Slash tardó 20 años en volver a Guns n’ Roses, pero se reconcilió con Axl Rose y volvió. La Polla Records acaban de confirmar su regreso 16 años después cuando ya nadie les esperaba. The Smashing Pumpkins son uno de los platos más contundentes del próximo Mad Cool con una reunión de tres de sus cuatro miembros originales.

Es decir, las cosas pasan. Aún cuando parece totalmente imposible y casi ya ‘contra natura’, a veces las cosas pasan. Y como sucede con las familias y los amoríos, los devenires de la vida son inescrutables y las reconciliaciones acontecen de la misma manera que los encontronazos. O sea, porque sí. Por lo que sea, pero porque sí.

La música en particular está repleta de historias de colosales desencuentros y felices armisticios por motivos creativos, personales, económicos… Por los motivos que sean las bandas se separan. Y por esas mismas razones, muchas terminan protagonizando triunfales resurrecciones. Pues bien, aquí va una quincena de grupos que podrían ayudar a la felicidad colectiva de la especie humana si les diera por juntarse de nuevo. Total, ¿por qué no?

Héroes del silencio

La banda aragonesa lo fue todo. Marcaron a toda una generación desde 1984 con sus himnos grandilocuentes de retórica imposible hasta que las diferencias internas se hicieron insoportables allá por 1996, cuando Héroes del Silencio eran ya un buque -así se les conocía en su discográfica- de proporciones bíblicas con éxito en España, media Europa y toda América.

Su final dejó desconsolados a sus vehementes fans, muchos de ellos con su logo literalmente tatuado en la piel, que en 2007 gozaron de una gira de reunión con conciertos en grandes estadios de España, Guatemala, Argentina, México y California. Lejos de calmar las ansias, aquella decena de fechas de reunión dejó al personal con ganas de más. Doblemente desconsolado pues.

Desde entonces, la nada. Algunas declaraciones de Juan Valdivia, Joaquín Cardiel y Pedro Andreu apuntaban a un futuro para el grupo, pero no. Y la puerta se cerró básicamente porque el vocalista y líder Enrique Bunbury no está por la labor ni falta que le hace. Él ya tiene suficiente con su carrera en solitario y con cantar de vez en cuando alguna de sus viejas canciones en sus directos. Pero de la misma manera que nadie vio venir la reunión de 2007, no estaría de más una penúltima ronda.

Oasis

¿Qué sería de los tabloides británicos sin las eternas disputas entre los hermanos Gallagher? Noel y Liam son las folclóricas eternas de Manchester y ya copaban los titulares de la prensa cuando Oasis funcionaba a pleno rendimiento en los noventa y se les señalaba como los dignos y macarras sucesores de los Beatles.

Pero la deriva cambió cuando ambos se pelearon en el camerino antes de un concierto en París en 2009 y Noel se largó para no volver. Desde entonces, es constante su intercambio de pullas públicas, mientras una hipotética reconciliación se cotiza más y más al alza según pasan los años.

Liam ya ha dicho por activa y por pasiva, tanto en entrevistas como en Twitter, que él quiere reunir a la Big O, pero Noel no perdona algunos ataques de su hermano, que llegó a comparar a su esposa con Putin. En este ambiente lejano a la distensión, Noel declaró a Mojo en diciembre: «Si tengo 50 libras en mi bolsillo prefiero tocar en la calle. De ninguna manera, no puedo hacerlo». No pinta bien esta reconciliación, aunque se sabe que los Gallagher siguen recibiendo ofertas económicas ya prácticamente inmorales para una posible reunión.

The Smiths

Un lustro. Con ese tiempo tuvieron suficiente The Smiths para convertirse en clásicos contemporáneos entre 1982 y 1987 con su fusión de rock y post-punk. En su Inglaterra natal, de hecho, tanto el vocalista Morrissey como el guitarrista Johnny Marr tienen cierto punto de semidioses. Y por eso su hipotética vuelta sigue siendo un tema relativamente recurrente en 2019.

