Dos artistas consagrados en ambos lados del atlántico, Jorge Drexler y Antonio Banderas son genios, cada uno en lo suyo. El primero es uruguayo, el segundo español. Drexler es médico de profesión, pero músico de vocación. Banderas parece que lo tuvo claro antes, actor y conquistador.

Hay una historia, poco conocida, muy curiosa y un tanto triste, que los une. Era 27 de febrero de 2005, ambos se encontraban en el Dolby Theatre (en aquella época conocido como Kodak Theatre), sede de los Oscar, Los Ángeles, California. Era la ceremonia de entrega de los galardones más importantes del mundo en lo que a cine se refiere y Jorge Drexler estaba nominado en la categoría a Mejor Canción Original, por Al otro lado del río, escrita y compuesta para la película Diarios de motocicleta.

Jorge Drexler, un casi desconocido para el mundo de la canción en aquella época, fue relegado a un segundo plano al no poder interpretar su canción durante la gala. Su canción era lo suficientemente buena como para ser cantada en una gala de tal relevancia, pero el anonimato no estaba bien visto para los organizadores del evento. Se decidió que su Al otro lado del río debía interpretarla alguien de primer plano, y aquí entra en el juego Antonio Banderas, acompañado a la guitarra por otra estrella, Carlos Santana.

Para sorpresa de los asistentes y del propio Jorge Drexler, su nombre salió de la boca del mismo Prince para confirmar que su tema era el ganador en la categoría a Mejor Canción Original. He aquí la revancha del cantautor. Subió al escenario, le hizo una reverencia al mismísimo Prince, cogió la estatuilla y se puso a cantar unas estrofas de su canción, que concluyó con un «gracias, thank you».

Ayer, en el premio al Personaje del Año de Vanity Fair 2019, que otorgó la revista Vanity Fair a Antonio Banderas, el uruguayo agradeció por sorpresa y en primera persona el cariño que le demostró en aquel 2005 Antonio Banderas. Lo hizo con tres décimas o espinelas, composición poética que ilustra parte de la obra de este cantautor.

3 décimas para Antonio Banderas

Vengo hace un tiempo sintiendo
que te debo esta Espinela,
pero como el tiempo vuela,
¡los años se fueron yendo!
Hoy por fin fui convirtiendo
en versos lo que sentía
y dejé que la poesía
en su voz más malagueña
te cante la contraseña
con que se abrió el alma mía.

Me trataste con franqueza,
con cariño, y tu sosiego
en medio de tanto ego
fue, confieso, una sorpresa.
Me hiciste un sitio en tu mesa,
-tenía buen punto el arroz
en paella, con que vos
me recibiste en tu casa-
y mi canción fue la hogaza
de pan, que abrimos los dos.

Fuiste claro y solidario
en un contexto complejo
te vi jugarte el pellejo por mí, en aquel escenario.
Y hoy que dejó el calendario
atrás aquel vocerío,
los flashes, aquel gentío…
vengo aquí para cantarte
y una vez más, dedicarte
“Al otro lado del río”.

Lo bonito de historias como esta es que hoy, 26 de noviembre, Drexler, a quién no dejaron cantar por desconocido y poco atractivo para el público, tiene en su palmarés unos cuantos Grammy, un Goya, discos de platino y una amistad para toda la vida con Antonio Banderas.