Para Mario Vargas Llosa (Perú, 1936) el fracaso de Latinoamérica es una responsabilidad común, según él, «un país, salvo en contadas excepciones, no se jode en un día». «Los países latinoamericanos han vivido un proceso en el que han ido perdiendo oportunidades», ha asegurado en la presentación de su nueva novela, Tiempos recios (Alfaguara), en la que narra el golpe militar de Guatemala en 1954, que fue propiciado por EEUU a través de la agencia de la CIA.

Vuelve a mezclar la historia con su brillante imaginación con una novela «de conspiraciones políticas e intereses encontrados en tiempos de la Guerra Fría» en la que habla sobre el auge del comunismo en América Latina tras el fracaso de las democracias.

La novela surge en una cena en la que un amigo se acerca para decirle que tiene una buena historia para que él la escriba. «Cada vez que alguien me dice eso sé que no tengo que escribir esa historia, pero esta fue distinta», asegura. Le contó como Trujillo había estado involucrado de manera directa en el asesinato de Castillo Armas y Vargas Llosa comenzó a sentir curiosidad.

Si cambias los hechos históricos el lector deja de creerse tu libro»

Descubrió que se habían realizado muchas investigaciones acerca del tema, sobre todo por parte de historiadores americanos, y que, aunque todas las historias sobre la muerte de Castillo Armas no habían sido verificadas al completo, esta tenía muchos datos que llevaban a pensar que podría haber ocurrido de este modo.

«Trujillo ayuda a Castillo Armas a llegar al poder, junto con la CIA. Al principio las relaciones eran cordiales y luego se produce un distanciamiento que hasta hace poco no estaba claro a se debía», explica Vargas Llosa. Y continúa, que a cambió de ayudarle, Trujillo le pidió tres cosas: que le invitará a Guatemala, que le entregara a un general dominicano que había intentado derrocarle y que se encontraba escondido en ese país y una condecoración. Parece ser que Armas le dijo que sí a todo y luego no cumplió absolutamente nada.

Abbes huyó de Guatemala en un avión junto a la amante de Castillo Armas»

Además, según asegura el nobel, se entera, a través de uno de sus espías, Johnny Abbes (que aparece también en La Fiesta del Chivo) de que Armas habla mal de su hijo y eso, «que atacase a su familia», Trujillo no lo toleraba. Por eso, le pidió a aquel espía que le asesinará. «No se puede probar, igual que el resto de teorías sobre su muerte. Pero sí hay un dato que esta comprobado y es que Abbes huyó de Guatemala en un avión privado justo después de ese asesinato y lo hizo junto a la amante de Castillo Armas», explica.

A partir de esta historia, habla de «una América Latina odiosa, detestable y con violencia que es la de los dictadores» en una novela con base histórica, «porque si cambias los hechos el lector deja de creerse tu libro», y con personajes ficcionados, con los «blancos» creados por él.

También, llega a una conclusión. «Mi impresión es que si Estados Unidos en vez de derrocar a Jacobo Árbenz -el presidente de Guatemala ante del golpe de estado- hubiera apoyado sus reformas, probablemente otra sería la historia de América Latina. Fidel Castro no se habría ido al comunismo, por ejemplo», sentencia en Nobel de Literatura.