El propio Marr alimentó esta leyenda en sus memorias al relatar cómo en 2008 hubo unos pocos días durante los que una reunión estuvo más cerca que nunca. La remasterización de su catálogo propició un reencuentro con Morrissey, llegando a quedar una tarde en un pub al sur de Manchester de manera espontánea.

«Hacía como diez años desde la última vez. Nos pusimos al corriente y nos dejamos llevar pos los recuerdos. El zumo de naranja bajó del vaso, lo mismo que la cerveza y nuestra nuestra conversación se adentró en temas más profundos. El patrón del bar no daba crédito al momento al que estaba asistiendo y seguimos bebiendo mientras conversábamos durante horas hasta que la cosa desembocó en ‘el tema'», relata el guitarrista, quien añade que en los «siguientes días el contacto no se interrumpió» y planearon una nueva cita, hasta que de repente Morrissey cortó la comunicación: «Y ya no volvimos a hablar, las cosas regresaron a donde estaban y espero que ese sea ya su sitio para siempre».

Mecano

El grupo de pop más grande, influyente y asentado en nuestra cultura popular. Todo eso es Mecano, trío integrado por Ana Torroja y los hermanos Nacho y José María Cano, que logró una repercusión entonces sin precedentes más allá de nuestras fronteras. Aunque fue en España donde trascendieron especialmente al llegar a ser más un fenómeno social que una banda musical, gracias a discos como Entre el cielo y el suelo (1986), Descanso dominical (1988) y el sexto y último Aidalai (1991).

A partir de ese punto, y como tantas veces ha pasado en la historia, los intereses de los miembros dejaron de converger. Hubo un recopilatorio con un par de temas inéditos y José María Cano anunciaba por sorpresa en los Premios Amigo de 1998 que dejaba Mecano. Y así acababa todo, con Ana y Nacho en shock ante el abrupto final.

Desde entonces, la vuelta de Mecano es tema recurrente. En 2011 el periodista José Antonio Abellán llegó a anunciarla, pero la oficina del grupo lo desmintió en medio de un clima de euforia desmedida. ¿Pero hay alguna posibilidad? José María Cano ha dejado al menos un resquicio abierto en una reciente entrevista: «No lo sé. Prefiero no especular sobre el futuro. Lo que tenga que ser irá siendo».

El última de la fila

Esto de las reuniones de viejas bandas no responde a leyes de la física que se puedan ni calcular ni pronosticar. Eso lo saben bien los numerosos fans de Manolo García, que una mañana de junio de 2015 saltaron de la cama con la noticia del más que insospechado regreso de Los Rápidos y Los Burros, sus proyectos de los primeros ochenta previos a El Último de la Fila.

Incluso llegaron a hacer alguna grabación y tocar en directo en 2016, con Manolo y Quimi Portet compartiendo escenario 18 años después del final de El Último de la Fila. Y todo porque Manolo se encontró con el batería de aquellos grupos, Lluís Visiers, y tomaron un café de esos tan evocadores como nostálgicos que sencillamente desencadenó los acontecimientos con naturalidad. ¿Por qué resucitar aquellos primeros grupos y no la banda que les convirtió en ídolos del pop? Seguramente la presión y las expectativas tengan que ver, pero ahí queda la opción.

R.E.M.

La banda de Georgia, separada oficialmente desde 2011 tras 31 años de canciones, ha sido noticia recientemente por conseguir lo imposible: Silenciar a Donald Trump en Twitter después de que el presidente de Estados Unidos usara una de sus canciones en uno de sus vídeos políticos.

Pero aunque estén atentos a este tipo de situaciones y mantengan cierta actividad publicando material de su baúl de los recuerdos, R.E.M. llevan ya ocho años separados con sus miembros entretenidos en vivir la vida y diferentes proyectos musicales de perfil bajo, lejos de la gran mercadotecnia y las leyes del mercadeo comercial.

