Salgo honrado del rincón del fin de semana y sus efemérides musicales para comenzar en El Independiente una bonita sección (y sesión) que tratará de acompañar con buenos acordes la actualidad, por dura y difícil que esta sea. Así que, con el permiso de ustedes, me voy a dirigir a don Casimiro, director de este prestigioso medio. La ocasión es especial, porque estamos de estreno.

Querido señor García-Abadillo: me dice un pajarito bien conocido por usted que tiene un excelente gusto musical. Pues lo pienso poner a prueba. Hoy, que toda la redacción está expectante ante la reacción del respetable a estos cambios de chapa y pintura, no se me ocurría nada más que pensar en esas portadas que han hecho Historia de la Música.

No puedo evitar imaginarle, como cualquiera de nosotros hace décadas, en cualquier tienda de discos pasando uno tras otros los ele pe en vinilos de 33 revoluciones por minuto, buscando esa imagen que nos provocara lo suficiente como para acercarnos al encargado y preguntar con lógica curiosidad si nos podía poner el disco en los auriculares. Y es que, efectivamente, hubo una época en la que una buena portada podía convertir un disco en todo un éxito solamente por la curiosidad que generaba.

Dark side of the moon de Pink Floyd

Seguramente le pasaría como a todos, que nos quedábamos mirando las grandes delicias visuales del Dark side of the moon de Pink Floyd con su prisma misterioso, o el Abraxas de Santana y sus detalles. Me estremecí como todo chaval de la época con la calavera de Oxygène de Jean Michel Jarre, y todavía se vendían vinilos cuando un bebé sumergido ponía imagen al fenómeno “grunge” de Nirvana en su disco Nevermind.

30 de marzo de 1967. La banda más importante de la Historia de la música posaba para la fotografía que crearía la portada perfecta: la del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Pues horas antes se grabó una canción que hoy me gustaría aportar. “Con un poco de ayuda de mis amigos”, dice el estribillo. Y es que sin amistad, querido Casimiro, esto no sale. Ni esto ni nada. Las relaciones humanas pasan por un test PCR complicado, así que más vale poner en valor aquello que nos une. Hoy, la ilusión de un estreno. Disfrutemos y confiemos en que nuestros amigos, los lectores, se unan a nosotros.

Pero las portadas no suenan. De la misma manera que este medio no tendría sentido, por mucho “look and feel” renovado que tuviéramos, si no hubiera contenido de calidad. Y como su equipo, querido director, ha elaborado una “playlist” sonora con las canciones más representativas de cuanto este humilde prescriptor musical ha escrito para El Independiente, voy a añadir el susodicho tema. Algo que bien puede poner banda sonora a un momento como este.