El museo Guggenheim Bilbao ha inaugurado este jueves una muestra que recorre la trayectoria del pintor boloñés Giorgio Morandi a través de un recorrido por una antología de sus pinturas, que han sido reunidas y expuestas junto a una selección de obras de los Maestros Antiguos que influyeron en su práctica artística a lo largo de su carrera.

La muestra ha sido distribuida en tres salas para crear un diálogo entre las obras del pintor italiano y las de algunos de sus maestros antiguos, resaltando las características más destacadas que el artista absorbió de sus precursores: desde la teatralidad de la pintura española del siglo XVII, al naturalismo del Seicento italiano, y la intimidad o la geometría del artista francés del siglo XVIII Jean-Baptiste Siméon Chardin.

A lo largo de su trayectoria, Morandi representó objetos cotidianos en sus célebres naturalezas muertas, condensando en sus composiciones el tema de lo mundano en su forma más pura y esencial y se fijó especialmente en algunos detalles de las obras de sus creadores admirados, como las flores del Greco, la construcción de formas desde la luz de Zurbarán, los detalles de las composiciones del pintor boloñés del siglo XVIII Crespi, o los castillos de naipes del mencionado Chardin.

La muestra, titulada Una mirada atrás: Giorgio Morandi y los Maestros Antiguos plantea un recorrido por la obra de uno de los considerados principales pintores italianos del siglo XX y quien reveló en sus pinturas las relaciones entre sus naturalezas muertas y sus referentes en la historia de arte.

La exposición está patrocinada por Iberdrola y traza un recorrido de cuatro décadas, desde el período de entreguerras hasta principios de la década de 1960. La muestra ha sido comisariada por Petra Joos, curator del Museo Guggenheim Bilbao con la colaboración de Giovanni Casini, y el asesoramiento de Vivien Greene, curator senior de arte del siglo XIX y principios del siglo XX del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

Guiado por los clásicos

El propio pintor declaró que sentía que «solo la comprensión de las obras más vitales que la pintura había producido a lo largo de los siglos pasados podría guiarme a la hora de encontrar mi camino», labor a la que se dedicó como estudioso de la Historia del Arte. Inicialmente bajo la influencia de los maestros italianos (Giotto, Uccello, Masaccio) y, posteriormente, de Cézanne, el Cubismo y el Futurismo, su obra fue adquiriendo de manera paulatina una orientación metafísica. Desde 1920 se dedicó a la investigación de la realidad objetual (botellas, vasos o cajas) y paisajística, que él reduce a una sobriedad esencial.

Su pintura, figurativa por antonomasia, se diferencia del resto del arte pictórico del siglo XX por poseer una intensidad, belleza y atemporalidad únicas. Inspirados en los objetos más cotidianos, los bodegones de Morandi, extraordinariamente personales en cuanto a la composición, cromatismo y luz, llevan al extremo el afán de pureza, concentración y esencialismo del artista. En ese sentido, el pintor italiano declaró que «se puede viajar por el mundo y no ver nada y para lograr entenderlo no es necesario ver muchas cosas, sino mirar intensamente lo que ves».

El montaje expositivo propone una nueva forma de contemplar la obra de Giorgio Morandi, desde un enfoque que no se había adoptado hasta ahora y la presentación investiga tres de sus ascendientes, cada uno de diferente procedencia, centrándose en las referencias premodernas anteriores al siglo XIX: la pintura española del siglo XVII y la tradición del bodegón; los pintores boloñeses desde finales del siglo XVI hasta comienzos del XVIII; y las naturalezas muertas del artista francés del siglo XVIII Jean-Baptiste Siméon Chardin.

Cada sección facilita una nueva apreciación de algunas de las características más destacadas de la obra de Morandi: la teatralidad de los españoles, el naturalismo del Seicento italiano, y la intimidad y la geometría de Chardin. Las salas del Museo posibilitan realizar un viaje en el tiempo a través de la historia del arte, presentando el hilo que vincula los célebres bodegones de Morandi con las influencias tomadas de sus predecesores.