Parecen tipos consecuentes, además, por lo que no merece la pena hacerse muchas ilusiones. Más aún atendiendo a las palabras de Mike Mills en 2017 al NME británico: «No tiene sentido estar pensando en qué podríamos estar haciendo ahora o cómo podríamos sonar. No quiero saberlo, no me importa. R.E.M. paró en ese momento y estoy perfectamente feliz de haberlo hecho, así que es responsabilidad del resto de la gente hacerse a la idea».

Pink Floyd

«Me llevo bien con los dos y creo que es realmente decepcionante que estos caballeros bastante mayores todavía estén peleados». Así hablaba el pasado diciembre Nick Mason, batería de Pink Floyd desde 1965, sobre la ya mitológica animadversión entre David Gilmour y Roger Waters desde que éste último abandonara la formación inglesa en 1985.

Y es verdad que Gilmour y Waters se reunieron en 2005 en el concierto benéfico Live 8 en Hyde Park. Un lustro más tarde, en el verano de 2010, volvieron a juntarse para una mini actuación benéfica para los niños palestinos, y en 2011 Gilmour tocó Comfortably Numb como invitado en un concierto de Waters en el O2 Arena de Londres en el que también apareció Nick Mason.

Después de aquellos acercamientos, Pink Floyd editó un último álbum en 2014 titulado Endless Deep, que sirvió de tributo póstumo al teclista Richard Wright pero para el que Roger no fue ni invitado a colaborar. «Vivo en esperanza. Quiero decir, no creo que vayamos a salir de gira como Pink Floyd otra vez. Pero en esta etapa de nuestras vidas parece una tontería seguir peleando», dijo el batería a Rolling Stone.

Led Zeppelin

Tras la muerte del batería John Bonham en 1980, Led Zeppelin decían adiós dejando tras de sí un legado incontestable como la mayor banda de rock duro de los setenta. Teniendo en cuenta que aquella fue la década gloriosa del género, es lógico aceptar a la banda británica como la más grande de la historia en lo suyo.

En 1985 se produjo una fugaz reunión de tres canciones en el festival Live Aid con Phil Collins a la batería, pero hubo que esperar hasta diciembre de 2007 para el titánico regreso ‘en serio’ con un único concierto en el O2 de Londres ante 20.000 afortunados. Y aunque con Jason Bonham -hijo de John- a la batería podrían haber devuelto a la vida al viejo dirigible, la cosa quedo ahí. Aparentemente, por deseo del vocalista Robert Plant, quien nunca quiso más, frente a los deseos del guitarrista Jimmy Page y el bajista John Paul Jones. Page ha tenido que conformarse con trabajar en la reedición de todo el catálogo del grupo y un libro de fotos de 400 páginas para celebrar su cincuenta aniversario.

Génesis

El grupo británico Genesis se separó en 1998 tras treinta años de vida y una última intentona con Ray Wilson como fugaz vocalista. En 2007 aún tuvo tiempo para un canto del cisne en forma de gira recuperando su formación clásica, esto es, Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks. Los problemas de salud de Phil, que le impiden tocar la batería con normalidad y le mantuvieron alejado de la música hasta 2017, tiraban por tierra cualquier intento de reunión.

Pero aunque Collins sigue estando lejos de su mejor forma física, que seguramente no recuperará, el pasado verano declaraba a Rolling Stone: «No diría que no hay una posibilidad. Mike, Tony y yo seguimos siendo cercanos. No puedo imaginar cómo sería si yo no tocara la batería, pero cualquier cosa es posible». Por eso, el músico incluso se atrevía a plantear que Genesis podría volver con su hijo Nic como batería: «Creo que sí, si hiciéramos algo, pienso que tendría que ser con Nic en la batería porque no me veo capaz de hacerlo. Creo que su opinión sobre Nic es lo suficientemente alta como para llevarlo a bordo como parte de la banda».

