poco producto y hacer limpieza con regularidad.

Este truco casero se ha hecho viral y se convertido en una práctica para mantener las puertas de madera limpias, cuidadas y con brillo. Con persistencia y buenos productos se lograr recuperar el aspecto original del hogar al tiempo que se alarga la vida de uno de los componentes más visibles.

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