Exposición Museo del Prado.

Exposición Museo del Prado.

Arte | Cultura

Velázquez y Rembrandt contra el "exceso nacionalista"

Ni Velázquez era «muy español». Ni Rembrandt «muy holandés». Por lo menos así lo ve el Museo del Prado y así quiere mostrarlo. A través de 72 obras de grandes pintores europeos del siglo XVII buscan las similitudes entre artistas de diferente nacionalidad en los que siempre ha pesado, a la hora de describirlos, su origen. El estilo entre ellos es más parecido de lo que se piensa, quizá la mirada, como dicen desde la institución, fue afín.

«No negamos que existan diferencias entre estos pintores de distintos lugares, pero sí que se han exagerado mucho y se ha prestado poca atención a lo que nos une. Llevan dos siglos diciéndonos lo contrario, últimamente ha habido una conciencia del exceso nacionalista pero inconscientemente se cae en él», explica Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y comisario de la muestra Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines, que abre al público el próximo 25 de junio y que se mantiene hasta finales del mes de septiembre.

Una de las salas de la muestra en el Museo del Prado.

Una de las salas de la muestra en el Museo del Prado.

Con ella pretenden enseñar que durante varios siglos se dio mucha importancia a encontrar las diferencias entre pintores, también autores, músicos, artistas; haciendo referencia a lo que cada país tenía de especial. Elevando el concepto del nacionalismo frente a una cultura europea común y que tenía más sentido a la hora de analizarlos.

Por eso, como punto de partida de la muestra, han querido comparar dos obras: La callejuela, de Vermeer, y Vista del jardín de la Villa Medici en Roma, de Velázquez. «Sólo las separan diez año en el tiempo y las coincidencias son insólitas», asegura el propio Vergara, que acentúa que no se conocían, ni siquiera sabían de la existencia el uno del otro.

Vermeer y Velazquéz.

Vermeer y Velazquéz.

«Ambos estaban interesados en pintar una porción de la realidad y enfatizar la geometría», añade. Los dos pintan un paisaje arquitectónico de frente. Otra de las pautas similares entre autores holandeses y españoles es la del negro, como este era utilizado para vestir a la hora de ser retrato. Como bien explica el comisario, «la moda que viene de los duques de Borgoña y que impone Carlos V, que al final se repite entre ciudadanos europeos».

De esta forma, se demuestra que «el legado de la pintura flamenca e italiana, cuya influencia define toda la pintura europea, se interpretó de forma similar tanto en España como en Holanda». La conclusión es que los artistas, por lo menos los que se han reunido en esta muestra, tienen «idean y planteamientos» compartidos y «no expresan la esencia de sus naciones».

No sólo Rembrandt o Velázquez. Esta exposición reúne a muchos más, gracias a instituciones como el Rijksmuseum, la National Gallery de Londres o  el Metropolitan de Nueva York.  José de Ribera, Hendrick ter Brugghen o Carel Fabritius. «No se suelen colgar cuadros de distintos lugares de creación juntos, pero nosotros mandamos el mensaje de que se puede ser escéptico al mito», ha sentenciado.

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