Anne Carson ha sido galardonada este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2026, según ha anunciado pasadas las 13 horas la Academia Sueca desde su sede en Estocolmo. El jurado ha otorgado el galardón a la autora canadiense "por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea". La poeta ya fue reconocida en 2020 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.
Nacida en Toronto (Canadá) en 1950, la vida de Carson dio un vuelco a los 15 años cuando descubrió en una librería una edición bilingüe de la poeta griega Safo. Aquel hallazgo encendió una devoción por el mundo helénico que ha vertebrado toda su carrera y su vida. Doctorada en Lenguas Clásicas por la Universidad de Toronto, ha forjado su prestigio académico impartiendo clases durante décadas en instituciones de élite como Princeton, McGill o la Universidad de Michigan. Profundamente celosa de su intimidad, la nueva Nobel rehúye los focos mediáticos y las dinámicas habituales de la promoción literaria, y en los últimos años colabora a menudo con su marido, el artista Robert Currie, para llevar sus textos a formatos visuales y escénicos.
Con un pie en la Grecia antigua y otro en la vanguardia contemporánea, Carson es helenista, ensayista, traductora y una de las mentes literarias más respetadas de nuestro tiempo. Desafía cualquier etiqueta y dinamita las fronteras entre la poesía, el ensayo y la prosa. Su obra ha sido minuciosamente traducida y publicada en España gracias a editoriales como Vaso Roto y Lumen. Entre sus títulos indispensables disponibles en nuestro idioma destacan Autobiografía de rojo (una brillante novela en verso basada en el monstruo mítico Gerión), La belleza del marido ("un ensayo narrativo en 29 tangos"), la desgarradora elegía a su hermano Nox o el ensayo filosófico con el que debutó, Eros el dulce y amargo.
"Resaca de Rosalía"
Pero su erudición clásica no le impide conectar de forma vibrante con la cultura popular contemporánea. Todo lo contrario. El ejemplo más reciente es el ensayo que publicó en la prestigiosa revista London Review of Books sobre su experiencia en el concierto de Rosalía en Chicago, al que asistió junto a unos 20.000 fans. "Tengo resaca de Rosalía", confesaba la hoy flamante Nobel en el arranque de su texto. En el artículo, Carson alababa una voz que describió como capaz de pasar "de maravillosa a milagrosa", y comparaba a la autora de Lux y Motomami con la islandesa Björk. Según la escritora canadiense, Rosalía va hacia lo más profundo de la feminidad, ejerciendo lo que ella misma definió como un "nuevo feminismo".
El premio llega después del Nobel de 2025 al húngaro László Krasznahorkai y a la surcoreana Han Kang en 2024. De los 122 galardonados en la historia de los Nobel –entre los cuales las mujeres siguen siendo una flagrante minoría estadística, con 19 autoras después del premio a Carson–, la lengua inglesa acapara 32 premios. Le siguen de lejos la literatura francesa (15) y la alemana (14). El español se conforma con 11 galardones.
Sequía en español
Aunque la Academia siempre asegura que no sigue criterios geográficos, de género ni lingüísticos, y que solo reconoce méritos individuales, la literatura en nuestro idioma arrastra una larga sequía de más de tres lustros. Los escritores de origen hispano han tenido muy poco peso en este siglo: apenas el peruano Mario Vargas Llosa (2010) ha sido reconocido con el premio en las últimas décadas. Antes, tuvieron que pasar veinte años desde el anterior galardonado, el mexicano Octavio Paz en 1990.
El español José Echegaray fue el primero en abrir en 1904 una lista que incluye a otros compatriotas como Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989). A ellos se suman otras figuras incontestables de América Latina, como los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971), el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967), el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y Paz.
Una muesca más del 'nuevo' Nobel
Más allá del prestigio global y el previsible empujón editorial, el premio conlleva una importante dotación económica de 11 millones de coronas suecas (algo más de 950.000 euros), procedentes del fondo legado por Alfred Nobel a través de la Academia Sueca, la histórica institución fundada por el rey Gustavo III en 1786. Sus miembros, conocidos como Los Dieciocho, han completado en los últimos años un profundo proceso de regeneración tras la grave crisis de 2018. Aquel año, un escándalo de abusos sexuales y filtraciones en el entorno del comité provocó una oleada de dimisiones que obligó a suspender la entrega del galardón.
La parálisis destapó la rigidez de unos estatutos del siglo XVIII que establecían cargos estrictamente vitalicios sin posibilidad de renuncia. La crisis requirió la intervención directa del rey Carlos Gustavo para modificar la normativa histórica y permitir dimisiones formales. Esta catarsis forzada permitió renovar un comité tradicionalmente hermético, acelerando la entrada de voces más jóvenes y aumentando significativamente la presencia de mujeres en un jurado históricamente masculinizado. Una voluntad de apertura que también se ha trasladado de forma oficiosa al propio palmarés: con la elección de Carson, la Academia mantiene la estricta alternancia de los últimos años entre hombres y mujeres, tomando el testigo de László Krasznahorkai (2025), Han Kang (2024), Jon Fosse (2023), Annie Ernaux (2022), Abdulrazak Gurnah (2021) y Louise Glück (2020).
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