Casi veinte años después de su primera edición, Seix Barral lanza una nueva edición revisada y ampliada de Poemas encadenados. Este volumen compila seis libros urdidos en torno a una trama argumental, que de una manera u otra siempre teje una mujer, algo que como destaca el nuevo prólogo de Javier Rodríguez Marcos es en sí mismo una rareza entre los libros de poemas. Hay acuerdo sin duda en afirmar que Pedro Casariego Córdoba era distinto, «sin par en la literatura española de su tiempo» afirma el primer prólogo a cargo de Ángel González. Y como «raro» lo define su propio padre, el arquitecto – al que su hijo homenajea en ‘Torre Windsor’ recogido en el poemario- y pintor Pedro Casariego Hernández-Vaquero, en el conmovedor epílogo ‘Elogio de lo raro’ que cierra esta obra.

Esta edición conmemorativa, cuya revisión debemos a sus hermanos, va acompañada además de imágenes del archivo personal del autor y las aportaciones de algunos de sus incondicionales: Antonio Gamoneda, Marcos Giralt Torrente, Ray Loriga, Marta Sanz, Berta Vias Mahou, Enrique Vila-Matas y Belén Bermejo, recientemente fallecida, apuntan sus impresiones sobre el autor al que se aproximaron de distintas maneras siempre bajo el prisma común de la admiración. Se añaden además cinco poemas manuscritos que no habían sido incluidos en la edición anterior, publicada en 2003, al cumplirse diez años de su muerte.

Pe Cas Cor, como solía firmar, renunció a la poesía con poco más de 30 años dedicando sus últimos años al dibujo y la pintura. Sin llegar a los 40 también renunció a la vida, un 8 de enero de 1993. Poco antes de suicidarse regresa fugazmente a la poesía y en hojas sueltas anota a mano los que serían acaso sus últimos versos. “(…) No sé qué más hay./ Quizá haya demasiados desayunos/ y demasiados bizcochos./ Me dicen que el/ roscón de Reyes/ es más peligroso que/ un obús./ Yo me lo creo” advierte en uno de los poemas inéditos que incluye esta nueva edición.

En este insólito 2020 en el que cada día desde el 1 de enero, incluidos los vividos en confinamiento, se han ido publicando fragmentos de su obra desde sus cuentas oficiales de Twitter e Instagram y Facebook, Pe Cas Cor, un clarividente que en 1982 dedicó a su madre un poema titulado ‘Tuit’ -“su música de 50 notas”- hubiese alcanzado la edad suficiente para jubilarse. Pero este poeta delgado no flaqueará, ni se jubilará, jamás.