Cake $ es grafitero, admira al artista norteamericano David Wojnarowicz y pasó su luna de miel cortando stencils en el Walled Off, el hotel con las peores vistas del mundo. Bajo el pseudónimo Cakes_Stencils firma un centenar de obras en el muro de Cisjordania que separa Israel de Palestina. Y vive en Europa. Nada más. Se niega a desvelar ningún otro detalle sobre su identidad, a pesar de que su trabajo es ya una referencia a lo largo de lo que algunos denominan el nuevo muro de la vergüenza, el de la segregación racial, el del apartheid…

Cake $ viaja regularmente a territorios palestinos a denunciar con su spray negro una situación ante la que el mundo aparta la mirada. Cake $ es, como el célebre artista callejero Banksy, anónimo. Ambos comparten el mismo lienzo -algunas de sus creaciones lucen contiguas en el muro- y el gusto por la Taybeh y la Shepard, las cervezas palestinas que sirven en el hotel Walled Off, la memorable instalación ideada por Banksy en Belén, frente al muro.

El Independiente ha localizado a Cake $ y, bajo el más riguroso anonimato, ha concedido una entrevista en la que arroja algo de luz sobre una obra que no deja indiferente: pone la infancia en el foco del conflicto y, de algún modo, hiere como los afilados pinchos que coronan buena parte del muro de Cisjordania.

Cake $, antes de nada, explica su empeño por permanecer en la sombra. Es lo que le garantiza poder volver recurrentemente a un país en el que su identidad supondría un problema, asegura. “Con mi nombre el servicio de seguridad israelí puede considerarme una persona no grata, negarme la visa de turista e, incluso, prohibirme la entrada a Israel durante 10 años”, explica.

Los controles de seguridad en el aeropuerto de Tel Aviv son legendarios -y en ocasiones desagradables- entre los viajeros. “Pueden retenerte durante horas. En una ocasión, me pidieron que les entregara mi teléfono y revisaron mis mensajes de correo electrónico, Facebook y todas las fotos. No me dijeron lo que buscaban, pero, finalmente, me permitieron entrar”, recuerda.

El grafitero anónimo comenzó a disparar sus sprays en Palestina hace algo más de dos años y sus creaciones ya forman parte del paisaje de la región

Como el archiconocido -aunque paradójicamente desconocido- Banksy, Cake $ está rodeado de un halo de misterio. “¿Conoces a Banksy?”, pregunto. “La pregunta oportuna sería: ¿Conoces al Banksy que hay dentro de ti? Banksy es anónimo y, de ese modo, da la impresión de que cada uno de nosotros podría ser el próximo. Si quieres cambiar algo, puedes hacerlo. No pierdas el tiempo. Hazlo”, responde.

El artista urbano explica el por qué de su nombre. “Pintar en la calle es como repartir pasteles entre la comunidad. La mayoría de los murales o pinturas callejeras son coloridos, bonitos y, por desgracia, sin sentido. Puedes llamarlo Creative-City art o Noeo-muralismo, pero arte vacío. Yo estoy tratando de pintar algo diferente, más importante o, simplemente, significativo. El nombre que utilizo sirve para recordarme a mí mismo que mi obra ha de tener un sentido”, explica.

Cake $ lamenta que, tal como expresa a través de su obra, “el muro no debería existir” y considera que “la ONU y la Unión Europea tendrían que tomar medidas”. Recuerda las palabras de Noam Chomsky. “Llamó a Gaza en 2012 la prisión al aire libre más grande del mundo. La gente en Palestina vive bajo la ocupación y lucha cada día. ¿Te imaginas que cientos de niños palestinos están retenidos en una prisión israelí en este momento sin ningún juicio? Pues eso es lo que pasa”, sostiene.

Banksy es anónimo y, de ese modo, da la impresión de que cada uno de nosotros podría ser el próximo. Además, a ambos nos gusta la cerveza palestina”

El grafitero comenzó a disparar sus sprays en Palestina hace algo más de dos años y sus creaciones ya forman parte del paisaje de la región. Sin embargo, subraya que su arte pretende ir más allá. “Aunque pinte en Palestina, mi arte no se centra sólo en este conflicto, sino que aborda desde diferentes ángulos el tema de la infancia y la paternidad: la herida que provoca vivir en un entorno familiar o social difícil; el empeño de unos padres que quieren un futuro mejor para sus hijos”, señala.

Así, Cake $ ha convertido la barrera de Cisjordania en un inmenso patio de recreo, en el que los niños juegan rodeados de bombas y alambres afilados. “Uno de mis primeros trabajos fue una niña jugando con un hula hoop de alambre con púas. Representa el muro y la situación en Palestina”, indica.

Es impactante una de sus últimas creaciones, en las que figura un feto rodeado por alambre, a modo de placenta espinosa. “Refleja lo difícil que va a ser la vida para ese niño, aun cuando ni siquiera ha nacido. Verá la luz en una prisión al aire libre”, lamenta.

Europa es la de lugar donde los derechos civiles son lo más importante. En muchas ciudades de Israel también se defiende eso. Hagamos que sea una realidad”

Su obra favorita, sin embargo, es la de niños comiendo caramelos hechos de fuego. “Las nubes de azúcar tienen la forma de una casa en llamas que representa un hogar bajo la ocupación. El fuego esta hecho de bombas”, describe.

Para él, cada pintura busca agitar conciencias y lanzar un mensaje al mundo. “Podemos elegir dos formas de vivir: apoyar que los ricos sean cada vez más ricos o defender a los que menos tienen destinando, por ejemplo, el pago de impuestos a ayudarles. No hay que olvidar que 3.600 millones de personas viven con menos de dos euros al día. Yo escojo el segundo camino y le pediría al mundo que contribuya a ayudar a los refugiados”, reivindica.

En las últimas semanas, el conflicto que libran Israel y Palestina se ha puesto de actualidad por la celebración de Eurovisión en Tel Aviv. Gran parte de los palestinos consideraron que suponía la legitimación de un estado opresor por parte de la comunidad internacional. Cake $ se muestra conciliador: “Europa es la de lugar donde los derechos civiles son lo más importante. Lo que se puede ver en Eurovisión es la diversidad y la unidad. Se comparten los mismos valores. Muchas personas en ciudades de Israel como Tel Aviv, Jerusalén y Haifa  creen lo mismo. Hagamos que sea una realidad”, proclama.