El recurso de la consanguineidad, tan habitual en el mundo de la música a medida que los grandes mitos han ido dejando este mundo, siempre parece la mejor opción para seguir adelante. Pero por ahora, estas palabras de Phil Collins no se han materializado en nada y el tiempo sigue pasando.

The Police

Sting, Andy Summers y Stewart Copeland fueron un súper grupo rebosante de talento compositivo e interpretativo. Estas capacidades les llevaron a un éxito planetario pero, al mismo tiempo, fue la causa última de su separación por culpa de las tensiones y egos entre los tres. Dieron su último concierto en 1984, siete años después de su formación en Londres.

Como nunca emitieron un comunicado sobre su disolución, cuando regresaron en 2007 para la lucrativa gira de reunión tampoco tuvieron que dar más explicaciones. «Somos The Police y estamos de vuelta para continuar tocando Roxanne», dijo Sting en su actuación en los Grammy de aquel año -ya se habían juntado puntualmente para ingresar en el Rock n Roll Hall of Fame en 2003-, donde se oficializó y escenificó su inesperada vuelta.

Desde entonces se mantienen en contacto y el pasado octubre Copeland publicó en Instagram una imagen en la que se le veía junto a sus dos viejos colegas. Obviamente, se desataron las ansias de los fans, pero el detalle se quedó en eso. El batería, de hecho, después ha publicado alguna vieja imagen del trío, pero por purita nostalgia.

Dire Straits

Dire Straits ingresaron en el Rock n Roll Hall of Fame en 2018 pero Mark Knopfler pasó de ir y tampoco explicó sus motivos. Sencillamente ignoró a todos. Tampoco asistieron su hermano David ni el primer batería Pick Withers, en su caso alegando que no les pagaban el viaje. Así que bueno, de los integrantes del grupo que iban a ser agasajados, solo estuvieron el bajista John Illsley y los teclistas Alan Clark y Guy Fletcher. Los tres aparecieron por allí, dieron unos brevísimos discursos y a otra cosa. Nadie hizo ante ellos el tradicional discurso inductorio de alabanza.

Y vale que Mark era indudablemente el líder carismático del grupo londinense y que desde su separación en 1995 ha desarrollado una notable carrera en solitario, convirtiéndose de paso en custodio del legado de Dire Straits tocando en vivo recurrentemente algunos de sus clásicos como Romeo and Juliet o Sultans of Swing. Pero es que la banda fue muy grande durante sus 18 años de andadura, entregando seis álbumes incontestables, que fueron lo que fueron gracias a la participación de todos los integrantes.

Para comprender su alcance popular, basta con comprobar la cantidad de bandas tributo que tienen en todo el mundo y que llenan aforos considerables tocando su repertorio. Así que bueno, quizás Mark, cuando acabe la gira que está a punto de comenzar, pudiera replanteárselo. Recordemos que cuando Guns n’ Roses ingresaron en el Salón de la Fama del Rock n Roll en 2012 tampoco apareció por allí el vocalista Axl Rose, a pesar de ser el único miembro original que siempre ha estado en el grupo. Y terminó reuniéndose en 2016 con Slash y Duff McKagan.

The Kinks

El compositor y cantante de la banda británica The Kinks, Ray Davies, anunciaba en junio de 2018 que planeaba grabar y actuar con los antiguos integrantes del grupo, su hermano Dave (guitarra) y Mick Avory (batería), tras más de veinte años de separación. En declaraciones a Channel 4, el músico de 74 años desvelaba que los tres habían ensayado juntos en el estudio y que habían decidido grabar un álbum.

«El problema es que los otros dos miembros, mi hermano y Mick, nunca se llevaron muy bien. Pero he hecho que funcione en el estudio y eso me ha encendido, les he hecho tocar con energía», señalaba en esa entrevista que colmaba los deseos de los fans de la banda, siempre algo maltratada y relegada por la historia en favor de Beatles y Rolling Stones a pesar de su impecable catálogo.

