Carmen Maura, a sus 80 años, 81 los que cumplirá el 15 de septiembre, no para. Parará: "Ha llegado el momento. Ahora voy a hacer cosas que no vais a entender por qué las hago, como una primera película o un 'corto' con un novato. Voy a hacer lo que me da la gana". Estos días promociona el filme marroquí Calle Málaga, cuyo rodaje terminó a principios de 2025, y rueda la segunda temporada de Furia. Maura interpretará en la serie de Félix Sabroso para HBO a la madre del personaje de Ana Torrent. Así que su perra, de 13 años, lleva dos meses con su hija. Y tiene todavía por estrenar La cuidadora, la última película de Álex de la Iglesia para Netflix.

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Calle Málaga hace alusión a las coordenadas donde transcurre la acción: Tánger. Allí nació, vive y, cuando llegue el momento, morirá María Ángeles (Carmen Maura). Su directora, Maryam Touzani, no mira hacia otro lado cuando la protagonista se ducha o mantiene relaciones sexuales.

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Carmen Maura, en conversación con El Independiente y otros dos medios, recomienda que la veamos en Vieja loca, disponible en Prime Video: "Es uno de los trabajos más difíciles que he hecho; se puede pasar rápido cuando hay algo muy desagradable. Yo me lo pasé como una enana; es divertidísimo hacer una película de terror". Señoras y señores, Carmen Maura.

Con Calle Málaga, que llega a las salas de cine el miércoles 1 de abril, antes de Semana Santa, no cayó ni caerá esa breva. "Si quiero enterarme de algo, la calle me lo comunica. Me enteraré enseguida si la película [Calle Málaga] gusta en general a la gente o no; me enteraré de la película de Almodóvar [Amarga Navidad]…", comenta Carmen Maura durante una entrevista –junto a su compañera de reparto, Marta Etura– que El Independiente publicará íntegramente en los próximos días.

P.- ¿Has visto Amarga Navidad?

R.- (Carmen Maura) No. No la he visto aposta. Iba a ir a verla porque siempre me da mucha curiosidad, pero pensé: 'Me van a preguntar'. Yo la quiero ver porque veo todas. Normalmente no hablo de ellas. Muchas veces la he visto y he dicho que no la había visto. Esta vez no la he visto. Iba a ir a verla este fin de semana, pero pensé: 'Tengo prensa; mejor no. A lo mejor me lío'. Mira, yo la imagen que tengo de Pedro es de cuando éramos 'pequeños', que no tiene nada que ver con el Pedro de hoy; entonces no me imagino... Es como cuando me preguntáis si me apetece [trabajar con él]… No nos apetece a ninguno de los dos.

P.- Bueno, la Carmen de los ochenta no será la Carmen de ahora.

R.- (Carmen Maura) No, pero como actriz sí soy la misma. El Pedro que yo conocí me decía 'haz esto' y lo hacía; no había más vueltas. Era otra cosa. Prefiero acordarme de ese Pedro, que no tiene nada que ver con el de hoy. Es una época maravillosa en la que aprendí muchísimo, pero yo era la misma actriz. […] A lo mejor voy a ver su película y me parece demasiado difícil; es lo que me preocupa. Tengo que ir con la cabeza bien para entenderla.

La actriz, dueña y señora en Calle Málaga, se quita toda responsabilidad: "Cuando hago una película siempre tengo claro que el que se la va a cargar, si no sale bien, es el director. A veces sale muy bien, y la gloria es para la actriz; y no. Esta película es completamente de ella [Maryam Touzani] porque yo no he hecho lo que yo quería. O sea, he obedecido. Si me dan un premio de interpretación, la mitad es de ella. Porque quería una cosa concreta que le recordara a su familia. El rodaje fue pesado porque me hacía repetir mucho; una vez que la película está teniendo éxito –yo he visto llorar a gente joven saliendo del cine–, pues chapó. Lo has hecho de puta madre, tía. Se lo he dicho a ella un montón de veces"

Me niego a que haya un coordinador de intimidad

Carmen Maura

P.- ¿Hubo coordinador de intimidad?

R.- (Carmen Maura) No lo acepto. Me niego a que haya un coordinador de intimidad. Entiendo que es legal. Allí [Marruecos] no había coordinador de intimidad, ni otras cosas... Allí, los horarios... Pero lo de la coordinadora de intimidad, no. Yo he hecho alguna película en que tenía que dar un beso a dos chicas, y ahí estaba. Es un nuevo trabajo, que está muy bien porque así hay gente colocada. Yo tenía confianza absoluta en la directora, y ella lo ha hecho con mucho gusto. Yo estaba preocupada por él [Ahmed Boulane].

P.- Nunca ha sido una preocupación para ti trabajar con más mujeres [cineastas].

R.- (Carmen Maura) Ahora hay un montón de tías que están muy bien, y han hecho películas estupendas. Pero yo ya trabajé con Pilar Miró, Josefina Molina, Marion Hänsel... y alguna más. No veo diferencia. Hay tontas y tontos, y listas y listos. Y está muy bien que ahora se las defienda mucho más. Es más, a veces me dan un poco de lástima los chicos que empiezan porque una chica que empieza tiene más ayudas que un chico que empieza; entre otras cosas porque tiene más subvenciones. Yo siempre he pensando que las mujeres éramos más listas, y superiores en muchas cosas; está claro. A mí me dan ternura los directores de cine que empiezan porque lo tienen crudo.

P.- Si es un 'tío' el que dirige Calle Málaga y te dice: 'Requisito: que te desnudes'.

R.- (Carmen Maura) Igual. ¿Qué más me da? A mí me da igual que sea chico o chica.

P.- ¿Y el Goya de Honor?

R.- (Carmen Maura) Eso me lo darán algún día, claro. Ahora que eres mayor te dan todos los de honor. Es un problema también porque te llaman todos los festivales del mundo; con esta edad piensan en darme el premio de honor antes de palmarla.

Me importa un bledo las nominaciones de los Goya

Carmen Maura

P.- ¿Prefieres una nominación al Goya como mejor actriz protagonista por Calle Málaga que el Goya de Honor?

R.- (Carmen Maura) No. Yo lo que quiero con Calle Málaga es que venda entradas. Me importa un bledo las nominaciones de los Goya. Tengo premios de sobra. No me preocupa nada. Es más, las nominaciones es un lío. Tienes que pensar qué ponerte, ir a la fiesta, de repente te lo dan a ti y ves que hay otras cuatro que se han quedado tristísimas... Y a ti tampoco te hace tanta ilusión.

Yo el día que mejor me lo pasé en los Goya fue una vez que estaba nominada y no me lo dieron. No me acuerdo qué película era [¿Lisboa?]. Fue la primera vez que volví a las ocho de la mañana, con los zapatos en la mano y borracha, al hotel; fue en Barcelona. Me acordaré toda mi vida. Yo no bebo nunca. No me habían dado el Goya y nadie de prensa me hacía ni puto caso [se ríe].