El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 ha sido otorgado este miércoles a Julian Barnes. El jurado, presidido por el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, ha elegido entre 37 candidaturas de 24 nacionalidades de "primerísimo nivel". Socorro Suárez Lafuente, catedrática emérita de la Universidad de Oviedo, propuso al británico para el galardón que está destinado a reconocer "la labor de cultivo y perfeccionamiento de la creación literaria en todos sus géneros".
Julian Patrick Barnes, escritor británico, toma el testigo del novelista español Eduardo Mendoza, que fue distinguido en la pasada edición de 2025. Barnes ha anunciado su retirada definitiva de la ficción coincidiendo con la publicación de su última obra, de título indudablemente acertado, Despedidas. Una decisión literaria que, tristemente, esconde un amargo trasfondo personal, pues el autor reveló durante su visita a Barcelona el pasado mes de mayo que padece un cáncer que le impide seguir con la labor. Se acaba así, una de las voces más relevantes y exquisitas de la literatura contemporánea, que deja tras de sí un legado narrativo imprescindible para entender las paradojas de nuestro tiempo.
Nacido en Leicester en 1946 y educado en Lenguas Modernas en la Universidad de Oxford, Barnes forma parte de una brillante generación de la narrativa inglesa, compartiendo época y maestría con Ian McEwan, Martin Amis, Salman Rushdie y Kazuo Ishiguro. Antes de consagrarse de lleno a la exploración de la escritura literaria, afiló su ingenio trabajando como lexicógrafo para el célebre diccionario Oxford y ejerciendo el periodismo cultural en cabeceras históricas como el New Statesman o The Observer. Su debut literario llegó en 1980 con Metrolandia, novela que le valió el Premio Somerset Maugham y que anunció la irrupción de un talento inusual.
A lo largo de su dilatada trayectoria, Barnes ha demostrado ser un creador versátil e incansable. No solo exploró la novela policíaca bajo el pseudónimo de Dan Kavanagh, sino que alcanzó la cima del reconocimiento internacional gracias a obras de una creación deslumbrante como El loro de Flaubert, un texto fronterizo entre el ensayo y la biografía que fue galardonado con el Premio Médicis.
Tras acariciar el ansiado premio Booker en calidad de finalista en varias ocasiones con novelas de peso como Inglaterra, Inglaterra o Arthur & George, el galardón llegó finalmente en 2011, cuando se coronó con El sentido de un final ese sutil y desgarrador tratado sobre las trampas de los recuerdos.
Nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia, el autor ha firmado brillantes acercamientos al país vecino como Al otro lado del canal o el ensayo biográfico El hombre de la bata roja. Sin embargo, fueron las tragedias de puertas adentro las que destilaron su prosa más descarnada, tras enviudar en 2008 de su esposa, la agente literaria Pat Kavanagh, su duelo se reflejó en el sobrecogedor volumen Niveles de vida.
Más allá de su deslumbrante destreza formal, el autor británico nunca ha rehuido el pulso cívico y el firme compromiso con los derechos humanos. Destaca en este sentido su activa participación en organizaciones como Freedom from Torture y Dignity in Dying. Este talante humanista, sumado a la hondura intelectual de sus reflexiones más recientes, como se aprecia en el ensayo Mis cambios de opinión, le ha hecho valedor de multitud de máximos galardones internacionales, entre los que cabe subrayar el Premio Estatal de Austria de Literatura Europea en 2004, el Premio David Cohen en 2011 y el Premio Jerusalén en 2021.
Ahora, con Despedidas, Barnes cierra el círculo de sus grandes obsesiones, la vejez, el amor y el ineludible zarpazo de la muerte. "Tengo la percepción de que cuando has dicho lo que has dicho, cuando has tocado todas tus melodías, ya está", confesó con serena y aplastante lucidez esta primavera. Quizás el avance de la enfermedad le permita aún regalarnos algún texto ensayístico esporádico, pero el novelista, ha decidido abandonar la pluma. Y lo hace con la tranquilidad de quien sabe que su imponente obra, hace mucho tiempo que derrotó al olvido.
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