«The Kinks probablemente tocarán en algún bar local», bromeó en esta entrevista Davies, quien en 1964 formó la banda en el proletario vecindario londinense de Muswell Hill. Por ahora no hay rastro de esas nuevas canciones y tampoco han tocado en ningún pub, pero los más acérrimos siguen esperando y, de paso conformándose con el último álbum de Ray, editado precisamente en junio del pasado año.

Rage Against the Machina

Este loco mundo en el que nos ha tocado cohabitar necesita un poco de rabia contra la máquina. Y si es a ritmo de hip hop, funk y heavy metal, mejor que mejor. Porque durante sus años de activismo musical a finales del siglo pasado, Rage Against the Machine agitaron conciencias y multitudes para convertirse en la última gran banda del rock de combate.

Después de tres contundentes discos de estudio -más uno de versiones-, la banda se separaba en el año 2000 y regresaba en 2007 para actuar en vivo, algo que hicieron recurrentemente hasta 2011. Desde entonces, son uno de esos proyectos que técnicamente siguen en activo, aunque sus miembros han seguido diversos caminos. Y aunque el bajista Tim Commerford dijo hace un par de años que no estaban separados, lo cierto es que en 2016 nacía un nuevo grupo, Prophets of Rage, integrado por Commerford junto a Tom Morello y Brad Wilk, guitarrista y batería de Rage Against the Machine, respectivamente, junto a los vocalistas B-Real y Chuck D y DJ Lord. Grabaron un álbum, pero en sus directos no faltaban los himnos contestatarios de la vieja banda. Una solución original para seguir adelante mientras el cantante original, Zack de la Rocha, pasa del asunto.

Los Rodríguez

No es que esta unión hispano-argentina fuera especialmente prometedora desde un primer momento, pero fue afianzándose a medida que Andrés Calamaro iba adoptando el rol de comandante en jefe -lo que provocaría en última instancia también su final-, perfectamente flanqueado por la elegancia innata del guitarrista Ariel Rot y su compinche Julián Infante, ambos viejos colegas en Tequila. El batería German Vilella apuntalaba un repertorio rockero con toque arrabalero y canallita que terminó haciendo poso y calando profundo.

En sus seis años de vida entre 1990 y 1996 publicaron tres discos plagados de éxitos populares para un público cada vez más masivo y heterogéneo, siendo su recopilatorio Hasta luego (1996) el más vendido de su corta carrera. En 2006, Andrés y Ariel hicieron una breve gira conjunta que se quedó en eso y nada más hasta hoy.
¿Y hay alguna posibilidad? Responde Rot en palabras al diario El Progreso de Lugo: «No sé, la verdad es que plantearse un encuentro ya de esa manera nos ha creado mucha presión y finalmente lo terminamos desestimando. En cuanto surgió por otros lados la posibilidad, siempre empezaron a surgir tensiones. Imagino que ya ha pasado demasiado tiempo. No es fácil».

Platero y tú

Adolfo ‘Fito’ Cabrales es uno de los artistas españoles más vendedores de los últimos veinte años: De discos y de entradas para conciertos. Tanto es así que, sin canciones nuevas desde hace cinco años, en 2018 el músico bilbaino hizo una de las giras más lucrativas nacionales de la temporada -la tercera por detrás de Operación Triunfo y Pablo Alborán- con motivo de su 20 aniversario, reventando pabellones como si eso estuviera al alcance de cualquiera.

Queda, por tanto, muy lejos el recuerdo de Platero y Tú, la banda de rock callejero con la que Fito lo aprendió todo entre 1989 y 2001 y que llenaba de himnos las noches de los fines de semana los bares más rockeros de cualquier ciudad. Hay toda una generación en torno a la cuarentena que reviviría si pudiera disfrutar en vivo de El roce de tu cuerpo, Juliette o Tras la barra, pero parece poco probable. Y recordemos, además, que el guitarrista Iñaki Uoho, aparte de su grupo Los Inconscientes, es escudero de Robe Iniesta en Extremoduro desde hace veinte años.