El escritor almeriense Juan Manuel Gil relata en Trigo limpio (Seix Barral), que se alzó con el Premio Biblioteca Breve 2021, una trama en la que propone un juego al lector en el que diluye fronteras entre ficción y realidad: «La ficción es una verdad literaria»

«La verdad me interesa bien poco en la literatura. Lo que es importante es crear una verdad literaria», ha asegurado en un encuentro este martes con medios, en el que ha señalado que en ocasiones la verdad está sobrevalorada en la novela cuando no es algo indispensable.

La novela parte del correo electrónico que recibe el narrador –un escritor– de un amigo de la infancia que había desaparecido de su vida y que le propone escribir sobre aquellos años, pero que poco después se vuelve a poner en contacto para solicitarle que no le haga, lo que despierta en el narrador el interés por saber el porqué de ese cambio y ve ahí el fondo de una buena novela.

Gil (Almería, 1979) ha señalado que la verdad le interesa «como un material más, no un fin», y ha dicho que en la novela se borran las fronteras entre autor y narrador y ficción y realidad con la voluntad de sumergir al lector en una alucinación en la que le aporta un libro de instrucciones.

La novela tiene diversas capas y líneas paralelas, desde el presente hasta la infancia de los niños en un barrio de Almería próximo al aeropuerto, pero Gil ha explicado que su escritura ha sido «orgánica y natural» y en la que en todo momento ha necesitado divertirse y sorprenderse.

Uno de los personajes, además del narrador y el amigo desaparecido durante años, es el de Huascar, que para el autor representa la «fascinación y el enigma», y que con su poder metafórico le ha servido para simbolizar su amor por la literatura oral y habilitar caminos entre las diferentes tramas.

«La manera en que concibo la literatura es con el disfrute de la lectura, no con el sufrimiento», ha asegurado el autor, que obtuvo con su primer libro, Guía inútil de un naufragio, el Premio Andalucía Joven de Poesía.

Humor sin nostalgia

Pese a que la novela se refiere a la infancia, ha explicado que no ha querido incurrir en una idealización porque le interesa más «el cinismo, lo que no es trigo limpio», y ha señalado que le ha sido fácil despojarse de toda nostalgia porque no tiene ese recuerdo idealizado ni ser un tiempo al que le gustaría volver.

Gil ha sostenido que durante toda la novela sobrevuela el humor, que ha considerado fundamental, y un homenaje a los clásicos literarios con carga humorística: «Para hacer llorar basta un pisotón; para hacer reír hay que armar algo más sofisticado», ha señalado.

Ha afirmado que haber recibido el Premio Biblioteca Breve supone una emoción y un confortamiento de que un jurado valore su trabajo, y ha señalado que lejos de añadir presión, le aporta serenidad, explicando que tiene una idea muy embrionaria de nueva novela que ya verá si llega a buen puerto y que es básico que la siga disfrutando.

La editora de Seix Barral, Elena Ramírez, ha destacado el humor sin complejos de la novela de Gil y su pacto con el lector, y ha señalado la parodia de la autoficción desde la primera persona: «Se ríe de lo literario desde un libro muy literario».