El Gobierno y la Generalitat libran estos días una batalla por imponer su discurso. O, lo que es lo mismo, por transmitir más allá de los Pirineos que sus argumentos -y propaganda- son más válidos que los de la contraparte.

Moncloa ha emprendido estas maniobras a sabiendas de que los independentistas han prestado una mayor atención durante los últimos años a la promoción de su causa en el exterior, algo que el Ejecutivo de Mariano Rajoy no hizo con tanta intensidad.

No es casualidad lo que ocurrió el pasado lunes por la mañana, cuando Quim Torra pronunció en catalán y en inglés su primer discurso tras conocer la condena a los organizadores del 1-O. Tampoco lo es que Pedro Sánchez compareciera después que el presidente autonómico para valorar la sentencia en español, pero también en el lenguaje de las islas británicas. El texto de su intervención se difundió entre los medios en tres idiomas, incluido en catalán.

Tampoco es aleatorio que varios ministros del Ejecutivo intervinieran en medios internacionales durante las horas posteriores a que trascendiera la decisión del Tribunal Supremo. José Luis Ábalos lo hizo en Clarín, Fernando Grande-Marlaska, en Corriere della Sera, Isabel Celáa, en The Guardian, mientras que José Luis Planas, en Euronews.

Campaña publicitaria

A esto se suma la campaña institucional denominada Everybody’s Land, protagonizada por varios ministros –en varios idiomas- y destinada a vender en el exterior las fortalezas de la democracia española. “Esta es la España de verdad. Y la hemos hecho juntos, ciudadanía e instituciones. Desde la convivencia, el respeto y la ley”, afirma el mensaje con el que Pedro Sánchez la presentó el pasado lunes, pocos minutos antes de que se difundieran las condenas a los líderes del procés.

Esta acción publicitaria estuvo acompañada de un nuevo vídeo en el que algunos ciudadanos extranjeros expresan una opinión positiva sobre España. Entre ellas, una profesora de inglés escocesa -país sensible al secesionismo- que incide en el respeto que en este país se tiene sobre las diferentes opciones políticas y en el que remarca las diferencias existentes entre la situación de su país –entre la espada y la pared con el brexit– y la de Cataluña.

Ciertamente, los independentistas han perdido fuerza en el exterior durante los últimos dos años. Su lobby Diplocat gastó 13 millones de euros entre 2012 y 2017 para transmitir allende las fronteras españolas los postulados del proceso soberanista, lo que implicó desde presentaciones en parlamentos como el parlamentos como el danés, el uruguayo, el paraguayo o el belga, hasta la organización de visitas a Cataluña para persuadir a “líderes de opinión y personalidades extranjeras”, según figura en sus memorias anuales.

Diplocat gastó 13 millones de euros entre 2012 y 2017 para transmitir allende las fronteras españolas los postulados del proceso soberanista

También se pagó por la publicación de artículos de contenido publicitario en prensa extranjera; e incluso se sufragó el envío de libros y rosas a jefes de Estado de varios países europeos por Sant Jordi para acercarlos a la causa independentista.

Pese a todo, tras los sucesos de octubre de 2017 se demostró que sus apoyos internacionales fueron escasos.

Especialmente duro fue el golpe que recibieron los independentistas desde la Comisión Europea, cuando Donald Tusk dejó claro que su único interlocutor en España era el Gobierno. Desde entonces, y en una atmósfera enrarecida por el brexit, las acciones de los soberanistas por obtener apoyos en la UE apenas si han dado resultado.

El gran espaldarazo que han recibido los soberanistas en estos días ha sido el de la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, quien ha lamentado la sentencia a los líderes independentistas españoles -la calificó de «terrible»- casi a la vez que ha reclamado un nuevo referéndum para el país escocés. Sin embargo, la reacción general en el exterior ha sido fría. Países como Francia y Reino Unido expresaron el mismo lunes su respeto a las instituciones y a la Justicia española.

Fracaso diplomático

En este contexto, fue significativa la cancelación a última hora, por correo electrónico, del acto que la Generalitat había convocado el martes con todos los cónsules de Barcelona para informar sobre el contenido de la sentencia. Según El Confidencial, por la escasa afluencia que se esperaba. Un día antes, España Global (la antigua ‘Marca España’) había reunido a más de un centenar de diplomáticos para transmitir los argumentos del Ejecutivo sobre la decisión del Tribunal Supremo y evitar los efectos de la propaganda soberanista.

Como hecho anecdótico, cabe señalar que la ‘embajada catalana’ en Berlín convocó el martes a la prensa para hablar de las condenas a los líderes soberanistas. Al acto tan sólo acudió un periodista, colaborador del medio Junge Welt, alineado con la izquierda radical y con la causa soberanista.

La Generalitat cuenta todavía con apoyos de algunos partidos europeos con intereses directos en causas secesionistas -como en Bélgica o Finlandia-. Sin embargo, el Ejecutivo, al contrario que hizo el gabinete de Mariano Rajoy, ha maniobrado durante los últimos días para evitar que la propaganda independentista sembrara la confusión en otros lugares de Europa y el resto del mundo.