Es el director más internacional del cine español y sus películas siempre tienen eco en todo el mundo. El manchego que ayudó a levantar con su cine y su éxito la imagen más moderna de España en el exterior ha aprovechado su posición para mandar un mensaje político por el retraso de España en recuperar los miles de muertos de la Guerra Civil que hay sin identificar en las cunetas del país. “¡A ver si te vas enterando de en qué país vives!”, le grita Janis -el personaje de Penélope Cruz– a Ana, interpretada por Milena Smit. El personaje de Smit -mucho más joven que el de Cruz- acaba de repetir el mantra de los muertos es mejor dejarlos donde están

Un diálogo made in Spain que no tiene parangón en Europa, como se recuerda en la película. “La Guerra Civil no se habrá terminado hasta que no se recuperen los muertos”, sentencia el personaje de Penélope Cruz que le ha permitido ganar la Copa Volpi del Festival de Venecia por su interpretación. Almodóvar vuelve otra vez al pueblo, esta vez para poner sobre la mesa las vergüenzas del pasado. En el pueblo de la madre de Janis su abuela todavía sueña con recuperar el cuerpo de su padre, el bisabuelo de la protagonista, que fue ejecutado en una cuneta junto con otros vecinos que no eran afines a los militares golpistas del 36.

“En todas mis películas hablo de la libertad, que es un elemento político, pero esta es la más claramente política. La sociedad española tiene una deuda moral enorme con las familias de los desaparecidos que están en cunetas, fosas o cementerios y cuanto antes se pague esa deuda, mejor. Ya va siendo tarde porque una vez que pasen las generaciones de los bisnietos va a ser difícil que alguien se acuerde”, afirma el director en una entrevista con Efe.

El director manchego incluye en Madres Paralelas una crítica directa al ex presidente Mariano Rajoy cuando se jactó que había dedicado cero euros a la Ley de la Memoria Histórica del PP. “Pongo directamente esa frase terrorífica de Rajoy, cuando presumió de que los presupuestos generales destinaban cero euros a la Memoria Histórica porque me parece inaudito que alguien, incluso aunque lo piense, lo diga”, asegura el manchego. 

escena de Madres paralelas con Milena Smit y Penélope Cruz
Escena de Madres paralelas con Milena Smit y Penélope Cruz. El Deseo

El director no elude las malas relaciones entre el Partido Popular y el gremio del cine desde los Goya del ‘No a la Guerra’ en 2003 y, en la cinta, a través del personaje de Aitana Sánchez-Gijón, – que interpreta a una actriz de teatro- polemiza con los actores que se han querido desalinear de los asuntos políticos subrayando que son apolíticos. “Cuando alguien dice que es apolítico no es apolítico, es de derechas. La frase [que dice Sánchez-Gijón en la película] viene a cuento de que hubo un momento, después de la gala de los premios del cine español, los Goya del ‘No a la guerra’ en que el PP, entonces en el gobierno, convirtió a toda nuestra profesión en la verdadera bestia negra de España y de ellos”, asegura el oscarizado director. “Machaconamente y con mucha tenacidad se pusieron a desacreditarnos y hubo un momento, como resultado de esto, en que algunos actores empezaron a preguntarse qué se había ganado con aquella entrega tan directa y tan crítica con el Gobierno”, añade.

Drama almodovariano

El alegato de Almodóvar por la memoria histórica se desarrolla en un segundo plano de la historia central de Madres Paralelas: la inusual relación entre dos madres primerizas que se han conocido en el hospital y que el azar une más allá de los paritorios. “La idea con la que empecé a escribir fue la de las dos madres y la cuestión de la memoria histórica es un tema que siempre me ha rondado y nunca había conseguido meter en una película. Me parecía que si el personaje de Penélope buscaba a su bisabuelo, de ese modo tangencial encajaba el tema”, afirma el director. 

Paradójicamente es el universo de Almodóvar el que no genera polémica, el mundo de relaciones complicadas del mismo sexo, trío amorosos y nuevas formas de familia que en sus primeras películas eran la nota llamativa, en la España del siglo XXI, son la normalidad.