Marián Álvarez e Israel Elejalde son un matrimonio apurado en la película Altas capacidades, de Víctor García León y Borja Cobeaga. El apuro se debe a su único hijo, al que quieren cambiar de colegio por motivos que mejor no destripar. La cinta se estrenó en salas de cine el viernes 27 de marzo, y logró colarse entre las diez películas más vistas este fin de semana. Si bien Israel Elejalde ha bordeado –y bordado– la comedia, Marián Álvarez (Hospital central, La unidad) lleva tatuado el drama en la frente. Su Goya, hace ya 12 años, a mejor actriz protagonista por La herida lo corrobora.
"Altas capacidades es otro tipo de película. No es tanto una comedia de chistes y de gags. Igual necesitaban capas esos personajes; yo quiero creer que la idea va un poco por ahí", comenta Marián Álvarez en conversación con El Independiente. "Es una comedia diferente, más social, de situaciones; por momentos ni siquiera es una comedia", añade Israel Elejalde. Al fin y al cabo, la audiencia no está a la que salta… para reírse. O sea, no son Raúl Cimas y Esperanza Pedreño en Poquita fe.
Israel Elejalde compara lo sucedido en Altas capacidades con los personajes de Mr. Bean o Peter Sellers: "Sufro con ellos porque en algún momento he estado ahí; si no, me río. Todo el mundo, si es honesto, ha hecho un poco el ridículo o ha estado a punto de hacerlo; ahí está la comedia, que se estira y se estira [la situación]. Las primeras conversaciones de Alicia [Marián Álvarez] en el colegio son, en verdad, muy naturales. Yo en mi profesión me he visto en situaciones y lugares que me preguntaba qué hacía ahí. Por eso quieres que se acabe [la situación]". Véase reírle las gracias a un superior. ¿Quién no ha querido aspirar a algo más socialmente?
"A los padres, cuando vemos este espejo que Víctor [el director de Altas capacidades] nos pone delante, se nos congela un poco la sonrisa. Si no conoces a alguien como Alicia o Gonzalo [Israel Elejalde] es que eres tú", afirma Marián Álvarez.
"Yo soy Alicia. Me costó reconocerme en ella; al principio no quería. Yo he podido hacer cosas horribles para que mis hijos entraran en un colegio. A mí me gustaría que los padres vieran Altas capacidades, no como un espejo que te ataca, sino como un reflejo. El público es inteligente y saben que no es un ataque. Cuando te ponen delante los defectos es cuando podemos avanzar y hacer las cosas mejor. Además, en forma de comedia, la hostia entra mejor. No está mal que de vez en cuando nos den un toquecito, y reírse de uno mismo es sanísimo: en España lo sabemos hacer muy bien", continúa.


P.- Altas capacidades es una película sobre las paternidades, pero también sobre el matrimonio. ¿Qué les pasa? A lo mejor están aburridos o llevan mucho tiempo casados.
R.- (Israel Elejalde) Yo creo que Alicia [Marián Álvarez] está aburrida. Gonzalo no le pide demasiadas cosas a la vida… hasta que le ponen el mecherito y le encienden un fuego; ahí se desboca. Es ella la que, al principio, quiere un segundo hijo. Él hace lo que ella quiere. Alicia sí necesita algo, pero no sabe qué, y de pronto convierte el problema de su hijo en una oportunidad. Y ahí se desemboca toda la tragicomedia.
P.- Comentan vuestros compañeros de reparto, Juan Diego Botto y Natalia Reyes, que estos padres nunca hablan con su hijo de lo que está pasando. No hay comunicación.
R.- (Marián Álvarez) Es lo único que no hacen.
P.- Son un poco egoístas; piensan más en ellos que en el niño.
R.- (Marián Álvarez) Quizá todo el mundo es egoísta y pensamos que no lo somos. Siempre estamos haciendo cosas para nosotros, en el fondo.
R.- (Israel Elejalde) Claramente son egoístas, pero también quieren a su hijo y confunden mejorar la vida de su hijo con mejorar la de ellos. Alicia desea tener una nueva aventura en su vida, y el vehículo es su hijo, pero Alicia piensa que es lo mejor para su hijo. Alicia piensa que su hijo no tiene un problema, sino que ellos, como padres, no se han sacrificado lo suficiente.



La actriz asegura que el foco de Altas capacidades no es la educación: "El problema que tienen ahora los profesores son los padres; no los niños. Lo que antes decía el profesor iba a misa. Un niño contaba a sus padres que le habían castigado y ellos le decían: 'Algo malo habrás hecho'. Punto. Son los padres, ahora, los que cuestionamos a los profesores. 'Pues voy a montar un pollo'. La película pone el foco en los padres y en la clase adulta. Los profesores se van a reír muchísimo; van a reconocer a todos los personajes".
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