Amarga Navidad, el nuevo film de Almodóvar, ya está en cines. El cineasta propone en su vigésimo cuarto largometraje dos historias paralelas sobre dos directores de cine. Leonardo Sbaraglia y Bárbara Lennie ponen voz y cuerpo a estos dos personajes que son, y no son, Almodóvar. Les acompañan Aitana Sánchez-Gijón, Quim Gutiérrez, Vicky Luengo, Milena Smit y Patrick Criado. Con estos dos últimos habló El Independiente durante la promoción de Amarga Navidad

Aunque ellos no comparten plano ni secuencia en ningún momento, sus personajes habitan en el universo –Madrid, 2004– de la protagonista, a la que interpreta Bárbara Lennie, en su primer papel protagónico con el manchego tras, hace 15 años, haber salido en La piel que habito.

Milena Smit (29) protagonizó Madres paralelas (2021) junto a Penélope Cruz. Para Patrick Criado (30), que maduró –literalmente– haciendo la serie de televisión Águila Roja, sí es su debut con Almodóvar. Casualidad, o no, cuando el personaje de Patrick Criado –Bonifacio, bombero y estríper– desaparece en pantalla;  el de Milena Smit aparece, o reaparece, ya en Lanzarote, donde transcurre parte de la acción.

La actriz, que debutó en el largometraje junto a Mario Casas en No matarás, asegura que nunca construye un personaje según el tiempo que salga en pantalla. "Para mí no es un inconveniente si aparece tarde o termina con un final abierto; al final estás muy disponible a las indicaciones del director. Pedro [Almodóvar] fue muy generoso y estuvo muy vulnerable al compartir la fragilidad del dolor de [mi personaje] Natalia. Es difícil no empatizar con ella y su dolor tan grande", comenta Milena Smit.

Patrick Criado, a medida que leía el guión de Amarga Navidad, sí se preguntó qué pasaba con su personaje: "Tú trabajas un personaje con lo que tienes, con lo que le ocurre y con los personajes a su alrededor; está muy claro como él, al principio de la película, cuida y se entrega totalmente hacia Elsa [Bárbara Lennie]". El actor, por imperativo del director, era, en la ficción, un hombre bueno. Esa bondad debía verse en pantalla.

P.- Ambos nacisteis en los años noventa, cuando Almodóvar llevaba más de una década haciendo cine. ¿Cuál era vuestra relación con su filmografía antes de trabajar para él? Penélope Cruz se dio cuenta de que quería ser actriz viendo Átame [1990].

R.- (Patrick Criado) Si eres un actor español y te gusta el cine, quieres trabajar con Pedro de una manera u otra. La película que recuerdo haber visto de él es Átame; ese momento en el coche con Antonio Banderas, Loles León y Victoria Abril cantando Resistiré. Qué maravilla ese universo.

R.- (Milena Smit) Yo, como nunca me planteé ser actriz o no, porque me atravesó un poco la profesión… Yo estaba en un hotel de recepcionista. Antes de dedicarme a esto, sí me gustaba el cine, pero no lo tenía tan presente; no era tan importante en mi vida. Claro que recuerdo ver películas de Pedro Almodóvar porque es cultura española. Es inevitable no haber visto, aunque sólo sea una, una película de Almodóvar. Recuerdo que la primera película que vi fue La piel que habito; era una marcianada.

Así que cuando me introduje en esta profesión, me quise poner un poco al día de todo eso. Vi mucho cine. Hablé con mucha gente sobre el cine, con mis representantes cuando encontré agencia, y les pedía que me contaran cosas, me recomendaran obras de teatro… Y uno de los imprescindibles, por supuesto, era el cine de Almodóvar. Yo ahora veo los matices, me planteo cómo han rodado un plano o una secuencia, me fijo en las costuras de las prendas… A veces he tenido que ver varias veces una película para enterarme porque al principio me estaba fijando en la escenografía.

R.- (Patrick Criado) Yo, cuando estábamos rodando Amarga Navidad, chequeaba cosas de su filmografía. Entonces ves las películas de Pedro [Almodóvar] de una manera totalmente diferente. Veo en cada frase la dirección; me imagino ya a Pedro dirigiendo esa frase de esa manera. Veo esa manera tan meticulosa de dirigir; lo escucho en cada frase.

R.- (Milena Smit) Es una obviedad que con Pedro es una experiencia diferente a cualquier otro rodaje. Esto no es algo ni muy bueno, ni muy malo. Él es muy particular, muy preciso, muy exigente y muy responsable. Él sabe perfectamente la película que quiere incluso antes de haberla visto. Lo que tú tienes que hacer es conseguir interpretar lo que él te está pidiendo y encarnar eso que él está buscando de ti, sin tú saber que puedes hacerlo; él ya lo imaginaba. Simplemente, eres más consciente de que en una película con Pedro sentirás quizás una mayor responsabilidad por la exigencia y la exposición, incluso internacional. El truco es estar muy conectado con lo que estás haciendo e intentar bajar mucho las expectativas, por lo menos en el rodaje; habrá días con más nervios y otros, con menos"

R.- (Patrick Criado) Pedro tiene una manera de trabajar muy única, y un universo que sólo maneja él. Es tan implacable en lo que quiere que lo que necesita principalmente es que estés muy disponible y muy receptivo a lo que él te está pidiendo. Aprendes que tú eres una herramienta para que él dé lugar a su expresión y él pueda hacer su cuadro.

P.- Patrick, ¿cómo te preparaste el baile al son de Grace Jones? ¿Te pusieron la canción que suena en la película? ¿Bailaste en silencio?

R.- (Patrick Criado) Ya en el proceso de casting tuve que enviar a Pedro [Almodóvar] un vídeo bailando. Parecía que me iba a coger, pero él necesitaba saber que yo era capaz de moverme. Porque con Pedro, las pruebas, no sabes si te ha cogido, si no… Él me preguntaba qué tal se me daba bailar. Fue un proceso que al principio viví con mucho pudor.

Y me daba miedo que quedara patético, no hacer lo que él me pedía, pero con el tiempo fui entendiéndole, y, cuando me colocaron al público –a esas chicas que gritaban– por primera vez, entendí lo que tenía que hacer. Al principio no había nadie; era raro hacer un espectáculo sin público. Entendí que tenía que ser divertido y juguetón con ellas; era una conversación. Se rodó de una manera en que la que sonaba la música, yo salía y bailaba del tirón; lo vivías como una actuación, como teatro. Pedro lo rodó muy bien… y yo me lo pasé muy bien [se ríe].