Antes de Amazon y MediaMarkt, antes de que se comprara todo por Internet y antes de Spotify, los madrileños que querían un buen equipo de sonido, unos altavoces de alta fidelidad o una mesa de mezclas tenían dos opciones: El Corte Inglés o la calle del Barquillo, en Chueca, donde se agolpaban las tiendas dedicadas a la electrónica. Por algo se le conocía como la calle del sonido.

De aquí a diez años todavía resistiremos. En 20 años apuesto a que no estamos»

Sara, dueña de RSP acustic

En apenas 650 metros de calle llegó a haber más de 20 tiendas dedicadas al sector. Eran locales grandes, con tiendas que tenían incluso 30 trabajadores en plantilla. Eran los años 80 y 90. «De cada 10 madrileños que bajan por Prim y doblan Barquillo, cinco van a una tienda de sonido y los cinco restantes harán lo mismo tarde o temprano», escribía Joaquín Vidal en una tribuna publicada en El País en 1993.

Hoy, en el año 2021, bastan los dedos de una mano para contar las tiendas de sonido. Es la consecuencia de la crisis de 2008, el boom de Internet, las restricciones para acceder en coche al centro de Madrid y la proliferación de las grandes superficies. Tan solo resisten cuatro –Barquillo 40, Musical Barquillo, RSP Acustic y La Casa de los Altavoces– y las perspectivas a medio y largo plazo no son las mejores. «El futuro lo veo muy negro a nivel de tienda. La gente quiere que le asesores, pero quiere gastar lo que pone en Amazon», cuenta Ricardo, uno de los propietarios de Musical Barquillo, en el número 32.

Vídeo sobre la «resistencia» en la calle Barquillo

Ricardo está a punto de cumplir 65 años y lleva desde los 14 trabajando en la calle. Musical Barquillo, sin embargo, no es una de las tiendas clásicas. Nació hace diez años, cuando varios comerciantes decidieron unir fuerzas tras la crisis: bajaron la persiana de sus negocios para abrir uno común.

  • Interior de la tienda Musical Barquillo, en el número 32 de la que fue conocida como "la calle del sonido"
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    Interior de la tienda Musical Barquillo | Ignacio Encabo

«Hace un par de años, un día vino un muchacho con el currículum a ver si necesitábamos a alguien. Le dijimos que no, que ya éramos tres y que estaba complicado», cuenta. La respuesta del joven dejó atónito a Ricardo. «Si lo entiendo, si yo compro todo por internet», le dijo.

En el momento de la anécdota, un hombre entra en la tienda.

– Buenos días, ¿mandos a distancia tienen?

– Nosotros no, pero vaya a Barquillo 15.

Ahí, en el número 15 está RSP Acustic. Su dueña es Sara Ramesh, cuyo padre, Ramón, abrió una tienda de componentes en 1985 en la pequeña galería comercial del número 15. La cosa iba tan bien que en 1991 expandieron el negocio al número 35. Cuando Sara se quedó al frente, decidió quedarse únicamente con la primera tienda. Hoy en día son cuatro personas las que trabajan.

  • Interior de la tienda RSP Acustic, una tienda de componentes y accesorios en la calle Barquillo
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    Interior de la tienda RSP Acustic | Ignacio Encabo

«Yo no me puedo quejar de cómo nos ha ido. Creo que la clave para nosotros es que somos una tienda muy especializada en componentes, en cables a medida, agujas de tocadiscos…», indica. «La tienda física se mantiene por esa especialidad y yo creo que de aquí a diez años todavía resistiremos. Pero en 20 años apuesto a que no estamos».

Su padre, Ramón, sigue teniendo tres almacenes llenos de material, de clemas, cables, pinzas, resistencias, condensadores… «Preparo paquetes para la tienda de mi hija y pienso aguantar hasta que venda todo», señala. «La tienda siempre ha sido mi vicio, pero ahora está todo casi muerto, no se vende nada».

«En nuestra tienda tuvimos 30 trabajadores en la época buena,. Ahora estoy yo y tres instaladores», afirma Mario Lugo, de Sonido 40

En el número 40 resiste quizás la tienda más gourmet, Sonido 40. Al frente está Mario Lugo, tercera generación de los Lugo en Barquillo. Se dedica básicamente a vender equipos de sonido de alta gama de marcas inglesas y cuenta con dos salas de audición para que los clientes prueben el material. «Eso no lo puedes hacer con algo que compras por Internet», dice delante de enormes amplificadores.

«Esta calle era un reclamo para toda España. Aquí había dos galerías, un teatro, una tienda de discos y el resto eran tiendas de sonido», recuerda Mario, que lleva más de 30 años de la tienda, los últimos 11 ya como jefe.

De izquierda a derecha: Mariano Rojas, Manuel Lugo, el señor Largo y un hombre sin identificar en una foto de finales de los 50 en la primera tienda de sonido de la calle del Barquillo
De izquierda a derecha: Mariano Rojas, Manuel Lugo, el señor Largo y un hombre sin identificar en una foto de finales de los 50 en la primera tienda de sonido de la calle del Barquillo

Lurolar: el germen de la calle del sonido

La primera tienda dedicada a la electrónica que se instaló en la calle Barquillo no estaba a pie de calle. Estaba en un segundo piso, eran finales de los años 50, y se llamaba Lurolar. «Eran tres socios. Mi abuelo, Manuel Lugo, el señor Mariano Rojas y otro señor que se llamaba Largo. De ahí el nombre», rememora Mario. Vendían piezas de televisión y radio y montaban sus propios dispositivos. Ahí empezó el boom.

Después se separaron. Rojas montó Madrid Hifi y Lugo abrió Electrónica Lugo, que después en la década de los 80 se convirtió en Sonido 40. «En nuestra tienda tuvimos 30 trabajadores en la época buena, entre dependientes, instaladores, cajeras y demás. Ahora estoy yo y tres instaladores», afirma Mario.

Barquillo es la calle del Sonido.

Fue a Manuel Lugo al que se le ocurrió el nombre de «calle del sonido». Y fue él quien encargó el diseño del famoso cartel, que imita a los de las calles de Madrid, con el mismo color y el oso y el madroño. Pidió 500 unidades el 13 de marzo de 1979, tal y como consta en la parte posterior del original que guarda a buen recaudo Miguel Lugo, otro de sus nietos y dueño de La Casa de los Altavoces.

Esta tienda no está exactamente en Barquillo, sino en la calle de Válgame Dios, a escasos metros. Pero lleva ahí desde 1969. Miguel ha tenido que cambiar también de registro para sobrevivir. «Claro que nos hemos tenido que adaptar para seguir. Nuestro mayor mercado son equipos a medida e instalaciones en locales, como restaurantes y bares de moda, gente que busca algo especial con la música», señala.

La cadena de tiendas Madrid Hifi llegó a contar con varios locales en la calle Barquillo, pero hace cinco años cerró el último y trasladó todo el negocio a Leganés

De las más de veinte tiendas a principios de los 90 quedaban ocho tras la crisis de 2008. Y ahora solo cuatro, aunque el coronavirus, de momento, no se ha llevado a ninguna más por delante. «Cada vez está más difícil pelear y resistimos muy malamente», lamenta Ricardo, de Musical Barquillo. Lo que antes eran tiendas de sonido hoy lo son de moda, restaurantes, panaderías, bazares o supermercados.

«Ha sido un año muy duro con la pandemia», continúa Mario Lugo. «Pero aquí seguimos en la lucha y en la resistencia de Barquillo. Hay que seguir dando guerra y seguir enseñando el buen sonido en Madrid. Eso que no falte».