En 1568 la ciudad de Amberes (Bélgica) tenía una población de más de 100.000 habitantes. El comercio era floreciente, se conocía como la ciudad de los mercados y el dinero fluía generando oportunidades para artesanos, escultores, artistas y arquitectos. Los mecenas sensibles a arte que recogía los gustos de la ascendente la burguesía.

Las saga de familiar de artistas que inicia Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569) representa con fidelidad el espíritu de una época, tanto en su obra como en su singular legado que es casi una escuela pictórica familiar.  Bajo el apellido de Brueghel hay cientos de cuadros repartidos por pinacotecas de todo el mundo. Los miembros de la familia Brueghel firmaron con éxito obras durante décadas siguiendo un estilo pictórico. 

Un centenar de obras de la saga familiar se ha instalado en el Palacio de Gaviria de Madrid para ofrecer un recorrido por la pintura flamenca con la muestra Brueghel. Maravillas del arte flamenco.

La exposición reúne, hasta el 12 de abril de 2020, obras de los ocho miembros más destacados de la saga de pintores: Pieter Brueghel el Viejo, Pieter Brueghel el Joven, Jan Brueghel el Viejo, Jan Brueghel el Joven, Jan Pieter Brueghel, Abraham Brueghel y Ambrosius Brueghel.

Siete obras de misericordia, Pieter Brueghel el joven (1616).

Esta obra representa las virtudes cristianas de dar de comer a a los hambrientos, vestir a los pobres, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los difuntos, dar de beber a los sedientos, dar posada a los peregrinos. Está ambientada en una aldea flamenca de la época y no el periodo del Nuevo Testamento, se trata de una práctica extendida para acercar la fe  y hacerla más comprensible.

Campesinos volviendo del mercado, Joseph Van Bredael, (ca. 1700-1710)

Frente a los cuadros centrados en idealizar al ser humano que se estilaban en Italia, el arte flamenco reflejaba espacios naturales con grandes montañas imaginarias en claro contraste con las planicies de los países bajos. “Fueron los primeros en plasmar en un lienzo paisajes a vista de pájaro, con un punto de vista de observación muy alto que generaba una sensación de inmensidad irreal y provocaba que las figuras humanas parecieran elementos minúsculos rodeados por unas mastodónticas montañas”, escribe Sergio Gaddi comisario de la exposición.

Viajeros con coches en una carretera de campo, Jan Brueghel el Viejo (ca. 1610)

Brueghel el Viejo se mantuvo al margen de las corrientes italianas, lo que más le fascinó en su viaje a Italia, fueron las montañas y los espacios naturales.

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Los siete pecados capitales, El Bosco (ca.1500-1510)

Brueghel el Viejo se quedó fascinado por la obra de el Bosco por su “eficacia en evocar, la oposición entre lo sagrado y lo profano, entre la fe y la superstición”, explica el comisario Gaddi.

Naturaleza muerta de flores, Jan Pierter Brueghel, 1661

Alrededor del año 1635, los Países Bajos protagonizaron la que es considerada la primera burbuja especulativa de la historia, la conocida como tulipomanía, por la que los precios de los bulbos de esta flor se dispararon de precio. Los bodegones del momento representaban esta pasión por las flores a la par que servían para tratar el tema del paso del tiempo.

Guirnalda de flores con las tentaciones de San Antonio, David Teniers el joven, Jan Brueghel el joven

La popularidad del estilo Brueghel alcanzó su máximo apogeo tras la muerte de Jan Brueghel el Viejo. Su hijo Jan Brueghel el Joven, obtuvo mucho éxito con terminando obras del padre y haciendo nuevas con el estilo. Hacía copias o reinterpretaciones de obras previas.

Hasselblad

Gaitero y caminante en un pueblo, Pieter Brueghel el joven (ca. 1580- 1590)

En las obras de los Brueghel los campesinos son protagonistas de obras por primera vez. Los Brueghel cuenta historias en sus cuadros, se ve a los campesinos en tareas del campo, brorrachos o en celebraciones.

Baile nupcial al aire libre, Pieter Brueghel el joven (1610) cortesía Arthemisia España

El estilo de los Brueghel expresaba “una alegría por vivir” y su éxito triunfa entre la incipiente burguesía europea. Su estilo alejado de la iconografía religiosa encaja entre la burguesía de “Amberes que era un lugar muy interesante desde el punto de vista comercial”, explica Sergio Gaddi , comisario de la muestra.

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Alegoría del fuego, Jan Brueghel el joven y Hendirck van Balen (1630)

Jan Brueghel el Joven (1601 - 1678, hijo de Jan Brueghel el Viejo) dedicó gran parte de su carrera a tratar el tema de las alegorías (obras que explicaban conceptos tan intangibles como el am or, la guerra, la paz, los elementos de la naturaleza y los sentidos humanos) y a la plasmación en términos reales de episodios abstractos a través de la mitología.

La torre de Babel, Marten van Valkenborch and Hendrick van Cleve (1580)

La exposición de los Brueghel se completa con una visión del universo pictórico de la época con piezas representativas de una veintena de artistas como Rubens, El Bosco, David Teniers el Joven o esta de Marten van Valkenborch and Hendrick van Cleve.