Torrente vuelve doce años después con su entrega más política y, paradójicamente, con su campaña más silenciosa. En ese contraste entre ruido habitual y el secretismo se juega gran parte de la estrategia de marketing de Torrente, presidente, una maniobra que despista al público general.
La película, el regreso del "héroe" más rastrero
Torrente, presidente es la sexta entrega de la saga más taquillera del cine español, que suma más de 80 millones de euros de recaudación con sus cinco películas anteriores. Santiago Segura recupera al expolicía casposo, machista y reaccionario para situarlo en el terreno de la política institucional, con una premisa tan simple como potente, el personaje más despreciable del cine español intenta asaltar La Moncloa.
Aunque apenas hay sinopsis oficial detallada, las filtraciones apuntan a una película "muy política", con mítines, carteles y guiños a la actualidad, incluida una parodia de Vox bajo las siglas "NOX". Segura ha insistido en que se trata de una cinta "muy potente" y "bastante impresionante" por su capacidad de hacer reír.
Fecha de estreno y detalles del lanzamiento
La película llega a los cines españoles el 13 de marzo de 2026, doce años después de Torrente 5 y tras un largo paréntesis en la saga. El anuncio del estreno se hizo a lo grande. Segura "compró el primer anuncio del año" y aprovechó su aparición en las Campanadas, junto a Cristina Pedroche y Alberto Chicote, para revelar la fecha y presentar el proyecto como clave en su carrera.
Este encuadre temporal es importante por varios motivos, y es que supone un reencuentro con una marca muy potente, como es Torrente, pero "en barbecho" desde hace más de una década. Se le suma así también que el momento político es extremadamente polarizado en España y que tiene la oportunidad de convertir el propio regreso de Torrente en el centro de la conversación, antes incluso de enseñar una sola imagen.
Torrente como presidente
Lo que se conoce del argumento es más un marco que una trama detallada, pero resulta suficiente para orientar la campaña. Torrente se lanza a la política con un discurso populista y sin escrúpulos, centrado en decir exactamente lo que el votante quiere oír, aunque sea contradictorio o inmoral.
La música ha jugado un papel fundamental para Torrente. Si en las primeras cinco películas, era El Fary y su Apatrullando la ciudad, ahora es Taburete y su Torrente, Presidente quien actúa prácticamente como sinopsis ideológica. "Con paguitas y pensiones se ganan las elecciones" o "Si me dices lo que quiero oír, te voto aunque reviente". El personaje se presenta en el tema como "vigía de Occidente", "putero, machirulo, facha y drogodependiente".
El "no marketing"
El movimiento más llamativo es la decisión de Segura de prescindir de herramientas básicas de promoción antes del estreno. No hay tráiler oficial, ni póster definitivo, ni pases de prensa previos, ni junkets con entrevistas antes del primer fin de semana en salas.
El propio director ha explicado que la idea es que el público que acuda el fin de semana del estreno sea el primero en ver la película. Ellos van incluso por delante incluso de los medios especializados. Eso implica
- Nada de críticas previas, ni positivas ni negativas.
- Nada de campañas audiovisuales tradicionales con escenas clave o chistes estrella.
- Casi ningún material gráfico para revistas y webs, que se quedan sin contenido promocional clásico.
Segura se hizo famoso precisamente por ser omnipresente en televisión y lucir camisetas con el título de cada estreno durante semanas. Ahora invierte esa lógica y convierte el silencio en su principal reclamo.
Torrente Presidente se ve como Dios manda, con la mejor calidad de imagen y sonido.
— Kinepolis España (@Cines_Kinepolis) February 27, 2026
Y si estás en Madrid, tienes que comprar tu entrada para la sala 25, que está renovada para la ocasión. Aquí nada de cosas pequeñas, ¿eh? ¡A lo grande o nada!
Sácatela en https://t.co/HtwyFUNevE pic.twitter.com/mDCilgX3I7
Por qué funciona este secretismo
El secretismo de Torrente, presidente mezcla varias capas estratégicas:
- Control del relato: Al evitar críticas previas, Segura impide que la conversación inicial la marque la prensa y la traslada directamente al público. Es una forma de blindarse ante posibles reseñas demoledoras y de apostar por el boca a boca de los fans más fieles. Son ellos los que precisamente harán cola el primer fin de semana.
- Conversión de la ausencia en noticia: La "no promoción" se ha convertido ella misma en contenido; Torrente está en todas partes… sin haber enseñado casi nada.
- Nostalgia y exclusividad: Doce años sin Torrente convierten a la película en evento generacional para un público que creció con la saga. Prometer que "nadie te la va a destripar" ni te va a contar los cameos antes de verla refuerza la sensación de experiencia única y compartida solo por quienes acuden de inmediato al cine.
- Coherencia con el tono transgresor: La ruptura con las reglas promocionales estándar encaja con la imagen de Segura como figura gamberra que desafía lo políticamente correcto.
Cameos, filtraciones y el juego del escondite
Los cameos han sido siempre una seña de identidad de la saga, y esta entrega no parece ser una excepción. Sin embargo, la campaña actual evita confirmarlos o exhibirlos de forma directa, confiando en que la sorpresa en sala sea un valor añadido.
Solo se han filtrado algunas imágenes, como las del mitin con el cartel verde "NOX", que apuntan a guiños evidentes a la extrema derecha española. A partir de ahí, se especula con apariciones de figuras mediáticas, políticos y celebridades televisivas, pero sin confirmación oficial. Esta ausencia de nombres concretos fomenta el rumor, el comentario en redes y las quinielas de los fans.
Un ecosistema de marketing a contracorriente
En conjunto, la estrategia de Torrente, presidente se sostiene sobre una aparente contradicción, la de renunciar a la sobreexposición para conseguir precisamente visibilidad máxima. La "no campaña" es, en realidad, una campaña muy calculada que se apoya en:
- El peso histórico de la marca Torrente.
- El clima político español como materia inflamable para la comedia.
- La música de Taburete como altavoz generacional y polémico.
- El orgullo de los fans por ser los primeros en descubrir la película, antes que la crítica.
Segura no busca premios ni legitimidad festivalera, sino "reventar las salas de cine", como señalan los análisis, y tiene muy claro el tipo de cine que hace y para quién lo hace. En ese sentido, Torrente, presidente convierte su propia opacidad en argumento de venta y demuestra que, en la era de la sobreinformación, a veces la mejor campaña es la que se atreve a no enseñar casi nada
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